CAMPOSHACIENDAINICIOLINKS

Consulte
Staff

 

 

 

 

Regístrese

 

 

Solicitud campo

 

Solicitud hacienda

 

 

Publique campo

 

Publique hacienda

 

 

Pedidos

 
 

 

   Agregar

 

            FAVORITOS

 

 
 

 

 

 

 

 

   

 

 
 

 

   

 

 

 

Engorde a corral

Aníbal J. Pordomingo

 

Introducción

El engorde en corrales se ha instalado en la región como una alternativa más de producción de carne con diversos objetivos. En algunos casos es convertir granos a carne si económicamente la conversión es rentable, y en otros, aunque puede ser poco atractivo desde el punto de vista de la conversión, interesa desde el conjunto del sistema de producción para liberar potreros, eliminar cultivos forrajeros anuales de las rotaciones, incrementar la carga animal del campo, asegurar la terminación y la salida o la edad a faena, etc.

Para plantear el engorde a corral es necesario entender desde el principio que seremos nosotros y no el "el pasto" quien define la composición de la dieta del animal, cuánto va a comer y cómo lo hará. Es posible realizar encierres simples, con pocos insumos y lograr engordes aceptables. Las primeras definiciones pasan por la categoría a encerrar y la cantidad de animales. Luego resolveremos aspectos relacionados con la ubicación en el campo, la dieta o alimento y su suministro. Estos dos últimos son frecuentemente los condicionantes del planteo en términos físicos y económicos. Finalmente, es importante tener en cuenta los aspectos del diseño que puedan afectar la calidad del proceso de producción, entendiéndose por ello el diseño de las instalaciones y el manejo de los efluentes emergentes, factores éstos que pueden condicionar la gestión productiva en el mediano y largo plazo.

La categoría animal

El encierre de terneros o terneras para producir terneros gordos o vaquillonas gordas para faena es el de más rápida evolución o menor duración. En el término de 60 a 70 días es factible terminar este tipo de animal con aumentos diarios de 1 a 1,2 kg/día y dietas simples basadas principalmente en grano entero de maíz (70 %), pellet de girasol (20 %), rollo de forraje de mediana calidad (8 %) y un suplemento macro-mineral (2 a 3 %) que ofrezca sal, calcio, fósforo, magnesio y micro-minerales, con la adición de un ionóforo (rumensin = monensina).

Esta categoría (entre los 150 y los 300 kg de peso vivo) convierte en un rango de 4,5 a 5,5 kg de alimento de alto grano (base seca) por kilo de aumento de peso (4,5 a 5,5:l). Es la categoría comercial de mayor eficiencia de conversión de alimento a aumento de peso debido a que, por un lado, el efecto del mantenimiento de toda la masa corporal es menor por lo que puede destinar mayor cantidad de energía consumida al crecimiento y deposición de grasa. Por otro lado, la composición de la ganancia es de mayor proporción de músculo, hueso y agua que grasa, comparados con animales de mayor edad y peso (ej. Novillos en terminación).

Es fundamental en esta categoría controlar el nivel proteico de la dieta para no caer por debajo del 15 % de proteína bruta y mantener la oferta de nitrógeno no proteico (ej. proveniente de urea) por debajo de un tercio del total del nitrógeno ofrecido. Los oferentes proteicos comunes son el expeller de girasol o de soja, semilla de algodón, harina de pescado, afrechillo de trigo, harina de plumas, etc. Los terneros no manejan el nitrógeno con la eficiencia de los novillos o las vacas. También se debe controlar el nivel de macro-minerales (calcio, magnesio y fósforo) ya que muy probablemente (si la dieta está basada en los granos comunes = sorgo, maíz, avena, cebada) será necesaria su inclusión a través de núcleos u otros oferentes minerales corno la conchilla para aportar calcio, fosfatos de magnesio para aportar magnesio y fósforo, aunque este último será el menos deficiente. El mismo núcleo deberá aportar también micro-minerales (especialmente cobre, zinc, manganeso, selenio e hierro). Aunque es importante para definir este núcleo conocer las particularidades de la zona en lo que respecta a calidad de aguas y carencias o exceso de minerales si el establecimiento produce sus propios insumos.

En novillitos y novillos en engorde a corral las expectativas de aumento de peso son mayores. Es esperable un aumento de 1,3 a 1,5 kg de peso vivo por día sobre dietas bien diseñadas. La duración de estos engordes es variable y depende fundamentalmente de la edad y peso de ingreso de los novillos pudiendo ser de menos de 60 días como de más de 120. El consumo es mayor en términos absolutos (ver más adelante) que en terneros y es mayor el gasto energético en mantenimiento. También la composición de la ganancia es energéticamente más cara por la mayor deposición de grasa por lo que por kilo de aumento será mayor la cantidad de alimento utilizado en un novillo que en un ternero. La conversión, entonces, empeora con respecto al ternero. En los engordes relevados en los planteos comerciales de Argentina los valores frecuentes se ubican en el rango de 6 a 9 kilos de alimento por kilo de aumento de peso. En la medida en que se avanza en el peso del animal y nivel de engrasamiento se empeora la eficiencia de conversión.

Esta categoría es menos exigente en requerimientos de proteína bruta admitiendo un nivel de 12 a 13 % (incluida la indisponibilidad de proteína o indigestibilidad de la proteína), por lo que la fracción de grano puede ser mayor (superior al 70 %), lo que mejora la oferta energética de la dieta. El contenido de heno también podrá ser reducido por debajo del 8 % hasta niveles en dietas de terminación del 4 %. Siendo generalmente el concentrado proteico el recurso más caro, estas dietas son algo más baratas que las de terneros.

La dieta

La composición del alimento a utilizar es el componente central de la definición del costo. Las dietas pueden variar en su grado de complejidad yendo de las más simples que sólo son ingredientes utilizados como ingresan al campo y mezclados por el mismo productor, hasta aquellas en las que el productor procesa los ingredientes (comúnmente los granos) e incluso compone su propio núcleo vitamínico y mineral. La mayoría de los planteos actuales en la región prefieren las mezclas simples donde en el campo se mezcla el grano (molido, aplastado o entero) con un concentrado proteico que a su vez aporta algo de fibra (concentrados comerciales, o subproductos de la industria aceitera como el expeller de girasol, el expeller de soja o de semilla de algodón) y con un núcleo vitamínico y mineral que provee los macro y microminerales), a los que se suma una fuente de fibra en rollo o heno (ofrecido entero, desmenuzado o molido). A veces se agrega urea para reducir la necesidad de harinas proteicas (expellers de girasol, soja, etc.).

El ambiente ruminal que se crea cuando el animal ingiere una alta cantidad de almidón (ingesta típica de feedlot) la fermentabilidad de la fibra es muy pobre o nula. Por ello, el heno o fardo no necesita ser de alta calidad, ya que será muy poco digerido y sólo cumplirá un rol mecánico, de estímulo de la rumia y la motilidad ruminal. No será (a diferencia de la suplementación en pastoreo) un oferente de energía metabolizable importante. Este aspecto debe tenerse en cuenta ya que el heno constituye, en la mayoría de los encierres, el ingrediente mas engorroso de incorporar.

En dietas de feedlot el grano es el componente mayoritario, donde excede el 65 % del total. El oferente proteico (expellers de girasol o de soja) participa en el mínimo necesario para aportar la proteína que la categoría requiere. En el cálculo debe tenerse en cuenta el contenido de proteína de cada insumo, incluido el del grano, que aunque proporcionalmente bajo (8 a 9 %), es importante por la fracción mayoritaria que el grano ocupa de toda la dieta. Por su parte, los oferentes proteicos difieren en la cantidad de PB que aportan (ej. el expeller de girasol ofrece un 30 % y el de soja un 42 %) por lo que sería conveniente tener información de laboratorio de la proteína bruta contenida en los insumos que pensamos usar. También se usan concentrados proteicos comerciales que, por su alto contenido de proteína bruta (generalmente por encima del 40 %), permiten reducir la cantidad de concentrado a un valor mínimo y además contienen el complejo vitamínico y mineral incorporado, incluyendo un ionóforo (monensina) que opera de modulador de la fermentación y del consumo (ver específicamente más adelante).

En el cuadro 1.1 . pueden observarse algunas dietas comunes en planteos de engorde de terneros (T1 a T5) y de novillos en terminación (N1 a N3) en la región central de Argentina. Estas dietas son simples debido a la escasez de alternativas por la carencia de diversidad agro-industrial en la región. Puede observarse que, aunque variables en sus componentes, son muy similares en composición química dentro de cada categoría. Entre los detalles debe resaltarse que el contenido de FDA (fibra) es similar en todas y próximo al 10 % (valor mínimo deseable) del cual al menos el 60 % es fibra efectiva proveniente del heno (rollo o fardo molido o desmenuzado). En los casos en los que se utiliza expeller de soja la cantidad es menor a la necesaria cuando se incluye expeller de girasol. Cuando se incluye un grano de invierno como la avena, disminuye también la necesidad de expeller (de soja o de girasol) porque el grano de avena hace un aporte proteico mayor que el de maíz. Puede observarse que la participación de la urea permite una reducción importante del uso de expellers (dietas T1a T4 versus T5), pero en ningún caso supera el 1 %. Niveles de 1 a 1,2 % de urea son considerados el límite superior de inclusión de urea en dietas de feedlot sin riesgo de intoxicación amoniacal. Puede observarse también que todas las dietas excepto T2 han sido formuladas incluyendo un macro núcleo vitamínico y mineral. En T2 incorpora un micro núcleo y se aportan los macro minerales y la sal por separado.

 

Cuadro 1.1. Composición (%) de dietas comunes para engorde de terneros y de novillos

            

Ternero

Novillo

TI

T2

T3

T4

T5

N1

N2

N3

Ingrediente

Expeller soja

0

0

0

10,0

17,0

6,2

0

0

Expeller girasol

22,0

22,0

17,0

0

0

0

l0

0

Maíz

67,5

68,3

40,0

41,5

68,0

80,0

30,0

46,0

Sorgo

0

0

0

0

0

0

48,2

0

Avena

0

0

34,5

38

0

0

0

42

Heno pastura

7,0

7,0

5,0

7,0

12,0

10,0

8,0

8,0

Urea

0,5

0,5

0,5

0,5

0

0,8

0

1,0

Macro núcleo vit.-min.

3,0

0,0

3,0

3,0

3,0

3,0

3,0

3,0

Sal

0

1,0

0

0

0

0

0

0

Conchilla

0

0,6

0

0

0

0

0

0

Fosfato magnesio

0

0,3

0

0

0

0

0

0

Micro núcleo vit- min.

0

0,3

0

0

0

0

0

0

Parámetros químicos

Proteína bruta, %

15,1

15,1

15,0

15,0

15,0

13,2

13,1

12,9

Fibra (FDA), %

12,7

10,2

13,3

9,9

9,9

10,3

10,2

10,0

EM, Mcal/kg MS

2,74

2,83

2,72

2,82

2,82

2,80

2,83

2,84

 

Si se evalúan estas dietas desde su concentración energética u oferta de energía metabolizable son dietas para aumentos diarios de peso vivo de 1,300 a 1,500 kg, pero la oferta de proteína metabolizable puede resultar limitante de ese aumento y el componente específico en déficit será la fracción de proteína no degradable en rumen (proteína pasante). En los sistemas actuales es muy difícil en términos económicamente factibles incorporar proteínas de baja degradabilidad ruminal. El recurso más común en el pasado lo fue la harina de carne. Hoy el uso de harina de carnes como de hueso u otras de origen animal o que pudieran contener contaminaciones con proteínas animales, están totalmente prohibidos debido al riesgo de transferencia de enfermedades como BSE (vaca loca). Otras recursos los constituyen las proteínas vegetales tratadas con calor o agentes químicos para reducir su solubilidad y en consecuencia su fermentación ruminal, como expeller de soja tostado, soja entera tostada. Estos recursos son caros y de escasa relevancia en el feedlot argentino. (Bastante utilizados en feedlots de norte América, Australia, o Europa).

Para garantizar la conversión de alimento a carne en estos planteos no debe obviarse o subestimarse el rol del suplemento mineral y vitamínico, complementado con ionóforos para evitar carencias y trastornos digestivos, con los consecuentes empachos por acidosis. Debe asegurase en ese suplemento mineral la presencia de sal común, calcio, fósforo y magnesio, sumamente necesarios para animales jóvenes en crecimiento. Dada las dificultades de mezclar cantidades pequeñas, se sugiere utilizar correctores minerales que ya traen sal y macro-minerales (Ca, P, Mg) premezclados con los micro-minerales y la monensina u otro ionóforo. Estas observaciones son muy importantes en los casos en que se plantee no utilizar ningún tipo de fibra larga (henos) o si se "encierra" sobre parcelas de rastrojo, sin henos en el alimento.

(Para mayor grado de detalle en la composición de dietas y sus resultados referirse a los ensayos de alimentación incluidos en el anexo a la presente publicación.)

Procesado del grano

La presentación del almidón en el rumen es el principal determinante de la fermentabilidad del mismo y consecuentemente del aprovechamiento del grano. La forma de molido en polvo es la de más rápida exposición y es frecuentemente utilizada. Pero, justamente por esa rápida exposición es susceptible de generar acidosis ruminal. Además, el almidón en polvo es fácilmente inhalado y puede provocar infecciones respiratorias.

Para reducir los defectos de la presentación en forma molida y no perder digestibilidad del grano, se desarrolló el procesado en copos (o aplastado en prensa, con humedad y temperatura). Este método transforma al grano en una lámina fina con humedad y una gelatinización parcial del almidón. La digestibilidad es muy alta, y no se genera polvo que pueda provocar complicaciones respiratorias. El tamaño de las partículas (láminas o flakes) es grande y no superan 1 a 1,3 mm de espesor. El contacto con el licor ruminal y la fermentación son rápidos pero el proceso de fermentación es más homogéneo que en el caso del molido. Sobre esos copos se absorben o adhieren bien los aditivos líquidos o polvos (sales minerales, vitaminas, ionóforos, etc.). Sin embargo, esta forma de procesado no es común en Argentina por el costo de inversión en las infraestructura para producir "flakes" y el costo de la energía necesaria.

Otros métodos menos eficientes desde el punto de vista físico pero económicamente más factibles son el aplastado en seco o rolado y el aplastado en húmedo (con grano conservado húmedo 28 a 30 % de humedad o con humedad reconstituida, agregada). La mayoría de los feedlots en Argentina que no usan grano de maíz entero han adoptado alguno de estos métodos. El aplastado o quebrado del grano seco es el más común. La exposición del almidón es mayor que la de los granos ofrecidos enteros, especialmente en el caso del grano de sorgo y maíz el tipo duro. Sin embargo, las diferencias en eficiencia de conversión de estos procesados versus el maíz entero son variables y dependen del tipo de grano de maíz. Si el maíz es de grano grande, dentado o semi-dentado, las diferencias entre procesarlo o no son bajas y no justificables económicamente. Si es del tipo duro y tamaño chico, el procesado se justifica. En el caso del sorgo el procesado es indispensable. En cereales de invierno del tipo vestido (como la avena y la cebada) el aplastado (sin quebrar) mejora la homogeneidad del consumo y de la fermentación pero las diferencias en conversión con respecto al uso de sus formas enteras es baja.

El uso de granos húmedos (conservados con humedad o con humedad reconstituida) es una forma de incrementar la fermentabilidad de los granos en el rumen y su digestibilidad total pudiendo ofrecerse enteros, excepto en el caso del sorgo. El aplastado asegura sin embargo la buena utilización del grano y se recomienda aplastar el grano durante el ensilado. La información experimental indica también que la digestibilidad del almidón en rumen de los granos húmedos es mayor que en los secos (bajo un mismo tipo de procesado).

En el caso del maíz, se ha difundido en el país el uso del grano entero por la reducción de costos que implica no procesar el grano. Las eficiencias de conversión logradas con grano de buena calidad (buen tamaño) son similares o escasamente peores (10 %) a las logradas con grano molido o aplastado seco, aún en categorías de buen tamaño corporal (novillos). El tamaño del grano de maíz obliga a la rumia y el animal lo procesa en la masticación. Algunos ensayos experimentales han evaluado la proporción de grano de maíz detectado en heces en una pérdida de 5 a 8 % del grano consumido. Proporción esta que puede ser o no de significación dependiendo de las características del feedlot.

El silaje de planta entera de maíz o de sorgo ha sido también incorporado a dietas de engorde a corral. Su participación en las dietas depende sin embargo de una definición anterior. El silaje no es un oferente de energía del nivel del grano, se asemeja más a la energía que puede proveer un buen verdeo de invierno o una buena pastura en primavera. Por ello, los encierres basados en silajes de planta entera (ej. 80 % silaje de maíz + 20 % expeller de girasol) permiten aumentos de peso de 700 gramos a 900 g/día, pero raramente mayores. Estos aumentos son útiles para planteos que pretenden encerrar sobre la base de un alto rendimiento de materia seca y alto aprovechamiento de la misma, pero que no tienen como meta máximos ritmos de engorde o terminaciones muy rápidas.

Existen combinaciones intermedias enriquecidas con grano, donde el 50 % de la dieta es silaje de planta y el resto se completa con grano (30 %) y el expeller de girasol o soja (20 %). Estas dietas son energéticamente algo superiores a la de silaje puro, pero todavía descansan en la fermentación de una buena cantidad de fibra proveniente del silaje. El aumento puede ser superior al antes citado, pero no alcanza los niveles de un engorde típico basado en grano. Son, sin embargo, las de elección en encierres de acopio de temeros, encierres de post-destete, para planteos que luego terminan a campo en pastoreo o de vacas.

En las dietas típicas (de alto grano y baja fibra) el silaje de planta entera es utilizado para reemplazar la fracción de heno (u otra fuente de fibra). En estos casos, su inclusión sirve también para aportar humedad a la dieta, sobre la que se adhieren mejor los otros componentes, aumenta el volumen y mejora la homogeneidad del consumo. El silaje es más atractivo que el heno de baja calidad y hace un aporte adicional como "buffer" (amortiguador) del pH ruminal. Sin embargo, debido a la escasa cantidad (base seca) que se incluye de silaje en estas dietas, su incorporación se justifica si el tamaño del feedlot hace factible la incorporación de toda la infraestructura adicional que impone la confección, almacenado y extracción del silaje.

Fibra larga. Es posible eliminarla?

Existen experiencias exitosas de productores que, replicando resultados experimentales, han tenido éxito con planteos sin fuente de fibra (sin heno), basando los planteos a sólo grano, pellet de girasol y un complemento mineral y vitamínico con monensina. Anexados a este documento se resumen trabajos experimentales comparativos de dietas que incluyen el uso de grano entero con y sin fuente de fibra larga (heno molido). En este extremo, sin embargo, los riesgos son algo mayores. En grano debe ofrecerse necesariamente entero para aportar el efecto mecánico del grano entero sobre el rumen y el estímulo sobre la rumia que se provoca.

En un nivel intermedio entre los planteos con heno como fuente de fibra y los sin fibra (excepto la mínima aportada por el expeller de girasol o de soja), se encuentran aquellos que incorporan fibra a través del afrechillo de trigo, la raicilla de malta y las cáscaras (cáscara de girasol, de semilla de algodón o maní). De todas las cáscaras las menos "leñosas" o duras serían las mejores. Cuando se usa el afrechillo de trigo o la raicilla de malta debe tenerse en cuenta que estos son también oferentes de proteína bruta en cierta medida. Tienen además un buen nivel energético y alta digestibilidad.

Ionóforos y protectores de la fermentación

La acidosis es el principal problema del engorde a corral con alto grano. Por su rápida fermentación, el almidón produce acidificación del rumen. Se incrementa el contenido de ácido láctico (la producción de ácido aumenta y su transformación a otras formas disminuye) en rumen y cae el pH. También aumenta la absorción de ácidos hacia la circulación sanguínea. El animal entra en un estado acidótico y comatoso. Se acalambra la musculatura ruminal y la circulación periférica se hace más lenta. Se pierde elasticidad en el sistema circulatorio. Particularmente el venoso se ve muy afectado y se edematizan los tejidos. El edema genera inflamaciones (muy visibles en las extremidades), el animal camina con dificultad con dolores, y se producen heridas en la piel y en las articulaciones. La funcionalidad ruminal se ve afectada porque se hieren las paredes del rumen, se inflama y erosiona la superficie de absorción, incluso se desarrollan llagas sanguinolentas que dan vía de ingreso a infecciones que terminan provocado abscesos hepáticos. Animales con acidosis subclínica ven retardado su crecimiento y ritmo de engorde por no sólo una menor eficiencia ruminal sino también por una menor funcionalidad hepática, causales de un consumo deprimido y una menor eficiencia de conversión.

La presencia del ionóforo (monensina) es muy importante para evitar el sobre-consumo y la acidosis o empacho. La monensina es un ionóforo monovalente que opera como protector del sobre-consumo. La regulación del consumo es fundamental para evitar caer en un síndrome acidótico. Su modo de acción es múltiple. En primer lugar afecta las poblaciones bacterianas en el rumen. Promueve una fermentación de mayor captura de energía en formas de ácidos débiles más reducidos (propiónico vs. acético). Reduce la metanogénesis (formación de metano - gas), la tasa de proteólisis ruminal y la población de protozoos. Interviene en el balance de algunos minerales y en su absorción en las bacterias del rumen (afecta la bomba de sodio y potasio). Reduce además las poblaciones de coccidios y la degradación de vitaminas o pro-vitaminas.

A través de todos estos efectos combinados, la monensina aumenta la eficiencia de uso de la dieta, homogeniza y regula el consumo, y reduce la acidosis subclínica. Se han determinado mejoras en la eficiencia de conversión entre el 8 y el l2 % y eliminación del 100 % del riesgo de acidosis con la adición recomendada y rutinaria de monensina en las dietas de alto contenido de grano en feedlot. Hasta 0,125 g de monensina por cada 100 kg de peso vivo se ha dado con éxito sobre los factores antes citados, especialmente en las dietas con grano entero y escasa fibra larga (< 10 %). Se sugiere utilizar entre 0,08 a 0,120 gramos de monensina por cada 100 kg de peso vivo. En el caso en que esté formulada al 10 % (ej. Rumensin), se agregará a la dieta incorporando entre 0,8 y 1 gramo de rumensin por cada 100 kg de peso del animal. Se debe recalcar que estas sugerencias suponen una dieta de base de alta calidad (con energía para altos engordes).

La forma de alimentación

Entre los aspectos básicos a tener en cuenta, el primero de todos es el nivel de consumo. En esas categorías jóvenes el consumo será equivalente al 2,8 a 3 % del peso vivo o algo superior. En las categorías más grandes (novillos de 350 kg para arriba) el consumo diario puede variar entre el 2,6 al 2,8 % del peso vivo.

Es importante tener este aspecto en cuenta para no subestimarlo. En segundo lugar, el acostumbramiento merece especial atención. En ese período el rumen del animal deberá acostumbrarse progresivamente a fermentar altas cantidades de almidón sin que se provoquen trastornos digestivos. Durante los primeros 15 a 20 días ocurre el proceso de acostumbramiento de los animales a la dieta de alta concentración energética. Debería comenzarse con una dieta mayoritaria en heno (fibra) para en el término de 15 a 20 días estar en la dieta de alto grano. La velocidad de este proceso depende de la rutina y la adaptación de los animales. Una estrategia simple es comenzar con una dieta con 30 % de grano durante 4 días, luego pasar a 40 % de grano durante 4 días, luego a 50 % de grano durante 4 días,  luego a 60 % de grano durante 4 días y finalmente instalarse en la dieta final.

Si bien muchos trabajan ofreciendo a voluntad (comedero lleno), sería ideal alimentar en forma intermitente varias veces al día (3 o más) para evitar grandes volúmenes en el comedero que pueden resultar en sobre-consumo por parte algunos animales, la separación de las fracciones componentes del alimento por selección o por migración de las partículas más finas hacia el fondo del comedero. En la práctica se recomienda ofrecer el alimento al menos dos veces por día, dividiendo en 2 la oferta diaria (según los cálculos sugeridos anteriormente). Al ofrecer 2 o 3 veces al día el consumo será más homogéneo, la separación de componentes de la dieta menor, habrá menor incidencia de acidosis subclínica (empacho) y menor desperdicio.

Se sugiere planear el comedero con un frente de 30 cm por animal, dispuesto sobre una de las caras del corral (acceso de los animales por un lado solamente). Esto permitirá que al menos el 70 % de los animales tengan acceso al comedero al mismo tiempo. Los comederos de bolsa o plástico funcionan bien y resultan menos onerosos para estos planteos temporarios.

La rutina de alimentación es importante. No deberían alterarse o molestarse los animales innecesariamente con pesadas u otros movimientos innecesarios. Toda pesada o vacunación debe ser planeada tratando de evitar ayunos prolongados que puedan exponer a sobre consumos y empachos posteriores.

Los costos

El primer análisis y más directo del negocio del encierre a corral es el costo - beneficio de la conversión de alimento en el comedero a carne. Como puede observar en los cuadros siguientes (A y B), el negocio depende de la eficiencia de conversión y fundamentalmente la relación de precios entre el precio de compra del ternero y el precio de venta del animal gordo. La eficiencia de conversión está muy ligada a la categoría animal. Los animales jóvenes tienen eficiencias mayores que los más grandes. De los cuadros emana que, a los precios actuales del gordo, existe un rango de precios de compra o ingreso al corral mayor para justificar la actividad en las categorías jóvenes. En el novillo el negocio es menos atractivo y muy sensible al precio del novillo al ingreso. En esta categoría la eficiencia de conversión rondará entre el 7 y el 8 a 1 (o sea 7 a 8 kg de alimento por kilo de aumento de peso producido), cuando en terneros o vaquillonas las eficiencias de conversión pueden estar en el 5 a 6 a 1.

Siendo el grano el insumo principal, debería realizarse la evaluación a costo de producción y a costo de oportunidad de sus insumos. Generalmente se realiza primero en base al costo de oportunidad del grano (valor de mercado) y se opina sobre la factibilidad del negocio sobre esa base. Pero debe entenderse que este cálculo provee información del ingreso marginal posible y no sobre la ganancia o pérdida neta de la actividad. Dicho de otra forma, realizado por costo de producción (por supuesto si tengo capacidad de producir el grano) puedo concluir que el negocio del engorde puede ser rentable, pero similar o no tan rentable como vender el grano.

El segundo análisis y más complejo, es el del negocio en su conjunto en el sistema de producción de toda la empresa. En Argentina ha sido éste y no el otro, el motivador de la implementación de engordes en confinamiento de bovinos para carne. En algunos casos resulta un cambio de capital de una forma en otra, pero permite el acopio de mayor carga para aprovechar el forraje de primavera con mayor eficiencia (engordes de acopio y de posdestete), en otros permite la terminación de animales jóvenes (terneras y terneros o novillitos) como gordos descargando el campo o descomprimiendo temprano planteos de cría. Ante emergencias climáticas (sequías e inundaciones) ha sido la herramienta que rápidamente permite descomprimir el campo de categorías de alta demanda de calidad. Y, en los planteos agrícola, permite reformular las actividades y las rotaciones eliminando verdeos de invierno o de verano. Para algunos planteos de cría ha sido una alternativa a la venta de terneros al destete.

Este segundo análisis es particularmente necesario cuando se plantea el encierre sobre silajes de planta entera o grano húmedo, ya que la convertibilidad de estos alimentos en otras formas o su venta directa como en el caso del grano seco es menos viable o inviable por lo que no tiene costo de oportunidad luego de producido el silo.

 

A. Ejemplo de dieta para engorde y costos del alimento

A corral de novillos

 

%

PB, %

$/kg

 

Grano Maíz

77.2

8.5

0.28

0.216

Heno (rollo)

12

14.0

0.20

0.024

Pellet girasol

8

31.0

0.30

0.024

Pellet soja

0

48.0

0.50