evolución e importancia DE LA CABAÑA EN EL MEJORAMIENTO GeNÉTICO DE LoS
Rodeos generales
Bavera, G. A.
2005. Cursos de Producción Bovina de Carne, FAV UNRC.
El
principio general es que se debe practicar la selección sobre todas aquellas
características que se consideran de valor económico, definiendo como
características de valor económico aquellas que inciden en una mayor
productividad y en un mayor ingreso económico al productor. En el siguiente
cuadro está especificado a quién le interesan esas características de
importancia económica, que el cabañero debe o debiera estar obligado a tener en
cuenta para seleccionar por ellas.
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Mejoramiento
genético
en la cabaña
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Criador
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Fertilidad
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Peso
al destete
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Invernador
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Ganancia
de peso
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Eficiencia
alimentaria
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Peso
final
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Abastecedor
y
minorista
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Composición
de la canal: Proporción de
hueso,
músculo y tejido graso de la res.
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Conformación:
Proporción de cortes de alto valor en la res
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Calidad
comestible: Terneza, sabor y jugosidad.
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El cabañero tiene que tener una idea general de
cuál es el esquema de toda la producción de carne, desde que se gesta el
ternero hasta que el novillo es faenado, porque en todos los ciclos de la vida productiva
de los animales están incluidas características económicamente importantes.
Al criador le interesa fundamentalmente que sus
rodeos sean fértiles y que sus vacas produzcan terneros con buen peso al destete. Que sean fértiles parece
obvio explicar el porqué. Sin embargo, en la cabaña no se hace, en general,
ningún tipo de selección por fertilidad. Aunque la heredabilidad de esa
característica es relativamente muy baja, hay características anexas que
influyen sobre la fertilidad, y se ha demostrado que cuando el plano nutritivo
es el adecuado, paga buenos dividendos eliminar aquellas vacas que son
difíciles de preñar. Este plan de selección por fertilidad tiene lugar en
aquellos establecimientos donde el problema alimentarlo está resuelto. No se puede
seleccionar por fertilidad en condiciones de alimentación deficitaria. Pero ése no es el problema de la
cabaña. En la cabaña el factor alimentarlo está mejor contemplado que en los
rodeos generales. En ese sentido se debe ser drástico. Lógicamente, la cabaña
es una empresa comercial donde pesan generalmente mucho más valores subjetivos
dados a los pedigríes. Es un problema
económico, sin lugar a dudas.
En
el peso al destete sí podemos decir que la cabaña no lo ha tenido en cuenta, e
incluso, en muchos casos, está haciendo una selección inversa o no deseada. En
general, los toros que se consideran mejores dentro de una cabaña, son bien
criados y se les da las mejores oportunidades para crecer. Desde el punto de
vista técnico esto es discutible, en lo que tiene que ver con la vida
predestete, debido a la antigua práctica del anodrizamiento. Con este método,
no tenemos en cuenta una característica muy importante para el productor, para
todo el país, e incluso para la raza, que es el seleccionar vacas de acuerdo
con su habilidad productora de terneros pesados.

Guillermo
J. J. Bavera (padre) y sus cabañeros en el año 1956 con toros de 2 años (viejo
tipo) preparados para exposición.
Observar
la escala de tamaño (frame) de los toros y atrás la manga sobreelevada para
amamantarlos
con
vacas Holando Argentino. Cabaña El Centinela, Roberts, pcia. de Buenos Aires.
Pese
a que los toros anodrizados, representan un porcentaje mínimo de la cantidad de
toros que trabajan anualmente en el país, su importancia es muy significativa.
En el cuadro siguiente en la parte
superior están representadas las cabañas, y en la parte inferior, la estancia
general, la que compra toros generales, toros productores de novillos.
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Elite
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Repicadores:
cabañas menores y
planteles
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Establecimientos de
cría
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Lo
que pasa arriba, en esta pequeña elite, es lo que determina lo que pasa en toda
la raza en un país y en toda la raza en todo el mundo. Porque estos pocos toros
son los que trabajan en los planteles de primera "calidad", que a su
vez repican la cantidad de toros sobre otros planteles, ya de segunda
"calidad", de donde salen los toros generales que se negocian en las
ventas anuales de las cabañas. Es decir que el material genético que sale del
vértice es el que luego se difunde en los niveles inferiores. Ésos son los
toros que están marcando el mejoramiento o desmejoramiento de una raza,
cualquiera que fuere la misma. Son estos toros los que tienen una gran incidencia,
porque el material genético de ellos se va traspasando a través de estos
distintos estratos, hasta llegar al toro general, el que trabaja a campo, el
toro de la estancia. Por eso el que trabaja allá arriba es importante, y son
estos grupos de establecimientos los que tienen la responsabilidad de la
orientación de la raza, y no las otras cabañas que constituyen el grueso de la
población del país. Lógicamente, los terneros y terneras subsisten con la leche
que le da su propia madre, y si no se selecciona esta característica
extremadamente importante, en las cabañas de elite, no se van a operar milagros
en el nivel general de producción.
Luego
están las características que realmente le interesan al clásico invernador, a
aquel que compra novillos, que no tiene vacas de cría y que se dedica a
engordar novillos. A este grupo de productores no le interesa mucho la
fertilidad de los rodeos de cría, ni quizás el peso al destete; pero sí le
interesa la ganancia de peso posdestete, la eficiencia en la conversión de alimentos,
y la edad a que se llega al peso final, que es una consecuencia de los dos
factores mencionados previamente. Es decir que el cabañero también tendría que
considerar estas características que entran a tallar en una etapa posterior de
la vida animal.
Ganancia
de peso y eficiencia de conversión alimentaria son características relacionadas
en forma positiva, es decir que hay una tendencia a que todos aquellos animales
que más rápidamente aumentan de peso, sean también los más eficientes en la
conversión de alimentos. En general, en las características que se han
estudiado en los ganados de carne, no se ha encontrado ningún tipo de
antagonismo genético entre características de valor. Esto es muy importante y
por suerte es así, porque si hubiera antagonismo genético significaría que
cuando seleccionamos por una, automáticamente estamos seleccionando
negativamente por la otra. Generalmente, en el ganado de carne no pasa eso. Las
características se heredan independientemente o pueden estar correlacionadas positivamente.
Correlacionadas positivamente significa que al seleccionar por una,
automáticamente estamos seleccionando por la otra. Es lo que sucede cuando
seleccionamos toros por rápida ganancia de peso: automáticamente también y sin
medir el consumo de alimento de esos toros, estamos seleccionando aquellos
animales más eficientes en la conversión de alimentos.
Pero
la característica que realmente engloba todo lo que hemos hablado sobre características
que tienen que ver con eficiencia en la producción, es el peso final
determinado a cierta edad, porque incluye la ganancia del peso predestete y
también la ganancia de peso posdestete.
Finalmente
está el último eslabón de la cadena, el abastecedor y el minorista, a quienes
les interesa, fundamentalmente, el mérito de la canal o res carnicera. Al
abastecedor no le interesa mucho en qué tiempo llegaron los animales al peso de
faena o en qué tiempo terminaron el desarrollo; le interesa el animal preparado
y la calidad del producto obtenido, y más que al abastecedor, al minorista
(carnicero, supermercado, etc.). Ahí está explicado que el mérito de la canal
está dado por la conformación, la composición y la calidad del producto
comestible. Queda claro que la cabaña es la responsable de la calidad del
potencial genético de una raza. No es el 90 ó 95 % de los productores; ésos no
son los responsables de las virtudes o de los defectos de una raza: los
responsables son los cabañeros.
Hemos
visto que para medir ganancia de peso en un animal, lógicamente hay que darle
un nivel nutritivo adecuado. Ese nivel nutritivo adecuado, para que la
selección sea valedera y nos sirva para detectar diferencias genéticas entre
los animales como mínimo tendría que ser de un ritmo de ganancia de 0,500
kg/día, aunque es deseable que aumenten a un ritmo de 0,700, 0,900 o más kg/día, y esto no implica ningún
tipo de alimentación forzada; es la alimentación que puede proporcionar una pradera.
Para hacer una selección efectiva, no vale la pena forzar la alimentación al
animal y hacerlo crecer bajo condiciones totalmente artificiales, porque caemos
en el peligro de algo que todavía no conocemos bien: la posible interacción que
pueda existir entre el plano nutritivo y el material genético. Un toro
alimentado a tren forzado, como puede ser un toro a galpón de los que van a las
exposiciones, lógicamente es posible que sea el mejor, el que se preparó en
menos tiempo y el que aumentó más de peso; pero el mejor en ese plano nutritivo.
El principio general de que hay que practicar la selección bajo las mismas
condiciones o lo más parecidas posibles a la forma comercial de explotación de
los animales, se debe a que puede darse el caso de que ese toro sea el mejor en
ese ambiente; pero bajo otras condiciones alimentarias no tan buenas bien puede
no ser el mejor. Nadie puede afirmar que sean exactamente los mismos genes que
actúan en dos ambientes diferentes, por ejemplo, galpón y pastoreo. Ése es el
significado de una interacción genético-ambiental. En un plan nutritivo puede
actuar un grupo de genes y en otro, otro grupo de genes, e incluso, aunque sea
el mismo grupo de ganes el que actúa, lo hace interrelacionándose en forma
distinta. Por eso, para no cometer ningún error, lo mejor es seleccionar a los
animales en las condiciones más similares a las de explotación comercial.
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