Engorde a corral
Aníbal J. Pordomingo
Introducción
El engorde en corrales se
ha instalado en la región como una alternativa más de
producción de carne con diversos objetivos. En algunos casos es
convertir granos a carne si económicamente la conversión es
rentable, y en otros, aunque puede ser poco
atractivo desde el punto de vista de la conversión, interesa
desde el conjunto del sistema de producción para liberar potreros,
eliminar cultivos forrajeros anuales de las rotaciones, incrementar la carga
animal del campo, asegurar la terminación y la salida o la edad a faena,
etc.
Para plantear el engorde
a corral es necesario entender desde el principio que seremos nosotros y no el
"el pasto" quien define la composición de la dieta del animal,
cuánto va a comer y cómo lo hará. Es posible realizar
encierres simples, con pocos insumos y lograr engordes aceptables. Las primeras
definiciones pasan por la categoría a encerrar y la cantidad de
animales. Luego resolveremos aspectos relacionados con la ubicación en
el campo, la dieta o alimento y su suministro. Estos dos últimos son
frecuentemente los condicionantes del planteo en términos físicos
y económicos. Finalmente, es importante tener en cuenta los aspectos del
diseño que puedan afectar la calidad del proceso de producción,
entendiéndose por ello el diseño de las instalaciones y el manejo
de los efluentes emergentes, factores éstos que pueden condicionar la
gestión productiva en el mediano y largo plazo.
La categoría animal
El encierre de terneros o terneras para producir
terneros gordos o vaquillonas gordas para faena es el de más
rápida evolución o menor duración. En el término de
60 a 70
días es factible terminar este tipo de animal con aumentos diarios de 1 a 1,2 kg/día y dietas
simples basadas principalmente en grano entero de maíz (70 %), pellet de
girasol (20 %), rollo de forraje de mediana calidad (8 %) y un suplemento
macro-mineral (2 a
3 %) que ofrezca sal, calcio, fósforo, magnesio y micro-minerales, con
la adición de un ionóforo (rumensin = monensina).
Esta categoría (entre los 150 y los 300 kg de peso vivo)
convierte en un rango de 4,5 a
5,5 kg
de alimento de alto grano (base seca) por kilo de aumento de peso (4,5 a 5,5:l). Es la
categoría comercial de mayor eficiencia de conversión de alimento
a aumento de peso debido a que, por un lado, el efecto del mantenimiento de
toda la masa corporal es menor por lo que puede destinar mayor cantidad de
energía consumida al crecimiento y deposición de grasa. Por otro
lado, la composición de la ganancia es de mayor proporción de
músculo, hueso y agua que grasa, comparados con animales de mayor edad y
peso (ej. Novillos en terminación).
Es fundamental en esta categoría controlar
el nivel proteico de la dieta para no caer por debajo del 15 % de
proteína bruta y mantener la oferta de nitrógeno no proteico (ej.
proveniente de urea) por debajo de un tercio del total del nitrógeno
ofrecido. Los oferentes proteicos comunes son el expeller de girasol o de soja,
semilla de algodón, harina de pescado, afrechillo de trigo, harina de
plumas, etc. Los terneros no manejan el nitrógeno con la eficiencia de
los novillos o las vacas. También se debe controlar el nivel de
macro-minerales (calcio, magnesio y fósforo) ya que muy probablemente
(si la dieta está basada en los granos comunes = sorgo, maíz,
avena, cebada) será necesaria su inclusión a través de
núcleos u otros oferentes minerales corno la conchilla para aportar calcio,
fosfatos de magnesio para aportar magnesio y fósforo, aunque este
último será el menos deficiente. El mismo núcleo
deberá aportar también micro-minerales (especialmente cobre,
zinc, manganeso, selenio e hierro). Aunque es importante para definir este
núcleo conocer las particularidades de la zona en lo que respecta a
calidad de aguas y carencias o exceso de minerales si el establecimiento
produce sus propios insumos.
En novillitos y novillos en engorde a corral las
expectativas de aumento de peso son mayores. Es esperable un aumento de 1,3 a 1,5 kg de peso vivo por
día sobre dietas bien diseñadas. La duración de estos
engordes es variable y depende fundamentalmente de la edad y peso de ingreso de
los novillos pudiendo ser de menos de 60 días como de más de 120.
El consumo es mayor en términos absolutos (ver más adelante) que
en terneros y es mayor el gasto energético en mantenimiento.
También la composición de la ganancia es energéticamente
más cara por la mayor deposición de grasa por lo que por kilo de
aumento será mayor la cantidad de alimento utilizado en un novillo que
en un ternero. La conversión, entonces, empeora con respecto al ternero.
En los engordes relevados en los planteos comerciales de Argentina los valores
frecuentes se ubican en el rango de 6 a 9 kilos de alimento por kilo
de aumento de peso. En la medida en que se avanza en el peso del animal y nivel
de engrasamiento se empeora la eficiencia de conversión.
Esta categoría es menos exigente en
requerimientos de proteína bruta admitiendo un nivel de 12 a 13 % (incluida la
indisponibilidad de proteína o indigestibilidad de la proteína),
por lo que la fracción de grano puede ser mayor (superior al 70 %), lo
que mejora la oferta energética de la dieta. El contenido de heno también
podrá ser reducido por debajo del 8 % hasta niveles en dietas de
terminación del 4 %. Siendo generalmente el concentrado proteico el
recurso más caro, estas dietas son algo más baratas que las de
terneros.
La dieta
La composición del alimento a utilizar es el
componente central de la definición del costo. Las dietas pueden variar
en su grado de complejidad yendo de las más simples que sólo son
ingredientes utilizados como ingresan al campo y mezclados por el mismo
productor, hasta aquellas en las que el productor procesa los ingredientes
(comúnmente los granos) e incluso compone su propio núcleo
vitamínico y mineral. La mayoría de los planteos actuales en la
región prefieren las mezclas simples donde en el campo se mezcla el grano
(molido, aplastado o entero) con un concentrado proteico que a su vez aporta
algo de fibra (concentrados comerciales, o subproductos de la industria
aceitera como el expeller de girasol, el expeller de soja o de semilla de
algodón) y con un núcleo vitamínico y mineral que provee
los macro y microminerales), a los que se suma una fuente de fibra en rollo o
heno (ofrecido entero, desmenuzado o molido). A veces se agrega urea para
reducir la necesidad de harinas proteicas (expellers de girasol, soja, etc.).
El ambiente ruminal que se crea cuando el animal
ingiere una alta cantidad de almidón (ingesta típica de feedlot)
la fermentabilidad de la fibra es muy pobre o nula. Por ello, el heno o fardo
no necesita ser de alta calidad, ya que será muy poco digerido y
sólo cumplirá un rol mecánico, de estímulo de la
rumia y la motilidad ruminal. No será (a diferencia de la
suplementación en pastoreo) un oferente de energía metabolizable
importante. Este aspecto debe tenerse en cuenta ya que el heno constituye, en
la mayoría de los encierres, el ingrediente mas engorroso de incorporar.
En dietas de feedlot el grano es el componente
mayoritario, donde excede el 65 % del total. El oferente proteico (expellers de
girasol o de soja) participa en el mínimo necesario para aportar la
proteína que la categoría requiere. En el cálculo debe
tenerse en cuenta el contenido de proteína de cada insumo, incluido el
del grano, que aunque proporcionalmente bajo (8 a 9 %), es importante por la
fracción mayoritaria que el grano ocupa de toda la dieta. Por su parte,
los oferentes proteicos difieren en la cantidad de PB que aportan (ej. el
expeller de girasol ofrece un 30 % y el de soja un 42 %) por lo que
sería conveniente tener información de laboratorio de la
proteína bruta contenida en los insumos que pensamos usar.
También se usan concentrados proteicos comerciales que, por su alto
contenido de proteína bruta (generalmente por encima del 40 %), permiten
reducir la cantidad de concentrado a un valor mínimo y además
contienen el complejo vitamínico y mineral incorporado, incluyendo un
ionóforo (monensina) que opera de modulador de la fermentación y
del consumo (ver específicamente más adelante).
En el cuadro 1.1 . pueden observarse algunas dietas
comunes en planteos de engorde de terneros (T1 a T5) y de novillos en
terminación (N1 a N3) en la región central de Argentina. Estas
dietas son simples debido a la escasez de alternativas por la carencia de
diversidad agro-industrial en la región. Puede observarse que, aunque
variables en sus componentes, son muy similares en composición
química dentro de cada categoría. Entre los detalles debe
resaltarse que el contenido de FDA (fibra) es similar en todas y próximo
al 10 % (valor mínimo deseable) del cual al menos el 60 % es fibra
efectiva proveniente del heno (rollo o fardo molido o desmenuzado). En los
casos en los que se utiliza expeller de soja la cantidad es menor a la
necesaria cuando se incluye expeller de girasol. Cuando se incluye un grano de
invierno como la avena, disminuye también la necesidad de expeller (de
soja o de girasol) porque el grano de avena hace un aporte proteico mayor que
el de maíz. Puede observarse que la participación de la urea
permite una reducción importante del uso de expellers (dietas T1a T4
versus T5), pero en ningún caso supera el 1 %. Niveles de 1 a 1,2 % de urea son
considerados el límite superior de inclusión de urea en dietas de
feedlot sin riesgo de intoxicación amoniacal. Puede observarse
también que todas las dietas excepto T2 han sido formuladas incluyendo
un macro núcleo vitamínico y mineral. En T2 incorpora un micro
núcleo y se aportan los macro minerales y la sal por separado.
Cuadro 1.1. Composición
(%) de dietas comunes para engorde de terneros y de novillos
|
|
Ternero
|
Novillo
|
|
TI
|
T2
|
T3
|
T4
|
T5
|
N1
|
N2
|
N3
|
|
Ingrediente
|
|
Expeller soja
|
0
|
0
|
0
|
10,0
|
17,0
|
6,2
|
0
|
0
|
|
Expeller girasol
|
22,0
|
22,0
|
17,0
|
0
|
0
|
0
|
l0
|
0
|
|
Maíz
|
67,5
|
68,3
|
40,0
|
41,5
|
68,0
|
80,0
|
30,0
|
46,0
|
|
Sorgo
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
48,2
|
0
|
|
Avena
|
0
|
0
|
34,5
|
38
|
0
|
0
|
0
|
42
|
|
Heno pastura
|
7,0
|
7,0
|
5,0
|
7,0
|
12,0
|
10,0
|
8,0
|
8,0
|
|
Urea
|
0,5
|
0,5
|
0,5
|
0,5
|
0
|
0,8
|
0
|
1,0
|
|
Macro núcleo
vit.-min.
|
3,0
|
0,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
|
Sal
|
0
|
1,0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Conchilla
|
0
|
0,6
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Fosfato magnesio
|
0
|
0,3
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Micro núcleo vit- min.
|
0
|
0,3
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Parámetros químicos
|
|
Proteína bruta,
%
|
15,1
|
15,1
|
15,0
|
15,0
|
15,0
|
13,2
|
13,1
|
12,9
|
|
Fibra (FDA), %
|
12,7
|
10,2
|
13,3
|
9,9
|
9,9
|
10,3
|
10,2
|
10,0
|
|
EM, Mcal/kg MS
|
2,74
|
2,83
|
2,72
|
2,82
|
2,82
|
2,80
|
2,83
|
2,84
|
Si se evalúan estas dietas desde su
concentración energética u oferta de energía metabolizable
son dietas para aumentos diarios de peso vivo de 1,300 a 1,500 kg, pero la oferta
de proteína metabolizable puede resultar limitante de ese aumento y el
componente específico en déficit será la fracción
de proteína no degradable en rumen (proteína pasante). En los
sistemas actuales es muy difícil en términos
económicamente factibles incorporar proteínas de baja
degradabilidad ruminal. El recurso más común en el pasado lo fue
la harina de carne. Hoy el uso de harina de carnes como de hueso u otras de
origen animal o que pudieran contener contaminaciones con proteínas
animales, están totalmente prohibidos debido al riesgo de transferencia
de enfermedades como BSE (vaca loca). Otras
recursos los constituyen las proteínas vegetales tratadas
con calor o agentes químicos para reducir su solubilidad y en
consecuencia su fermentación ruminal, como expeller de soja tostado,
soja entera tostada. Estos recursos son caros y de escasa relevancia en el
feedlot argentino. (Bastante utilizados en feedlots de norte América,
Australia, o Europa).
Para garantizar la conversión de alimento a
carne en estos planteos no debe obviarse o subestimarse el rol del suplemento
mineral y vitamínico, complementado con ionóforos para evitar
carencias y trastornos digestivos, con los consecuentes empachos por acidosis.
Debe asegurase en ese suplemento mineral la presencia de sal común,
calcio, fósforo y magnesio, sumamente necesarios para animales
jóvenes en crecimiento. Dada las dificultades de mezclar cantidades
pequeñas, se sugiere utilizar correctores minerales que ya traen sal y
macro-minerales (Ca, P, Mg) premezclados con los micro-minerales y la monensina
u otro ionóforo. Estas observaciones son muy importantes en los casos en
que se plantee no utilizar ningún tipo de fibra larga (henos) o si se
"encierra" sobre parcelas de rastrojo, sin henos en el alimento.
(Para mayor grado de detalle en la
composición de dietas y sus resultados referirse a los ensayos de
alimentación incluidos en el anexo a la presente publicación.)
Procesado del grano
La presentación del almidón en el
rumen es el principal determinante de la fermentabilidad del mismo y
consecuentemente del aprovechamiento del grano. La forma de molido en polvo es
la de más rápida exposición y es frecuentemente utilizada.
Pero, justamente por esa rápida exposición es susceptible de
generar acidosis ruminal. Además, el almidón en polvo es
fácilmente inhalado y puede provocar infecciones respiratorias.
Para reducir los defectos de la presentación
en forma molida y no perder digestibilidad del grano, se desarrolló el
procesado en copos (o aplastado en prensa, con humedad y temperatura). Este
método transforma al grano en una lámina fina con humedad y una
gelatinización parcial del almidón. La digestibilidad es muy
alta, y no se genera polvo que pueda provocar complicaciones respiratorias. El
tamaño de las partículas (láminas o flakes) es grande y no
superan 1 a
1,3 mm
de espesor. El contacto con el licor ruminal y la fermentación son
rápidos pero el proceso de fermentación es más
homogéneo que en el caso del molido. Sobre esos copos se absorben o
adhieren bien los aditivos líquidos o polvos (sales minerales, vitaminas,
ionóforos, etc.). Sin embargo, esta forma de procesado no es
común en Argentina por el costo de inversión en las
infraestructura para producir "flakes" y el costo de la
energía necesaria.
Otros métodos menos eficientes desde el
punto de vista físico pero económicamente más factibles
son el aplastado en seco o rolado y el aplastado en húmedo (con grano
conservado húmedo 28 a
30 % de humedad o con humedad reconstituida, agregada). La mayoría de
los feedlots en Argentina que no usan grano de maíz entero han adoptado
alguno de estos métodos. El aplastado o quebrado del grano seco es el
más común. La exposición del almidón es mayor que
la de los granos ofrecidos enteros, especialmente en el caso del grano de sorgo
y maíz el tipo duro. Sin embargo, las diferencias en eficiencia de
conversión de estos procesados versus el maíz entero son
variables y dependen del
tipo de grano de maíz. Si el maíz es de grano grande, dentado o
semi-dentado, las diferencias entre procesarlo o no son bajas y no
justificables económicamente. Si es del tipo duro y tamaño chico,
el procesado se justifica. En el caso del sorgo el procesado es indispensable.
En cereales de invierno del tipo vestido (como la avena y la cebada) el
aplastado (sin quebrar) mejora la homogeneidad del consumo y de la
fermentación pero las diferencias en conversión con respecto al
uso de sus formas enteras es baja.
El uso de granos húmedos (conservados con
humedad o con humedad reconstituida) es una forma de incrementar la
fermentabilidad de los granos en el rumen y su digestibilidad total pudiendo ofrecerse
enteros, excepto en el caso del sorgo. El aplastado asegura sin embargo la
buena utilización del grano y se recomienda aplastar el grano durante el
ensilado. La información experimental indica también que la
digestibilidad del almidón en rumen de los granos húmedos es
mayor que en los secos (bajo un mismo tipo de procesado).
En el caso del maíz, se ha difundido en el
país el uso del grano entero por la reducción de costos que
implica no procesar el grano. Las eficiencias de conversión logradas con
grano de buena calidad (buen tamaño) son similares o escasamente peores
(10 %) a las logradas con grano molido o aplastado seco, aún en
categorías de buen tamaño corporal (novillos). El tamaño
del grano de maíz obliga a la rumia y el animal lo procesa en la
masticación. Algunos ensayos experimentales han evaluado la
proporción de grano de maíz detectado en heces en una
pérdida de 5 a
8 % del grano consumido. Proporción esta que puede ser o no de
significación dependiendo de las características del feedlot.
El silaje de planta entera de maíz o de
sorgo ha sido también incorporado a dietas de engorde a corral. Su
participación en las dietas depende sin embargo de una definición
anterior. El silaje no es un oferente de energía del nivel del grano, se
asemeja más a la energía que puede proveer un buen verdeo de
invierno o una buena pastura en primavera. Por ello, los encierres basados en
silajes de planta entera (ej. 80 % silaje de maíz + 20 % expeller de
girasol) permiten aumentos de peso de 700 gramos a 900 g/día,
pero raramente mayores. Estos aumentos son útiles para planteos que
pretenden encerrar sobre la base de un alto rendimiento de materia seca y alto
aprovechamiento de la misma, pero que no tienen como meta máximos ritmos
de engorde o terminaciones muy rápidas.
Existen combinaciones intermedias enriquecidas con
grano, donde el 50 % de la dieta es silaje de planta y el resto se completa con
grano (30 %) y el expeller de girasol o soja (20 %). Estas dietas son
energéticamente algo superiores a la de silaje puro, pero todavía
descansan en la fermentación de una buena cantidad de fibra proveniente
del silaje. El aumento puede ser
superior al antes citado, pero no alcanza los niveles de un
engorde típico basado en grano. Son, sin embargo, las de elección
en encierres de acopio de temeros, encierres de post-destete, para planteos que
luego terminan a campo en pastoreo o de vacas.
En las dietas típicas (de alto grano y baja
fibra) el silaje de planta entera es utilizado para reemplazar la
fracción de heno (u otra fuente de fibra). En estos casos, su
inclusión sirve también para aportar humedad a la dieta, sobre la
que se adhieren mejor los otros componentes, aumenta el volumen y mejora la
homogeneidad del consumo. El silaje es más atractivo que el heno de baja
calidad y hace un aporte adicional como "buffer" (amortiguador) del
pH ruminal. Sin embargo, debido a la escasa cantidad (base seca) que se incluye
de silaje en estas dietas, su incorporación se justifica si el
tamaño del feedlot hace factible la incorporación de toda la infraestructura adicional que impone
la confección, almacenado y extracción del silaje.
Fibra larga. Es posible eliminarla?
Existen experiencias exitosas de productores que,
replicando resultados experimentales, han tenido éxito con planteos sin
fuente de fibra (sin heno), basando los planteos a sólo grano, pellet de
girasol y un complemento mineral y vitamínico con monensina. Anexados a
este documento se resumen trabajos experimentales comparativos de dietas que
incluyen el uso de grano entero con y sin fuente de fibra larga (heno molido).
En este extremo, sin embargo, los riesgos son algo mayores. En grano debe
ofrecerse necesariamente entero para aportar el efecto mecánico del
grano entero sobre el rumen y el estímulo sobre la rumia que se provoca.
En un nivel intermedio entre los planteos con heno
como fuente de fibra y los sin fibra (excepto la mínima aportada por el
expeller de girasol o de soja), se encuentran aquellos que incorporan fibra a
través del afrechillo de trigo, la raicilla de malta y las
cáscaras (cáscara de girasol, de semilla de algodón o
maní). De todas las cáscaras las menos "leñosas"
o duras serían las mejores. Cuando se usa el afrechillo de trigo o la
raicilla de malta debe tenerse en cuenta que estos son también oferentes
de proteína bruta en cierta medida. Tienen además un buen nivel
energético y alta digestibilidad.
Ionóforos y protectores de la fermentación
La acidosis es el principal problema del engorde a
corral con alto grano. Por su rápida fermentación, el
almidón produce acidificación del rumen. Se incrementa el
contenido de ácido láctico (la producción de ácido
aumenta y su transformación a otras formas disminuye) en rumen y cae el
pH. También aumenta la absorción de ácidos hacia la
circulación sanguínea. El animal entra en un estado
acidótico y comatoso. Se acalambra la musculatura ruminal y la
circulación periférica se hace más lenta. Se pierde
elasticidad en el sistema circulatorio. Particularmente el venoso se ve muy afectado
y se edematizan los tejidos. El edema genera inflamaciones (muy visibles en las
extremidades), el animal camina con dificultad con dolores, y se producen
heridas en la piel y en las articulaciones. La funcionalidad ruminal se ve
afectada porque se hieren las paredes del rumen, se inflama y erosiona la
superficie de absorción, incluso se desarrollan llagas sanguinolentas
que dan vía de ingreso a infecciones que terminan provocado abscesos
hepáticos. Animales con acidosis subclínica ven retardado su crecimiento
y ritmo de engorde por no sólo una menor eficiencia ruminal sino
también por una menor funcionalidad hepática, causales de un
consumo deprimido y una menor eficiencia de conversión.
La presencia del ionóforo (monensina) es muy
importante para evitar el sobre-consumo y la acidosis o empacho. La monensina
es un ionóforo monovalente que opera como protector del sobre-consumo.
La regulación del consumo es fundamental para evitar caer en un
síndrome acidótico. Su modo de acción es múltiple.
En primer lugar afecta las poblaciones bacterianas en el rumen. Promueve una
fermentación de mayor captura de energía en formas de
ácidos débiles más reducidos (propiónico vs.
acético). Reduce la metanogénesis (formación de metano -
gas), la tasa de proteólisis ruminal y la población de protozoos.
Interviene en el balance de algunos minerales y en su absorción en las
bacterias del rumen (afecta la bomba de sodio y potasio). Reduce además
las poblaciones de coccidios y la degradación de vitaminas o
pro-vitaminas.
A través de todos estos efectos combinados,
la monensina aumenta la eficiencia de uso de la dieta, homogeniza y regula el
consumo, y reduce la acidosis subclínica. Se han determinado mejoras en
la eficiencia de conversión entre el 8 y el l2 % y eliminación del
100 % del riesgo de acidosis con la adición recomendada y rutinaria de
monensina en las dietas de alto contenido de grano en feedlot. Hasta 0,125 g de monensina por
cada 100 kg
de peso vivo se ha dado con éxito sobre los factores antes citados,
especialmente en las dietas con grano entero y escasa fibra larga (< 10 %).
Se sugiere utilizar entre 0,08
a 0,120
gramos de monensina por cada 100 kg de peso vivo. En el
caso en que esté formulada al 10 % (ej. Rumensin), se agregará a
la dieta incorporando entre 0,8 y 1 gramo de rumensin por cada 100 kg de peso del animal.
Se debe recalcar que estas sugerencias suponen una dieta de base de alta
calidad (con energía para altos engordes).
La forma de alimentación
Entre los aspectos básicos a tener en
cuenta, el primero de todos es el nivel de consumo. En esas categorías
jóvenes el consumo será equivalente al 2,8 a 3 % del peso vivo o
algo superior. En las categorías más grandes (novillos de 350 kg para arriba) el
consumo diario puede variar entre el 2,6 al 2,8 % del peso vivo.
Es importante tener este aspecto en cuenta para no
subestimarlo. En segundo lugar, el acostumbramiento merece especial
atención. En ese período el rumen del animal deberá
acostumbrarse progresivamente a fermentar altas cantidades de almidón sin
que se provoquen trastornos digestivos. Durante los primeros 15 a 20 días ocurre el
proceso de acostumbramiento de los animales a la dieta de alta
concentración energética. Debería comenzarse con una dieta
mayoritaria en heno (fibra) para en el término de 15 a 20 días estar en
la dieta de alto grano. La velocidad de este proceso depende de la rutina y la
adaptación de los animales. Una estrategia simple es comenzar con una
dieta con 30 % de grano durante 4 días, luego pasar a 40 % de grano
durante 4 días, luego a 50 % de grano durante 4 días, luego a 60 % de grano durante 4
días y finalmente instalarse en la dieta final.
Si bien muchos trabajan ofreciendo a voluntad
(comedero lleno), sería ideal alimentar en forma intermitente varias
veces al día (3 o más) para evitar grandes volúmenes en el
comedero que pueden resultar en sobre-consumo por parte algunos animales, la
separación de las fracciones componentes del alimento por
selección o por migración de las partículas más
finas hacia el fondo del comedero. En la práctica se recomienda ofrecer
el alimento al menos dos veces por día, dividiendo en 2 la oferta diaria
(según los cálculos sugeridos anteriormente). Al ofrecer 2 o 3
veces al día el consumo será más homogéneo, la
separación de componentes de la dieta menor, habrá menor
incidencia de acidosis subclínica (empacho) y menor desperdicio.
Se sugiere planear el comedero con un frente de 30 cm por animal, dispuesto
sobre una de las caras del corral (acceso de los animales por un lado
solamente). Esto permitirá que al menos el 70 % de los animales tengan
acceso al comedero al mismo tiempo. Los comederos de bolsa o plástico
funcionan bien y resultan menos onerosos para estos planteos temporarios.
La rutina de alimentación es importante. No
deberían alterarse o molestarse los animales innecesariamente con
pesadas u otros movimientos innecesarios. Toda pesada o vacunación debe
ser planeada tratando de evitar ayunos prolongados que puedan exponer a sobre
consumos y empachos posteriores.
Los costos
El primer análisis y más directo del
negocio del encierre a corral es el costo - beneficio de la conversión
de alimento en el comedero a carne. Como puede observar en los cuadros
siguientes (A y B), el negocio depende de la eficiencia de conversión y
fundamentalmente la relación de precios entre el precio de compra del
ternero y el precio de venta del animal gordo. La eficiencia de
conversión está muy ligada a la categoría animal. Los
animales jóvenes tienen eficiencias mayores que los más grandes.
De los cuadros emana que, a los precios actuales del gordo, existe un rango de
precios de compra o ingreso al corral mayor para justificar la actividad en las
categorías jóvenes. En el novillo el negocio es menos atractivo y
muy sensible al precio del novillo al ingreso. En esta categoría la
eficiencia de conversión rondará entre el 7 y el 8 a 1 (o sea 7 a 8 kg de alimento por kilo de
aumento de peso producido), cuando en terneros o vaquillonas las eficiencias de
conversión pueden estar en el 5 a 6
a 1.
Siendo el grano el insumo principal, debería
realizarse la evaluación a costo de producción y a costo de
oportunidad de sus insumos. Generalmente se realiza primero en base al costo de
oportunidad del grano (valor de mercado) y se opina sobre la factibilidad del
negocio sobre esa base. Pero debe entenderse que este cálculo provee
información del ingreso marginal posible y no sobre la ganancia o
pérdida neta de la actividad. Dicho de otra forma, realizado por costo
de producción (por supuesto si tengo capacidad de producir el grano)
puedo concluir que el negocio del engorde puede ser rentable, pero similar o no
tan rentable como vender el grano.
El segundo análisis y más complejo,
es el del negocio en su conjunto en el sistema de producción de toda la
empresa. En Argentina ha sido éste y no el otro, el motivador de la
implementación de engordes en confinamiento de bovinos para carne. En
algunos casos resulta un cambio de capital de una forma en otra, pero permite
el acopio de mayor carga para aprovechar el forraje de primavera con mayor
eficiencia (engordes de acopio y de posdestete), en otros permite la
terminación de animales jóvenes (terneras y terneros o
novillitos) como gordos descargando el campo o descomprimiendo temprano
planteos de cría. Ante emergencias climáticas (sequías e
inundaciones) ha sido la herramienta que rápidamente permite
descomprimir el campo de categorías de alta demanda de calidad. Y, en
los planteos agrícola, permite reformular las actividades y las
rotaciones eliminando verdeos de invierno o de verano. Para algunos planteos de
cría ha sido una alternativa a la venta de terneros al destete.
Este segundo análisis es particularmente
necesario cuando se plantea el encierre sobre silajes de planta entera o grano
húmedo, ya que la convertibilidad de estos alimentos en otras formas o
su venta directa como en el caso del grano seco es menos viable o inviable por
lo que no tiene costo de oportunidad luego de producido el silo.
A. Ejemplo de dieta para engorde y costos del alimento
A corral de novillos
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%
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PB, %
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$/kg
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Grano Maíz
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77.2
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8.5
|
0.28
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0.216
|
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Heno (rollo)
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12
|
14.0
|
0.20
|
0.024
|
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Pellet girasol
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8
|
31.0
|
0.30
|
0.024
|
|
Pellet soja
|
0
|
48.0
|
0.50
|
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