Cruzamientos: ¿hacia dónde vamos?
Ing. Agr. Fernando Lagos. 2004.
Leachman
Cattle S.A.
www.produccion-animal.com.ar
El aporte de
las razas africanas para zonas difíciles
El cruzamiento
entre razas vacunas genéticamente
distanciadas genera en la descendencia el
vigor híbrido o heterosis. La cruza aporta
rasgos deseables de las razas paternas, que
se manifiestan ampliados en sus hijos. Mayor
fertilidad, adaptación al medio y
productividad, se dan en mayor o menor
grado, según razas, sistemas y regiones en
que se utilicen los cruzamientos.
El Ing. Agr.
Fernando Lagos, destacado experto en la
materia, esbozó un panorama de la situación
actual en nuestro país y las principales
tendencias según zonas. A continuación, los
principales conceptos de Lagos.
En el Norte
Tendríamos que
dividir al país en tres grandes regiones
para hablar del tema: la del Norte
Subtropical, el Oeste Semiárido y la Pampa
Húmeda. El Norte Subtropical aceptó
absolutamente la idea de los cruzamientos.
Allí, por fuerza de la necesidad, la
hacienda criolla primero fue cruzada por la
británica, lo que generaba vigor híbrido.
Pero al absorber hacia los británicos puros,
volvió a faltar adaptación y aparecieron el
Santa Gertrudis y el Cebú –en forma
simultánea– por vía del Brahman y el Nelore.
Desde mediados del ’60, y hasta hace muy
poco, el Cebú se empleó en forma muy activa
para cruzar. La cuestión es si los
cruzamientos se utilizaron por el vigor
híbrido o simplemente por el cambio del
biotipo. La realidad es que en el Norte
prevaleció la idea del aporte genético de
una nueva raza. La gente usó Cebú por la
adaptación y le fue bien con el media sangre
con vigor híbrido, algo que la mayoría de la
gente no entendía. Asociaban las ventajas de
adaptación a la zona y la alta productividad
sólo a la nueva raza que entraba. El Cebú
aporta rasgos como resistencia al calor, a
la garrapata, a los parásitos, a caminar
largas distancias, a no tener agua todos los
días. La sangre Cebú se introducía sobre
animales de base criolla que ya tenían
sangre europea incorporada, o sobre
británicos puros, lo que no funcionaba. El
porcentaje de destete era del 40 o 50 por
ciento, los pesos de destete no pasaban de
150 kilos, la mortalidad de terneros era del
10 por ciento, una performance muy poco
satisfactoria.
La mayoría
asociaba Cebú con productividad y lo usaban
una y otra vez, lo que complicaba por la
falta de oferta de toros adaptados con
sangre británica para “volver para atrás”.
Además, el toro británico se moría a los dos
o tres años de adquirirse, lo que salía
carísimo, y entonces lo único que había en
gran cantidad en oferta eran toros Cebú, y
éstos no se morían, estaban 10, 12 y hasta
15 años en el rodeo. Pasó así que los rodeos
se “blanquearon”, en pocas palabras: se
fueron a Cebú puro.
Pero tener
Cebú puro es retroceder en términos
productivos. Los índices de procreo bajaron,
porque si bien el Cebú procrea más que las
razas británicas en las zonas subtropicales,
no logra los máximos que logra una vaca
cruza Cebú-británico con un 90-95 % de
preñez. Además, otro problema: el macho Cebú
para invernada, que se mandaba al Sur para
engordar, no tenía la capacidad de aumento
de peso del cruza, ni siquiera la de
incremento de peso del británico. El Cebú
tiene por lo menos 10 % menos capacidad de
aumento de peso. Es que en los ritmos de
engorde hay vigor híbrido, un 15 % cuando se
obtiene F1 (primera generación cruza entre
razas), mientras que el británico aporta lo
suyo, ya que tiene mayor capacidad para
crecer que el Cebú. Así, con la cruza
británica se logra de un 10 a un 15 % más de
ritmo de engorde que con un Cebú, aparte
tiene mucha más calidad de carne. Pero al
irse al Cebú puro en el Norte se perdieron
las virtudes que aportan las razas
británicas, aunque el vacuno británico en
esa región no es tan fértil, ya que no
alcanza más del 70 % de preñez. Es decir que
el aporte genético de las razas varía en
función del ecosistema donde está siendo
utilizado.
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No destruir el rodeo... |
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En opinión
de Fernando Lagos, las africanas
son razas vacunas que no tienen
mucho cuarto ni mucha pierna, no
son anchas de lomo y no tienen
mucho cuadril, lo que poseen es
adaptación al calor y carne
tierna. De manera que, de
utilizarlas, hay que tener
cuidado en el sentido de que la
contraparte con la cual se van a
cruzar debe ser una vaca de
buena conformación carnicera. Si
la vaca para cruzar con estas
africanas es mala, lo que va a
nacer será malo. Aquí las
africanas se están usando de
manera muy incipiente, en Brasil
en forma importante. Para
encontrar un buen toro africano
hay que andar muchos kilómetros
y ser sumamente cuidadoso en la
elección. Estos animales se
tienen que cruzar con británicos
de mucha capacidad carnicera,
recién entonces ese toro media
sangre se puede utilizar sobre
una vaca media sangre, porque
tendrá el lomo y el cuarto
trasero del animal británico.
El concepto dominante es que la
utilización de las razas
africanas apunta a aumentar la
calidad de la carne y mantener
el vigor híbrido y la adaptación
a zonas difíciles. Es importante
conseguir muy buenos toros, que
ciertamente no son fáciles de
encontrar. No crean que van al
centro de inseminación y porque
ven el toro Tuli tienen que
comprar semen de ese toro. Se
puede destruir el rodeo si se
utiliza un toro de genética
africana mal elegido. Más vale
quedarse con el Brangus o con el
que se tenía antes de meter un
toro africano de mala calidad. |
El Cebú en el
Norte tiene más preñez que el británico,
pero igual tiene un techo de preñez, que en
un rodeo Nelore o Brahman es del 80 %. En
esa zona el techo de preñez de un rodeo
británico es de un 70 % y el de una primera
cruza Cebú con británico es del 95 %. Al
irse al Cebú puro se perdieron el vigor
híbrido y la componente británica de mayor
facilidad de engrasamiento - terminación en
el engorde. También se perdieron la
capacidad de mayor aumento de peso y calidad
de carne, es decir, los 20 puntos más de
porcentaje de preñez por vigor híbrido y los
15 puntos porcentuales más de aumento de
peso por vigor híbrido y el 12 o 13 por
ciento más de producción de leche por vigor
híbrido, comparado con los dos padres.
Después
llegaron las razas sintéticas o compuestas,
como el Brangus y Braford, que poseen la
componente Cebú y británica. Tienen una
proporción de vigor híbrido inicial que
nunca va a ser la misma que el de primera
cruza. Muchos rodeos del Norte argentino se
fueron absorbiendo por Brangus y Braford.
¿Cuál es la ventaja de esto frente a una
absorción hacia raza pura? Con la compuesta
se mantiene el vigor híbrido. Por eso es que
en la región Norte de nuestro país el pasaje
a Brangus o Braford es mejor que ir a Cebú o
británico puro, porque mantiene un
equilibrio de las dos razas cruzantes y
posee el vigor híbrido remanente del 50 por
ciento, que permanece en la medida en que no
se haga consanguinidad.
¿Cómo hacer
para trabajar con 25 % de Cebú y no perder
productividad en los rodeos? Esta es la gran
pregunta. Porque la investigación y la
experiencia indican que en el Norte hay que
trabajar con 37 % de Cebú (3/8). Con menos
sangre índica tiene que haber muy buena
pastura, un programa de desparasitación
intenso, muy buen manejo, baños contra
garrapata muy intensos. Con 3/8 Cebú es el
piso. Pero 3/8 es más que 1/4, y al tener
más que un 1/4 hay castigo en el precio por
la calidad de la carne.
Entonces,
¿cómo bajar del 3/8 o de media sangre a 1/4
y no correr riesgos? Ahí es donde vienen las
razas africanas, que es un bovino europeo
con las virtudes de adaptación de un Cebú.
Esto es lo que están haciendo los brasileños
con su famoso compuesto tropical o “composto
tropical”, que incorpora un cuarto de sangre
cebuína, un cuarto de sangre de razas
africanas –recordemos que las razas de
vacunos africanas son taurinas (origen
europeo), pero que se desarrollaron en
África hace 3.000 o 4.000 años– y el otro 50
% son razas británicas tradicionales. Ese
animal, entonces, posee rusticidad por la
vía de las razas africanas y del Cebú, pero
puede tener perfectamente 25 % de Cebú,
mientras que el otro porcentaje de rústico
se lo está dando un animal de carne tierna,
con pelo corto y adaptación a parásitos y al
sol porque se desarrolló en África Central
durante 3.000 años. Además, las razas
africanas son absolutamente dóciles, que es
un rasgo heredable. Ellas son las razas Tuli,
la Senepol, la Bonsmara, la Belmont Red,
todo ese conjunto y otras menos conocidas,
como la raza Mechona, la Neguni, variantes
que van a ayudar al productor del Norte a
hacer un novillo que tenga tanto vigor
híbrido como el actual. Además no se lo van
a castigar en el precio, porque con ese
porcentaje de Cebú él va a poder argumentar
que la carne de ese animal es tierna (entra
dentro de la franja de aceptabilidad del
consumo, es decir menos de 6 kilos de
presión al corte). De manera que el Norte ya
entendió lo que es el vigor híbrido, y
también lo que es un cruzamiento rotacional
en una raza sintética. Ahora el desafío es
cómo bajar el porcentaje de Cebú manteniendo
adaptación y vigor híbrido, y eso lo va a
hacer mediante la introducción de las razas
africanas, que no vienen a desplazar al
Brangus o al Braford, sino que lo
complementan. Porque sobre un Brangus o un
Braford cruzado con Bonsmara o con Senepol,
o cruzado con cruzas de Tuli, va a generar
un compuesto para el subtrópico que será de
gran utilidad. El gran desafío en el Norte
es cómo introducir las razas africanas para
mantener el vigor híbrido y la adaptación
sin desmejorar la conformación carnicera que
tienen los rodeos.
Qué pasa en el Oeste
El Oeste
Semiárido no tuvo los problemas de
adaptación del Norte porque allí las razas
británicas funcionan razonablemente bien.
Estamos hablando del Oeste de Córdoba, San
Luis, Mendoza, La Pampa (de Santa Rosa al
Oeste y al Sur), toda la zona semiárida. Esa
región –que la podríamos extender a Neuquén
y la zona cordillerana– no tiene problemas
con las razas británicas, si bien no son lo
mejor. La vegetación no tiene la calidad de
la Pradera Pampeana, pero en la medida que
la carga animal por hectárea no sea muy
alta, la vaca puede elegir un buen pasto. El
problema se generó cuando, por razones
económicas, se quiso aumentar la presión de
pastoreo sobre campo natural y cuando se
introdujeron los pastos llorones sin
utilizarlos correctamente. Con alta carga,
la hacienda no podía elegir qué comer. En
tales condiciones, el Cebú no venía nada mal
y el vigor híbrido resultante tampoco. Hay
gente que puso toros Brahman y Nelore y
cruzaron y generaron media sangre, y después
muchos volvieron hacia atrás para
establecerse en algo así como un Brangus
3/8. Sin embargo, no son la mayoría, sólo un
30-40 %; el resto sigue con las vacas
británicas. La situación actual es que las
cruzas de Cebú están en retroceso, y no
porque la gente diga que la cruza cebuína
anduvo mal, sino porque tienen dos
problemas: el primero es que comercialmente
esos terneros, si son muy Cebú, son
castigados; y el segundo es la falta de
docilidad. Allí también las razas africanas
son una buena alternativa. Apareció un
elemento que permite generar vigor híbrido,
que tiene resistencia al calor y a pastos
menos buenos.
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En desuso |
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El
cruzamiento alternado o cris-cross,
que mantiene más vigor híbrido,
se usa poco en el Norte. Se
cambia alternativamente la raza
de toros sobre la madre. Si la
madre tiene más Cebú, se lleva a
británico y si la madre tiene
más británico, se lleva a Cebú.
El sistema requiere dos rodeos
distintos y toros diferentes
simultáneamente. Es más
complicado y tiene más vigor
híbrido, retiene el 66 % contra
el 50 % del vigor híbrido del
rodeo sintético, pero presenta
un inconveniente: los terneros
nacen muy acebuzados y no los
quiere nadie. La hembra cruza
acebuzada es aceptada, pero el
ternero tiene 10 o 15 % de
descuento. En cambio, al
absorber por una sintética,
todos los terneros son iguales y
comercialmente es más fácil.
Además, la absorción por
sintéticas es más sencilla de
implementar, porque es una raza
de toros, no más, que está
absorbiendo; o directamente
poniendo un toro Brangus con una
vaca Brangus y da un producto
mucho más uniforme que el cris-cross.
El cris-cross deja como saldo
más vigor híbrido y unos puntos
más de productividad, pero tiene
un problema comercial y un
problema de manejo. |
Hacia el compuesto
británico
La Pampa
Húmeda directamente no tiene problemas de
adaptación con los bovinos de carne,
entonces la necesidad de cruzar es menor. El
Criollo que existió en esa región hace 200
años no tenía problemas de adaptación. ¿Pero
por qué se cambió por el Shorthorn? Porque
desde el punto de vista de la calidad de su
carne el animal criollo no se adaptaba. Era
muy fértil, pero de engrasamiento tardío y
baja capacidad para crecer. Entonces se
absorbió con Shorthorn porque tenía mejor
carne, se engrasaba más y poseía mayor
capacidad para crecer. Pero el Shorthorn se
muestra menos rústico que el Aberdeen Angus
o el Hereford para cumplir una misma
función, y entonces viene el cambio del
Shorthorn por el Angus en mayor medida y en
menor proporción por el Hereford.
Los
norteamericanos han demostrado que el simple
cruzamiento entre las tres razas británicas
–la Shorthorn, la Hereford y la Angus–
aumenta la productividad de una vaca de cría
en un 20 %. Es decir da un 20 % más kilos de
carne por vaca en el rodeo. ¿Cómo se llega
al 20 %? Si analizamos los caracteres uno
por uno vemos que se logra: peso destete, 5
% más; preñez, 4 o 5 % más; mortalidad
embrionaria, 3 % menos; capacidad de aumento
de peso, 5 % más; habilidad materna, 5 %
más, y capacidad para engrasar, 5 a 10 %
más. Cuando se logra todo esto junto, es
decir ciclo de engorde más corto y más kilos
destetados, la producción aumenta el 20 %.
Cabe señalar que se ha demostrado que el
aumento de uso de insumos es de 10 puntos y
el aumento de producción es de 20 puntos. O
sea que hay un beneficio neto del 10 %.
|
Objetivos |
|
En la Pradera Pampeana se
necesitan vacas con los
siguientes rasgos:
♦
Tamaño
mediano.
Las británicas lo son. El tamaño
de la vaca tiene relación
directa con el del novillo
gordo. Una vaca de 400 kilos da
un novillo gordo de 400 kilos.
Una vaca de 600 kilos da un
novillo gordo de 600 kilos. El
mercado nuestro no quiere
novillos de 600 kg ni de 500 kg,
quiere de 400 o menos, de modo
que la vaca tiene que ser de 400
kilos, groseramente 450 kilos,
no más de eso. Las razas
británicas tienen tamaño
moderado.
♦
Precocidad
sexual.
Las razas británicas son
precoces sexualmente, en
especial la Aberdeen Angus y la
Shorthorn, la Hereford algo
menos, pero combinadas las tres
por vigor híbrido se obtiene
mayor precocidad sexual.
♦
Buena
producción lechera.
Las razas británicas tienen
buena producción de leche, y de
las tres, la más importante es
la Shorthorn, de manera que la
inclusión de ésta en una triple
cruza mejoraría la producción de
leche de las vacas.
♦
Rápida
madurez.
En la Pradera Pampeana
engordando a pasto con muy poco
suplemento se necesita facilidad
y capacidad para engrasar
rápido. La Hereford es la que
más velocidad de engrasamiento
tiene.
♦
De manera que combinando
lo bueno del Shorthorn con lo
bueno del Hereford o lo bueno
del Aberdeen Angus, más el vigor
híbrido, se obtendría un
compuesto británico que tendría
que funcionar a la perfección y
es el paso que tiene que dar la
Pradera Pampeana. |
Entonces, ¿por qué no se ha cruzado? ¿Por
qué los norteamericanos, por ejemplo,
reemplazaron a todas sus vacas Angus y
Hereford por vacas careta? Allá no queda una
vaca Angus o Hereford, las vacas son
caretas. Y después de lograr caretas, le
“metieron” otras cruzas continentales. La
respuesta es que al sistema y al mercado
estadounidense le viene bien un chorro de
sangre continental. Porque mantienen el
vigor híbrido y porque además necesitan un
animal más magro, que crezca más rápido. Las
vacas son un poco grandotas y menos
eficientes, pero como ellos tienen bajo
costo de alimentación en relación al precio
de venta –le dan maíz, le dan suplementos en
invierno–, así y todo tienen un producto que
les deja más dinero en el bolsillo.
En la
Argentina no podemos suplementar y además el
mercado no quiere un novillo de más de 400
kilos, de manera que acá lo que se puede
hacer es cruzar las razas británicas entre
sí. De las continentales se necesita un
poquito, un toque, un cuarto de sangre, no
más, pero esencialmente la base del
cruzamiento en la Pradera Pampeana tiene que
ser entre razas británicas y no
necesariamente utilizando sólo el Hereford,
el Angus y el Shorthorn. También está la
opción de la South Devon, que es una raza
doble propósito (carne y leche) y la Red
Poll, que también es doble propósito, ambas
dentro del espectro de las británicas. Las
británicas tienen una ventaja para la
Pradera Pampeana: generarían vigor híbrido y
buenos aumentos de producción, sin cambiar
básicamente el biotipo necesario para lo que
el mercado argentino quiere. O sea, tanto
con el Shorthorn como con Hereford o Angus,
u otra británica, se garantiza la producción
de un novillo de tamaño moderado, porque el
tamaño de la vaca tiene que ver directamente
con el del novillo.
En conclusión
El Norte y el
Oeste tienen el gran desafío de la
introducción de las africanas para mejorar
la calidad de la carne y bajar el porcentaje
de Cebú y la Pradera Pampeana tiene que ir
al compuesto británico.