Engorde a corral
Aníbal J. Pordomingo
Introducción
El engorde en corrales se
ha instalado en la región como una alternativa más de
producción de carne con diversos objetivos. En algunos casos es
convertir granos a carne si económicamente la conversión es
rentable, y en otros, aunque puede ser poco
atractivo desde el punto de vista de la conversión, interesa
desde el conjunto del sistema de producción para liberar potreros,
eliminar cultivos forrajeros anuales de las rotaciones, incrementar la carga
animal del campo, asegurar la terminación y la salida o la edad a faena,
etc.
Para plantear el engorde
a corral es necesario entender desde el principio que seremos nosotros y no el
"el pasto" quien define la composición de la dieta del animal,
cuánto va a comer y cómo lo hará. Es posible realizar
encierres simples, con pocos insumos y lograr engordes aceptables. Las primeras
definiciones pasan por la categoría a encerrar y la cantidad de
animales. Luego resolveremos aspectos relacionados con la ubicación en
el campo, la dieta o alimento y su suministro. Estos dos últimos son
frecuentemente los condicionantes del planteo en términos físicos
y económicos. Finalmente, es importante tener en cuenta los aspectos del
diseño que puedan afectar la calidad del proceso de producción,
entendiéndose por ello el diseño de las instalaciones y el manejo
de los efluentes emergentes, factores éstos que pueden condicionar la
gestión productiva en el mediano y largo plazo.
La categoría animal
El encierre de terneros o terneras para producir
terneros gordos o vaquillonas gordas para faena es el de más
rápida evolución o menor duración. En el término de
60 a 70
días es factible terminar este tipo de animal con aumentos diarios de 1 a 1,2 kg/día y dietas
simples basadas principalmente en grano entero de maíz (70 %), pellet de
girasol (20 %), rollo de forraje de mediana calidad (8 %) y un suplemento
macro-mineral (2 a
3 %) que ofrezca sal, calcio, fósforo, magnesio y micro-minerales, con
la adición de un ionóforo (rumensin = monensina).
Esta categoría (entre los 150 y los 300 kg de peso vivo)
convierte en un rango de 4,5 a
5,5 kg
de alimento de alto grano (base seca) por kilo de aumento de peso (4,5 a 5,5:l). Es la
categoría comercial de mayor eficiencia de conversión de alimento
a aumento de peso debido a que, por un lado, el efecto del mantenimiento de
toda la masa corporal es menor por lo que puede destinar mayor cantidad de
energía consumida al crecimiento y deposición de grasa. Por otro
lado, la composición de la ganancia es de mayor proporción de
músculo, hueso y agua que grasa, comparados con animales de mayor edad y
peso (ej. Novillos en terminación).
Es fundamental en esta categoría controlar
el nivel proteico de la dieta para no caer por debajo del 15 % de
proteína bruta y mantener la oferta de nitrógeno no proteico (ej.
proveniente de urea) por debajo de un tercio del total del nitrógeno
ofrecido. Los oferentes proteicos comunes son el expeller de girasol o de soja,
semilla de algodón, harina de pescado, afrechillo de trigo, harina de
plumas, etc. Los terneros no manejan el nitrógeno con la eficiencia de
los novillos o las vacas. También se debe controlar el nivel de
macro-minerales (calcio, magnesio y fósforo) ya que muy probablemente
(si la dieta está basada en los granos comunes = sorgo, maíz,
avena, cebada) será necesaria su inclusión a través de
núcleos u otros oferentes minerales corno la conchilla para aportar calcio,
fosfatos de magnesio para aportar magnesio y fósforo, aunque este
último será el menos deficiente. El mismo núcleo
deberá aportar también micro-minerales (especialmente cobre,
zinc, manganeso, selenio e hierro). Aunque es importante para definir este
núcleo conocer las particularidades de la zona en lo que respecta a
calidad de aguas y carencias o exceso de minerales si el establecimiento
produce sus propios insumos.
En novillitos y novillos en engorde a corral las
expectativas de aumento de peso son mayores. Es esperable un aumento de 1,3 a 1,5 kg de peso vivo por
día sobre dietas bien diseñadas. La duración de estos
engordes es variable y depende fundamentalmente de la edad y peso de ingreso de
los novillos pudiendo ser de menos de 60 días como de más de 120.
El consumo es mayor en términos absolutos (ver más adelante) que
en terneros y es mayor el gasto energético en mantenimiento.
También la composición de la ganancia es energéticamente
más cara por la mayor deposición de grasa por lo que por kilo de
aumento será mayor la cantidad de alimento utilizado en un novillo que
en un ternero. La conversión, entonces, empeora con respecto al ternero.
En los engordes relevados en los planteos comerciales de Argentina los valores
frecuentes se ubican en el rango de 6 a 9 kilos de alimento por kilo
de aumento de peso. En la medida en que se avanza en el peso del animal y nivel
de engrasamiento se empeora la eficiencia de conversión.
Esta categoría es menos exigente en
requerimientos de proteína bruta admitiendo un nivel de 12 a 13 % (incluida la
indisponibilidad de proteína o indigestibilidad de la proteína),
por lo que la fracción de grano puede ser mayor (superior al 70 %), lo
que mejora la oferta energética de la dieta. El contenido de heno también
podrá ser reducido por debajo del 8 % hasta niveles en dietas de
terminación del 4 %. Siendo generalmente el concentrado proteico el
recurso más caro, estas dietas son algo más baratas que las de
terneros.
La dieta
La composición del alimento a utilizar es el
componente central de la definición del costo. Las dietas pueden variar
en su grado de complejidad yendo de las más simples que sólo son
ingredientes utilizados como ingresan al campo y mezclados por el mismo
productor, hasta aquellas en las que el productor procesa los ingredientes
(comúnmente los granos) e incluso compone su propio núcleo
vitamínico y mineral. La mayoría de los planteos actuales en la
región prefieren las mezclas simples donde en el campo se mezcla el grano
(molido, aplastado o entero) con un concentrado proteico que a su vez aporta
algo de fibra (concentrados comerciales, o subproductos de la industria
aceitera como el expeller de girasol, el expeller de soja o de semilla de
algodón) y con un núcleo vitamínico y mineral que provee
los macro y microminerales), a los que se suma una fuente de fibra en rollo o
heno (ofrecido entero, desmenuzado o molido). A veces se agrega urea para
reducir la necesidad de harinas proteicas (expellers de girasol, soja, etc.).
El ambiente ruminal que se crea cuando el animal
ingiere una alta cantidad de almidón (ingesta típica de feedlot)
la fermentabilidad de la fibra es muy pobre o nula. Por ello, el heno o fardo
no necesita ser de alta calidad, ya que será muy poco digerido y
sólo cumplirá un rol mecánico, de estímulo de la
rumia y la motilidad ruminal. No será (a diferencia de la
suplementación en pastoreo) un oferente de energía metabolizable
importante. Este aspecto debe tenerse en cuenta ya que el heno constituye, en
la mayoría de los encierres, el ingrediente mas engorroso de incorporar.
En dietas de feedlot el grano es el componente
mayoritario, donde excede el 65 % del total. El oferente proteico (expellers de
girasol o de soja) participa en el mínimo necesario para aportar la
proteína que la categoría requiere. En el cálculo debe
tenerse en cuenta el contenido de proteína de cada insumo, incluido el
del grano, que aunque proporcionalmente bajo (8 a 9 %), es importante por la
fracción mayoritaria que el grano ocupa de toda la dieta. Por su parte,
los oferentes proteicos difieren en la cantidad de PB que aportan (ej. el
expeller de girasol ofrece un 30 % y el de soja un 42 %) por lo que
sería conveniente tener información de laboratorio de la
proteína bruta contenida en los insumos que pensamos usar.
También se usan concentrados proteicos comerciales que, por su alto
contenido de proteína bruta (generalmente por encima del 40 %), permiten
reducir la cantidad de concentrado a un valor mínimo y además
contienen el complejo vitamínico y mineral incorporado, incluyendo un
ionóforo (monensina) que opera de modulador de la fermentación y
del consumo (ver específicamente más adelante).
En el cuadro 1.1 . pueden observarse algunas dietas
comunes en planteos de engorde de terneros (T1 a T5) y de novillos en
terminación (N1 a N3) en la región central de Argentina. Estas
dietas son simples debido a la escasez de alternativas por la carencia de
diversidad agro-industrial en la región. Puede observarse que, aunque
variables en sus componentes, son muy similares en composición
química dentro de cada categoría. Entre los detalles debe
resaltarse que el contenido de FDA (fibra) es similar en todas y próximo
al 10 % (valor mínimo deseable) del cual al menos el 60 % es fibra
efectiva proveniente del heno (rollo o fardo molido o desmenuzado). En los
casos en los que se utiliza expeller de soja la cantidad es menor a la
necesaria cuando se incluye expeller de girasol. Cuando se incluye un grano de
invierno como la avena, disminuye también la necesidad de expeller (de
soja o de girasol) porque el grano de avena hace un aporte proteico mayor que
el de maíz. Puede observarse que la participación de la urea
permite una reducción importante del uso de expellers (dietas T1a T4
versus T5), pero en ningún caso supera el 1 %. Niveles de 1 a 1,2 % de urea son
considerados el límite superior de inclusión de urea en dietas de
feedlot sin riesgo de intoxicación amoniacal. Puede observarse
también que todas las dietas excepto T2 han sido formuladas incluyendo
un macro núcleo vitamínico y mineral. En T2 incorpora un micro
núcleo y se aportan los macro minerales y la sal por separado.
Cuadro 1.1. Composición
(%) de dietas comunes para engorde de terneros y de novillos
|
|
Ternero
|
Novillo
|
|
TI
|
T2
|
T3
|
T4
|
T5
|
N1
|
N2
|
N3
|
|
Ingrediente
|
|
Expeller soja
|
0
|
0
|
0
|
10,0
|
17,0
|
6,2
|
0
|
0
|
|
Expeller girasol
|
22,0
|
22,0
|
17,0
|
0
|
0
|
0
|
l0
|
0
|
|
Maíz
|
67,5
|
68,3
|
40,0
|
41,5
|
68,0
|
80,0
|
30,0
|
46,0
|
|
Sorgo
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
48,2
|
0
|
|
Avena
|
0
|
0
|
34,5
|
38
|
0
|
0
|
0
|
42
|
|
Heno pastura
|
7,0
|
7,0
|
5,0
|
7,0
|
12,0
|
10,0
|
8,0
|
8,0
|
|
Urea
|
0,5
|
0,5
|
0,5
|
0,5
|
0
|
0,8
|
0
|
1,0
|
|
Macro núcleo
vit.-min.
|
3,0
|
0,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
3,0
|
|
Sal
|
0
|
1,0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Conchilla
|
0
|
0,6
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Fosfato magnesio
|
0
|
0,3
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Micro núcleo vit- min.
|
0
|
0,3
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
|
Parámetros químicos
|
|
Proteína bruta,
%
|
15,1
|
15,1
|
15,0
|
15,0
|
15,0
|
13,2
|
13,1
|
12,9
|
|
Fibra (FDA), %
|
12,7
|
10,2
|
13,3
|
9,9
|
9,9
|
10,3
|
10,2
|
10,0
|
|
EM, Mcal/kg MS
|
2,74
|
2,83
|
2,72
|
2,82
|
2,82
|
2,80
|
2,83
|
2,84
|
Si se evalúan estas dietas desde su
concentración energética u oferta de energía metabolizable
son dietas para aumentos diarios de peso vivo de 1,300 a 1,500 kg, pero la oferta
de proteína metabolizable puede resultar limitante de ese aumento y el
componente específico en déficit será la fracción
de proteína no degradable en rumen (proteína pasante). En los
sistemas actuales es muy difícil en términos
económicamente factibles incorporar proteínas de baja
degradabilidad ruminal. El recurso más común en el pasado lo fue
la harina de carne. Hoy el uso de harina de carnes como de hueso u otras de
origen animal o que pudieran contener contaminaciones con proteínas
animales, están totalmente prohibidos debido al riesgo de transferencia
de enfermedades como BSE (vaca loca). Otras
recursos los constituyen las proteínas vegetales tratadas
con calor o agentes químicos para reducir su solubilidad y en
consecuencia su fermentación ruminal, como expeller de soja tostado,
soja entera tostada. Estos recursos son caros y de escasa relevancia en el
feedlot argentino. (Bastante utilizados en feedlots de norte América,
Australia, o Europa).
Para garantizar la conversión de alimento a
carne en estos planteos no debe obviarse o subestimarse el rol del suplemento
mineral y vitamínico, complementado con ionóforos para evitar
carencias y trastornos digestivos, con los consecuentes empachos por acidosis.
Debe asegurase en ese suplemento mineral la presencia de sal común,
calcio, fósforo y magnesio, sumamente necesarios para animales
jóvenes en crecimiento. Dada las dificultades de mezclar cantidades
pequeñas, se sugiere utilizar correctores minerales que ya traen sal y
macro-minerales (Ca, P, Mg) premezclados con los micro-minerales y la monensina
u otro ionóforo. Estas observaciones son muy importantes en los casos en
que se plantee no utilizar ningún tipo de fibra larga (henos) o si se
"encierra" sobre parcelas de rastrojo, sin henos en el alimento.
(Para mayor grado de detalle en la
composición de dietas y sus resultados referirse a los ensayos de
alimentación incluidos en el anexo a la presente publicación.)
Procesado del grano
La presentación del almidón en el
rumen es el principal determinante de la fermentabilidad del mismo y
consecuentemente del aprovechamiento del grano. La forma de molido en polvo es
la de más rápida exposición y es frecuentemente utilizada.
Pero, justamente por esa rápida exposición es susceptible de
generar acidosis ruminal. Además, el almidón en polvo es
fácilmente inhalado y puede provocar infecciones respiratorias.
Para reducir los defectos de la presentación
en forma molida y no perder digestibilidad del grano, se desarrolló el
procesado en copos (o aplastado en prensa, con humedad y temperatura). Este
método transforma al grano en una lámina fina con humedad y una
gelatinización parcial del almidón. La digestibilidad es muy
alta, y no se genera polvo que pueda provocar complicaciones respiratorias. El
tamaño de las partículas (láminas o flakes) es grande y no
superan 1 a
1,3 mm
de espesor. El contacto con el licor ruminal y la fermentación son
rápidos pero el proceso de fermentación es más
homogéneo que en el caso del molido. Sobre esos copos se absorben o
adhieren bien los aditivos líquidos o polvos (sales minerales, vitaminas,
ionóforos, etc.). Sin embargo, esta forma de procesado no es
común en Argentina por el costo de inversión en las
infraestructura para producir "flakes" y el costo de la
energía necesaria.
Otros métodos menos eficientes desde el
punto de vista físico pero económicamente más factibles
son el aplastado en seco o rolado y el aplastado en húmedo (con grano
conservado húmedo 28 a
30 % de humedad o con humedad reconstituida, agregada). La mayoría de
los feedlots en Argentina que no usan grano de maíz entero han adoptado
alguno de estos métodos. El aplastado o quebrado del grano seco es el
más común. La exposición del almidón es mayor que
la de los granos ofrecidos enteros, especialmente en el caso del grano de sorgo
y maíz el tipo duro. Sin embargo, las diferencias en eficiencia de
conversión de estos procesados versus el maíz entero son
variables y dependen del
tipo de grano de maíz. Si el maíz es de grano grande, dentado o
semi-dentado, las diferencias entre procesarlo o no son bajas y no
justificables económicamente. Si es del tipo duro y tamaño chico,
el procesado se justifica. En el caso del sorgo el procesado es indispensable.
En cereales de invierno del tipo vestido (como la avena y la cebada) el
aplastado (sin quebrar) mejora la homogeneidad del consumo y de la
fermentación pero las diferencias en conversión con respecto al
uso de sus formas enteras es baja.
El uso de granos húmedos (conservados con
humedad o con humedad reconstituida) es una forma de incrementar la
fermentabilidad de los granos en el rumen y su digestibilidad total pudiendo ofrecerse
enteros, excepto en el caso del sorgo. El aplastado asegura sin embargo la
buena utilización del grano y se recomienda aplastar el grano durante el
ensilado. La información experimental indica también que la
digestibilidad del almidón en rumen de los granos húmedos es
mayor que en los secos (bajo un mismo tipo de procesado).
En el caso del maíz, se ha difundido en el
país el uso del grano entero por la reducción de costos que
implica no procesar el grano. Las eficiencias de conversión logradas con
grano de buena calidad (buen tamaño) son similares o escasamente peores
(10 %) a las logradas con grano molido o aplastado seco, aún en
categorías de buen tamaño corporal (novillos). El tamaño
del grano de maíz obliga a la rumia y el animal lo procesa en la
masticación. Algunos ensayos experimentales han evaluado la
proporción de grano de maíz detectado en heces en una
pérdida de 5 a
8 % del grano consumido. Proporción esta que puede ser o no de
significación dependiendo de las características del feedlot.
El silaje de planta entera de maíz o de
sorgo ha sido también incorporado a dietas de engorde a corral. Su
participación en las dietas depende sin embargo de una definición
anterior. El silaje no es un oferente de energía del nivel del grano, se
asemeja más a la energía que puede proveer un buen verdeo de
invierno o una buena pastura en primavera. Por ello, los encierres basados en
silajes de planta entera (ej. 80 % silaje de maíz + 20 % expeller de
girasol) permiten aumentos de peso de 700 gramos a 900 g/día,
pero raramente mayores. Estos aumentos son útiles para planteos que
pretenden encerrar sobre la base de un alto rendimiento de materia seca y alto
aprovechamiento de la misma, pero que no tienen como meta máximos ritmos
de engorde o terminaciones muy rápidas.
Existen combinaciones intermedias enriquecidas con
grano, donde el 50 % de la dieta es silaje de planta y el resto se completa con
grano (30 %) y el expeller de girasol o soja (20 %). Estas dietas son
energéticamente algo superiores a la de silaje puro, pero todavía
descansan en la fermentación de una buena cantidad de fibra proveniente
del silaje. El aumento puede ser
superior al antes citado, pero no alcanza los niveles de un
engorde típico basado en grano. Son, sin embargo, las de elección
en encierres de acopio de temeros, encierres de post-destete, para planteos que
luego terminan a campo en pastoreo o de vacas.
En las dietas típicas (de alto grano y baja
fibra) el silaje de planta entera es utilizado para reemplazar la
fracción de heno (u otra fuente de fibra). En estos casos, su
inclusión sirve también para aportar humedad a la dieta, sobre la
que se adhieren mejor los otros componentes, aumenta el volumen y mejora la
homogeneidad del consumo. El silaje es más atractivo que el heno de baja
calidad y hace un aporte adicional como "buffer" (amortiguador) del
pH ruminal. Sin embargo, debido a la escasa cantidad (base seca) que se incluye
de silaje en estas dietas, su incorporación se justifica si el
tamaño del feedlot hace factible la incorporación de toda la infraestructura adicional que impone
la confección, almacenado y extracción del silaje.
Fibra larga. Es posible eliminarla?
Existen experiencias exitosas de productores que,
replicando resultados experimentales, han tenido éxito con planteos sin
fuente de fibra (sin heno), basando los planteos a sólo grano, pellet de
girasol y un complemento mineral y vitamínico con monensina. Anexados a
este documento se resumen trabajos experimentales comparativos de dietas que
incluyen el uso de grano entero con y sin fuente de fibra larga (heno molido).
En este extremo, sin embargo, los riesgos son algo mayores. En grano debe
ofrecerse necesariamente entero para aportar el efecto mecánico del
grano entero sobre el rumen y el estímulo sobre la rumia que se provoca.
En un nivel intermedio entre los planteos con heno
como fuente de fibra y los sin fibra (excepto la mínima aportada por el
expeller de girasol o de soja), se encuentran aquellos que incorporan fibra a
través del afrechillo de trigo, la raicilla de malta y las
cáscaras (cáscara de girasol, de semilla de algodón o
maní). De todas las cáscaras las menos "leñosas"
o duras serían las mejores. Cuando se usa el afrechillo de trigo o la
raicilla de malta debe tenerse en cuenta que estos son también oferentes
de proteína bruta en cierta medida. Tienen además un buen nivel
energético y alta digestibilidad.
Ionóforos y protectores de la fermentación
La acidosis es el principal problema del engorde a
corral con alto grano. Por su rápida fermentación, el
almidón produce acidificación del rumen. Se incrementa el
contenido de ácido láctico (la producción de ácido
aumenta y su transformación a otras formas disminuye) en rumen y cae el
pH. También aumenta la absorción de ácidos hacia la
circulación sanguínea. El animal entra en un estado
acidótico y comatoso. Se acalambra la musculatura ruminal y la
circulación periférica se hace más lenta. Se pierde
elasticidad en el sistema circulatorio. Particularmente el venoso se ve muy afectado
y se edematizan los tejidos. El edema genera inflamaciones (muy visibles en las
extremidades), el animal camina con dificultad con dolores, y se producen
heridas en la piel y en las articulaciones. La funcionalidad ruminal se ve
afectada porque se hieren las paredes del rumen, se inflama y erosiona la
superficie de absorción, incluso se desarrollan llagas sanguinolentas
que dan vía de ingreso a infecciones que terminan provocado abscesos
hepáticos. Animales con acidosis subclínica ven retardado su crecimiento
y ritmo de engorde por no sólo una menor eficiencia ruminal sino
también por una menor funcionalidad hepática, causales de un
consumo deprimido y una menor eficiencia de conversión.
La presencia del ionóforo (monensina) es muy
importante para evitar el sobre-consumo y la acidosis o empacho. La monensina
es un ionóforo monovalente que opera como protector del sobre-consumo.
La regulación del consumo es fundamental para evitar caer en un
síndrome acidótico. Su modo de acción es múltiple.
En primer lugar afecta las poblaciones bacterianas en el rumen. Promueve una
fermentación de mayor captura de energía en formas de
ácidos débiles más reducidos (propiónico vs.
acético). Reduce la metanogénesis (formación de metano -
gas), la tasa de proteólisis ruminal y la población de protozoos.
Interviene en el balance de algunos minerales y en su absorción en las
bacterias del rumen (afecta la bomba de sodio y potasio). Reduce además
las poblaciones de coccidios y la degradación de vitaminas o
pro-vitaminas.
A través de todos estos efectos combinados,
la monensina aumenta la eficiencia de uso de la dieta, homogeniza y regula el
consumo, y reduce la acidosis subclínica. Se han determinado mejoras en
la eficiencia de conversión entre el 8 y el l2 % y eliminación del
100 % del riesgo de acidosis con la adición recomendada y rutinaria de
monensina en las dietas de alto contenido de grano en feedlot. Hasta 0,125 g de monensina por
cada 100 kg
de peso vivo se ha dado con éxito sobre los factores antes citados,
especialmente en las dietas con grano entero y escasa fibra larga (< 10 %).
Se sugiere utilizar entre 0,08
a 0,120
gramos de monensina por cada 100 kg de peso vivo. En el
caso en que esté formulada al 10 % (ej. Rumensin), se agregará a
la dieta incorporando entre 0,8 y 1 gramo de rumensin por cada 100 kg de peso del animal.
Se debe recalcar que estas sugerencias suponen una dieta de base de alta
calidad (con energía para altos engordes).
La forma de alimentación
Entre los aspectos básicos a tener en
cuenta, el primero de todos es el nivel de consumo. En esas categorías
jóvenes el consumo será equivalente al 2,8 a 3 % del peso vivo o
algo superior. En las categorías más grandes (novillos de 350 kg para arriba) el
consumo diario puede variar entre el 2,6 al 2,8 % del peso vivo.
Es importante tener este aspecto en cuenta para no
subestimarlo. En segundo lugar, el acostumbramiento merece especial
atención. En ese período el rumen del animal deberá
acostumbrarse progresivamente a fermentar altas cantidades de almidón sin
que se provoquen trastornos digestivos. Durante los primeros 15 a 20 días ocurre el
proceso de acostumbramiento de los animales a la dieta de alta
concentración energética. Debería comenzarse con una dieta
mayoritaria en heno (fibra) para en el término de 15 a 20 días estar en
la dieta de alto grano. La velocidad de este proceso depende de la rutina y la
adaptación de los animales. Una estrategia simple es comenzar con una
dieta con 30 % de grano durante 4 días, luego pasar a 40 % de grano
durante 4 días, luego a 50 % de grano durante 4 días, luego a 60 % de grano durante 4
días y finalmente instalarse en la dieta final.
Si bien muchos trabajan ofreciendo a voluntad
(comedero lleno), sería ideal alimentar en forma intermitente varias
veces al día (3 o más) para evitar grandes volúmenes en el
comedero que pueden resultar en sobre-consumo por parte algunos animales, la
separación de las fracciones componentes del alimento por
selección o por migración de las partículas más
finas hacia el fondo del comedero. En la práctica se recomienda ofrecer
el alimento al menos dos veces por día, dividiendo en 2 la oferta diaria
(según los cálculos sugeridos anteriormente). Al ofrecer 2 o 3
veces al día el consumo será más homogéneo, la
separación de componentes de la dieta menor, habrá menor
incidencia de acidosis subclínica (empacho) y menor desperdicio.
Se sugiere planear el comedero con un frente de 30 cm por animal, dispuesto
sobre una de las caras del corral (acceso de los animales por un lado
solamente). Esto permitirá que al menos el 70 % de los animales tengan
acceso al comedero al mismo tiempo. Los comederos de bolsa o plástico
funcionan bien y resultan menos onerosos para estos planteos temporarios.
La rutina de alimentación es importante. No
deberían alterarse o molestarse los animales innecesariamente con
pesadas u otros movimientos innecesarios. Toda pesada o vacunación debe
ser planeada tratando de evitar ayunos prolongados que puedan exponer a sobre
consumos y empachos posteriores.
Los costos
El primer análisis y más directo del
negocio del encierre a corral es el costo - beneficio de la conversión
de alimento en el comedero a carne. Como puede observar en los cuadros
siguientes (A y B), el negocio depende de la eficiencia de conversión y
fundamentalmente la relación de precios entre el precio de compra del
ternero y el precio de venta del animal gordo. La eficiencia de
conversión está muy ligada a la categoría animal. Los
animales jóvenes tienen eficiencias mayores que los más grandes.
De los cuadros emana que, a los precios actuales del gordo, existe un rango de
precios de compra o ingreso al corral mayor para justificar la actividad en las
categorías jóvenes. En el novillo el negocio es menos atractivo y
muy sensible al precio del novillo al ingreso. En esta categoría la
eficiencia de conversión rondará entre el 7 y el 8 a 1 (o sea 7 a 8 kg de alimento por kilo de
aumento de peso producido), cuando en terneros o vaquillonas las eficiencias de
conversión pueden estar en el 5 a 6
a 1.
Siendo el grano el insumo principal, debería
realizarse la evaluación a costo de producción y a costo de
oportunidad de sus insumos. Generalmente se realiza primero en base al costo de
oportunidad del grano (valor de mercado) y se opina sobre la factibilidad del
negocio sobre esa base. Pero debe entenderse que este cálculo provee
información del ingreso marginal posible y no sobre la ganancia o
pérdida neta de la actividad. Dicho de otra forma, realizado por costo
de producción (por supuesto si tengo capacidad de producir el grano)
puedo concluir que el negocio del engorde puede ser rentable, pero similar o no
tan rentable como vender el grano.
El segundo análisis y más complejo,
es el del negocio en su conjunto en el sistema de producción de toda la
empresa. En Argentina ha sido éste y no el otro, el motivador de la
implementación de engordes en confinamiento de bovinos para carne. En
algunos casos resulta un cambio de capital de una forma en otra, pero permite
el acopio de mayor carga para aprovechar el forraje de primavera con mayor
eficiencia (engordes de acopio y de posdestete), en otros permite la
terminación de animales jóvenes (terneras y terneros o
novillitos) como gordos descargando el campo o descomprimiendo temprano
planteos de cría. Ante emergencias climáticas (sequías e
inundaciones) ha sido la herramienta que rápidamente permite
descomprimir el campo de categorías de alta demanda de calidad. Y, en
los planteos agrícola, permite reformular las actividades y las
rotaciones eliminando verdeos de invierno o de verano. Para algunos planteos de
cría ha sido una alternativa a la venta de terneros al destete.
Este segundo análisis es particularmente
necesario cuando se plantea el encierre sobre silajes de planta entera o grano
húmedo, ya que la convertibilidad de estos alimentos en otras formas o
su venta directa como en el caso del grano seco es menos viable o inviable por
lo que no tiene costo de oportunidad luego de producido el silo.
A. Ejemplo de dieta para engorde y costos del alimento
A corral de novillos
|
|
%
|
PB, %
|
$/kg
|
|
|
Grano Maíz
|
77.2
|
8.5
|
0.28
|
0.216
|
|
Heno (rollo)
|
12
|
14.0
|
0.20
|
0.024
|
|
Pellet girasol
|
8
|
31.0
|
0.30
|
0.024
|
|
Pellet soja
|
0
|
48.0
|
0.50
|
0.000
|
|
Urea
|
0.8
|
280.0
|
0.70
|
0.006
|
|
Suplem. Min vit + mon.
|
2
|
0.0
|
0.84
|
0.017
|
|
|
|
13.0
|
|
0.287
|
|
Sumin. y otros
|
8%
|
|
|
0.023
|
|
Total, $/kg alimento
|
|
0.309
|
Parámetros
físicos
|
Peso inicial
|
300 kg
|
|
|
Peso final
|
420 kg
|
|
Peso medio
|
360 kg
|
|
Consumo
|
2.8 % PV
|
|
Consumo
|
10.08 kg MS/d
|
|
APV
|
1.34 kg/d
|
Eficiencia de
conversión y costo
|
|
Período
|
89 días
|
kg alim/kg APV
|
$/kg PV
|
|
Costo
alimentación
|
3.12 $/d
|
4:1
|
1.24
|
|
Costo
alimentación
|
279 $
|
5:1
|
1.55
|
|
Costo/kg PV
|
2.32 $/kg
|
5.5:1
|
1.70
|
|
Precio venta
|
2.05 $/kg
|
6:1
|
1.86
|
|
Ingreso venta
|
861 $/animal
|
7.5:1
|
2.32
|
Efecto del precio de
compra sobre el engorde
|
$/kg PV
compra
|
Ternero
$
|
Inversión
$
|
Dif.
|
|
|
1.80
|
540
|
819
|
42
|
5 %
|
|
1.85
|
555
|
834
|
27
|
3 %
|
|
1.90
|
570
|
849
|
12
|
1 %
|
|
1.95
|
585
|
864
|
3
|
0 %
|
|
2.00
|
600
|
879
|
18
|
-2 %
|
|
2.05
|
615
|
894
|
33
|
-4 %
|
|
2.10
|
630
|
909
|
48
|
-5 %
|
|
2.15
|
645
|
924
|
63
|
-7 %
|
|
2.20
|
660
|
939
|
78
|
-8 %
|
|
2.25
|
675
|
954
|
93
|
-10%
|
B. Ejemplo de dieta para engorde y costos del alimento
A corral de temeros
|
|
%
|
PB, %
|
$/kg
|
|
|
Grano Maíz
|
74.2
|
8,5
|
0.28
|
0.208
|
|
Heno (rollo)
|
8
|
12.0
|
0.20
|
0.016
|
|
Pellet girasol
|
10
|
31.0
|
0.30
|
0.030
|
|
Pellet soja
|
5
|
48.0
|
0.50
|
0.025
|
|
Urea
|
0.8
|
280.0
|
0.70
|
0.006
|
|
Suplem. Min vit + mon.
|
2
|
0.0
|
0.84
|
0.017
|
|
|
|
15.0
|
|
0.301
|
|
Sumin. y otros
|
8%
|
|
|
0.024
|
|
Total, $/kg alimento
|
|
0.325
|
Parámetros
físicos
|
Peso inicial
|
160 kg
|
|
|
Peso final
|
280 kg
|
|
Peso medio
|
220 kg
|
|
Consumo
|
3 %PV
|
|
Consumo
|
6.6 kg MS/d
|
|
APV
|
1.20 kg/d
|
Eficiencia de
conversión y costo
|
|
Período
|
100 días
|
kg alim/kg APV
|
$/kg PV
|
|
Costo
alimentación
|
2.15 $/d
|
4 :1
|
1.30
|
|
Costo
alimentación
|
215 $
|
5: 1
|
1.63
|
|
Costo/kg PV
|
1.79 $/kg
|
5.5:1
|
1.79
|
|
Precio venta
|
2.15 S/kg
|
6 :1
|
1.95
|
|
Ingreso venta
|
602 $/animal
|
7.5 :1
|
2.44
|
Efecto del precio de
compra sobre el engorde
|
$/kg PV
compra
|
Ternero
$
|
Inversión
$
|
Dif.
|
|
|
1.80
|
288
|
503
|
99
|
20 %
|
|
1.85
|
296
|
511
|
91
|
180 %
|
|
1.90
|
304
|
519
|
83
|
16 %
|
|
1.95
|
312
|
527
|
75
|
14 %
|
|
2.00
|
320
|
535
|
67
|
13 %
|
|
2.05
|
328
|
543
|
59
|
11 %
|
|
2.10
|
336
|
551
|
51
|
9 %
|
|
2.15
|
344
|
559
|
43
|
8 %
|
|
2.20
|
352
|
567
|
35
|
6 %
|
|
2.25
|
360
|
575
|
27
|
5 %
|
Aspectos de diseño
En planteos temporarios algunas de estas sugerencias
pueden resultar irrelevantes pero es útil tener algunas de ellas en
cuenta, especialmente si el encierres es de lotes numerosos, que superan los
200 animales y exigen de una logística espacial. Si se van a superar los
500 animales en encierre, el diseño de los corrales y de todo el
movimiento alrededor, tanto de alimento como de efluentes, es conveniente que
sea pensado previamente. En particular, imaginar el escenario ante inclemencias
climáticas persistentes como lluvias, vientos, etc.
1. El sitio y los corrales
La ubicación del sitio y el posterior
diseño de las instalaciones requiere de varias definiciones previas que
en primer lugar involucran a la escala (cantidad de animales) y en segundo
lugar a la hidrología de lugar y externalidades (efectos posibles sobre
el agua, el aire y aspectos sociales o culturales; ej. proximidad a centros
urbanos, paisajes, etc.). (ver Gestión Ambiental en el Feedlot
Guía de Buenas Prácticas).
Los rumiantes (los bovinos) son más
eficientes para producir carne o leche en climas templados y secos que en
climas cálidos y húmedos. Están más preparados para
adaptarse al frío que al calor. Por ello, de tener elección, la
instalación de feedlots de gran escala en el mundo ocurre en climas
templados a templado fríos y semiáridos. Además, de ser
posible, el grueso del engorde ocurre durante los meses de otoño,
invierno y primavera, tratando de reducir la magnitud de los encierres en
verano. En las otras regiones también se encuentran engordes a corral
pero la adecuación a las condiciones ambientales exige de mayores costos
e impone menores eficiencias.
En la elección del sitio sería
conveniente considerar primero las posibilidades de drenaje desde cada corral y
la colección de efluentes en una vía de drenaje común
hacia una laguna de decantación y de almacenamiento de efluentes,
particularmente en regiones de buena precipitación. Luego se
procederá al diseño espacial de los corrales.
1. El piso
Sería conveniente que en el sector elegido
el piso sea de buena compactación o compactable por los animales, en un
lugar elevado, con buen drenaje. La pendiente general debería no superar
el 4 % en el sentido opuesto a la ubicación del comedero y no ser menor
que el 2 % para que el agua de lluvia y excrementos líquidos tenga una
salida rápida del corral. Ello evitará el encharcamiento y
anegamiento. Debe particularmente protegerse el área próxima al
comedero incrementando incluso la pendiente en ese sector si existe el riesgo
de lluvias frecuentes o de alta intensidad. Pendientes inferiores al 2 % exigen
de alomados en los corrales y remodelado del terreno para dirigir
escurrimientos. Pendientes superiores al 4 % pueden exponer al escurrimiento
descontrolado y a la erosión hídrica ante precipitaciones
intensas.
El suelo debería ser el más firme
posible para que los efluentes líquidos movilizados por la lluvia no
infiltren. En primer lugar la infiltración provoca anegamientos y
compromete el espacio disponible para el animal, dificulta el movimiento de los
animales y expone a afecciones de patas y prepucio por estar en contacto con
ese medio húmedo y sucio permanentemente. El anegamiento afecta
además directamente al consumo y a la eficiencia de conversión.
Los animales comerán menos y convertirán ineficientemente debido
al gasto energético adicional de moverse en un medio anegado. En segundo
lugar, la infiltración transporta nutrientes excretados por los animales
en las heces y orina y se corre el riesgo de contaminar las aguas
subterráneas. Es mejor controlar y poder dirigir los efluentes a sitios
de evaporación y uso posterior. Tampoco serían indicadas las
superficies demasiado duras como los pisos de cemento o muy endurecidos con
piedra o tosca por sus efectos sobre el animal. Las superficies muy pedregosas
resultan frecuentemente en patas lastimadas, heridas infectadas, problemas de
articulaciones de las patas y limitaciones al movimiento.
Se recomienda que los corrales donde los animales
pasan todo su tiempo y son alimentados, tengan un espacio mínimo de 20 m2 por animal para que el
confinamiento no los incomode. Superficies mayores no generarían
inconvenientes (hasta 40 m2), sin embargo corrales muy
grandes exponen a un mayor movimiento y también al desperdicio de
superficies. Deberían planearse para tamaños de lotes no mayores
de 250 animales livianos (novillitos o vaquillonas) y no más de 200
novillos grandes en terminación. Cantidades mayores crean problemas
sociales en el corral y pueden complicar la homogeneidad del consumo. Es
importante armar lotes parejos. De poder planearse la forma, se sugiere que los
corrales sean de 60 m
de frente por 50 o 60 de fondo. Ese diseño rectangular o cuadrado de los
corrales no es sin embargo una condición excluyente de otros
diseños ajustados a la topografía, pudiendo los corrales tomar
formas diversas adecuados a la pendientes siempre que se respete el espacio
mínimo necesario de comedero por animal confinado.
2. Los comederos
Los 60
m de frente de cada corral permiten ubicar el comedero
en ese frente, contando con 30
cm de espacio de comedero por animal para un
número de 200 a
250 animales. Ese frente mínimo permite que entre el 65 el 75 % de los
animales tengan acceso simultáneo a los comederos. No sería
necesario tener espacio para el 100 % de los animales en forma
simultánea, ya que no todos intentarán comer al mismo tiempo (a
diferencia de la suplementación en pastoreo).
Por motivos de higiene, protección del piso
y de funcionalidad en la distribución es importante que los comederos
estén sobre uno de los lados del corral y no dentro del mismo. Aunque
ello imposibilita que ambos lados del comedero puedan ser utilizados por el
animal y exige de una mayor longitud de comedero, los aspectos prácticos
de la alimentación lo justifican. Es necesario que los carros de
alimentación, mixers o camiones de distribución alimenten de la
forma más limpia posible, permanezcan siempre limpios y no sean
expuestos a la contaminación con efluentes o excrementos, para evitar el
traslado o transmisión de enfermedades, contaminaciones, o comprometer
la palatabilidad del alimento. En planteos precarios o transitorios, donde se
alimenta dentro del corrales, el tractor y mixer han sido el principal factor
de destrucción de piso, anegamientos y complicaciones en el acceso de
los animales a los comederos, incluso responsables de accidentes con los
animales o con los comederos (golpes, quebraduras de patas y costillas, etc.).
Los comederos deberían coincidir con el
sector más alto del corral o al menos en un área donde no se
corre riesgos de acumulación de agua y formación de barro. En los
casos en los que se levanta el centro de los corrales con lomas de tierra para
aumentar el área seca en los corrales, debería asegurase que el
agua fluya en la dirección opuesta a los comederos.
AUnque la forma y material de los comederos
variará mucho en función del costo, algunos elementos que aportan
a la funcionalidad e higiene deben tenerse en cuenta. El comedero debe permitir
un acceso fácil del animal a la comida y la recolección de la
misma sin esfuerzo por parte el animal. Para ello es conveniente que el
interior del comedero sea los más liso posible, de caras internas
redondeadas, sin ángulos que dificultan al animal la recolección
del alimento o la limpieza rápida. En su exterior es deseable que sea de
caras o lados rectos. Ello facilita la limpieza rápida hasta el suelo,
evitando la acumulación de alimento y excrementos debajo del comedero o
adherido a sus lados por dificultad de acceso. Esto ocurre con comederos
demasiado convexos (las anchos arriba que abajo, de sección semicircular
o apoyados sobre patas con áreas libres. Es preferible levantar el
interior del comedero si se estima que quedará muy profundo con
mampostería. En los casos en que los costos obligan al uso de comederos
del tipo bandeja, deberían despejarse del piso lo suficiente como para
poder limpiar sin dificultad.
Es conveniente compactar muy bien o proveer un piso
de cemento o entoscado de al menos 3
cm de ancho a la manera de guardapolvo en todo el largo
del frente de comedero. Ese sector será un área de alta
presión y mucho movimiento de los animales acercándose y
alejándose del comedero. En suelos arenosos en nuestra región,
ese sector se erosiona rápidamente y se anega si previamente no ha sido
preparado. En corrales previstos para funcionar en forma permanente el
levantado y enriquecido con cementos o arcillas o entoscado es necesario para
soportar la acción de los animales. Si se construye una vereda de
cemento, esta debería permanecer limpia por lo que se sugiere tenga una
pendiente del 10 % y un espesor de 10 a 15 cm si se fabrica de cemento. Adicionalmente,
sería conveniente construir un escalón de 10 a 15 cm de alto y 30 a 40 cm de ancho, a lo largo de
todo el comedero, del lado del corral. Esta estructura desalienta a los
animales a pararse paralelos al comedero por tiempos largos evitando el acceso
de otros al comedero, como también a retroceder y apoyarse, rascarse,
golpear o defecar sobre los comederos.
El área de la calle en contacto con la cara
externa del comedero debería permanecer bien limpia. Para ello la calle
debe limpiarse con facilidad por lo que es conveniente que la cara exterior del
comedero sea plana y vertical en 90º con respecto al suelo, caras apertura
hacia fuera o redondas dejan áreas difíciles de limpiar contra el
área de contacto del comedero con el suelo. El alimento que se acumula
se descompone rápidamente y, además de ser un foco de
putrefacción y desarrollo de enfermedades, genera olores indeseables que
pueden alejar a los animales del comedero y afectar el consumo voluntario.
Algunas experiencias proponen incluso como conveniente dar una pequeña
inclinación hacia el corral a la pared exterior (pared que da a la calle
de alimentación) para reducir la posibilidad de contacto con partes
móviles de implementos de limpieza con la pared.
Los comederos deberán llevar por encima una
protección de hierro, madera o alambre que opere de cerco eliminando la
posibilidad de que los animales se metan en los comederos, que desperdicien el
alimento y que los salten por encima. No existen diseños fijos de
protectores, lo modernos se hacen de una sola línea de caño o dos
de hierro dispuesta por sobre el comedero, del lado del corral o por sobre
aproximadamente el centro del comedero a 40 o 50 cm (ajustable si fuera
posible) de altura desde el borde
interno del comedero. En el caso de doble línea de hierro
podría instalarse en forma oblicua (corte transversal), quedando la
línea inferior a 35 cm (en
línea vertical desde en centro superior del comedero). Ello permite un
mejor acceso del animal al alimento y previene el desaprovechamiento del
alimento por cabeceo, pero exige de una mayor estructura. Es posible
también la confección con alambre, reforzando la línea
más baja con doble hilo de acero. Toda estructura deberá sostenerse
de la pared del lado del corral y dejar la exterior (del lado de la calle) sin
obstrucciones y limpia para repartir el alimento. En el caso de los comederos
construidos en el mismo sitio, los postes podrán ser embutidos en la
misma pared del comedero. Estos postes sostendrán una estructura de
material y forma variables, confeccionados muy simples con un solo caño,
vigas de madera, alambre, cable de acero o hierro.

3. Bebederos
El libre acceso al agua limpia y fresca es
fundamental para sostener un buen consumo y engorde. El consumo de agua depende
de la categoría y tamaño del animal, la dieta y fundamentalmente
de la humedad y temperatura ambiente. Se recomienda la instalación de
dos bebederos separados dentro de cada corral (con capacidad para 200 a 250 animales). No es
conveniente utilizar bebederos muy profundos o de gran volumen. El agua
retenida por mucho tiempo permanece generalmente más sucia y menos
fresca. Los animales beben mejor de bebederos poco profundos con alto caudal
que renueva rápidamente el agua disponible. Adicionalmente, bebederos
poco profundos son más fáciles de limpiar y sufren menos roturas.
El frente de bebedero a disponer por animal es muy relativo al caudal y
factores antes citados, pero se sugiere utilizar al menos 3 cm de bebedero por animal.
El diseño de la provisión de agua
deberá tener capacidad para ofrecer con seguridad al menos 70 litros por animal y
por día en verano y la mitad de ese volumen en invierno, para animales
grandes (vacas o novillos en terminación). Frecuentemente se utiliza
como referencia el valor de 7
litros por cada 50 kg de peso vivo. La reserva de agua y el
caudal deberán preverse para ofrecer el agua demandada diariamente en un
período no superior a 8 horas (período que generalmente se inicia
con un alto consumo a la hora de ofrecido el alimento de la mañana. En
los sistemas que alimentan dos y tres veces por día, el consumo de agua
sigue la curva de consumo de alimento, pero se destaca el consumo agua de la
mañana luego del primer ofrecido de alimento.
Además de servir a una mejor
distribución de los animales en el corral reduciendo la presión
sobre los comederos, el alejamiento del comedero evita que los animales lleguen
a abrevar con mucho alimento en la boca y ensucien el agua. El bebedero
debería localizarse en la mitad del corral más alejada del
comedero, al menos 10
metros del mismo y no debería ser compartido
entre corrales para evitar presiones sobre los lados del corral. Ello reduce
los contactos entre lotes y las posibilidades de agresiones y también de
contagios. Sería conveniente se provea de un guardapolvo de cemento o
suelo compactado, preparado para soportar la acción de las patas de los
animales y la alta presión animal, cubriendo un área de hasta 2 m desde el bebedero.

4. Lomas en los corrales
Cuando las pendientes han sido previstas y la
superficie corregida a pendientes entre el 2 y 6 %, no se requieren lomas
interiores para proveer a los animales de superficies secas y limpias. Sin
embargo en corrales con muy poca pendiente (0 a 2 %) se debe recurrir a las lomas para
mantener áreas drenadas. Estas lomas funcionan además de sistema
rompevientos dada la rugosidad que imponen a todo el área de corrales
del feedlot. Las lomas permanentes deben construirse con suelo susceptible de
ser compactado y resistente a la tracción.
Se sugiere las lomas tengan un ancho de al menos 2 m y una altura de 1 m en el área de la
cresta. Sus lados no deberán ocupar todo el corral, sino construirse con
una pendiente de 1 en 5. Deberá además tenerse en cuenta la
exposición de las mismas con respecto al flujo de efluentes del corral
para evitar generar obstáculos al drenaje del corral, evitar generar
sectores críticos (como construcciones muy próximas a los lados
del corral) que reduzcan el área útil del corral o sean de riesgo
para los animales. Debería además contemplarse la
exposición para servir de reparo de los vientos predominantes.

5. Sombra
La sombra provee enfriamiento y alivio
térmico en regiones donde las temperaturas exceden frecuentemente los 35ºC y la humedad
ambiental es elevada. Las temperaturas altas resultan generalmente en menor
consumo de alimento. Las razas de origen cebú toleran mejor las altas
temperaturas. Por su parte, los animales con mayor grado de terminación
(cobertura grasa) sufren fácilmente de stress térmico.
El grado de saturación y movimiento del aire
son factores centrales en la eficiencia refrigerante de la sombra. El
diseño de la sombra deberá permitir una remoción
rápida permanente del aire. Debe tenerse en cuenta que la presencia de
sombra es un factor de concentración de animales, heces y humedad. La
disposición de la sombra deberá permitir una alta eficiencia en
el uso de la misma, el alejamiento de los comederos en lo posible y
también un secado del suelo. Áreas con sobra permanente son
más húmedas y concentradoras de heces. Generalmente las sombras
extendidas de norte a sur son más secas que las de este a oeste. Se
sugiere que el área de sombra a lograr debería ser de 1,5 a preferiblemente 4 m por animal, aunque ello
depende de numerosos factores, principalmente del tipo y rigurosidad del calor y de la
categoría animal.
Tamaños
sugeridos y ubicación de sombras artificiales

Para evitar
restringir el movimiento del aire y alcanzar proyecciones de sombra significativas
se sugiere que las estructuras de sombra tengan al menos 4 m de altura y anchos de no
mayores a los 12 m,
con corredores de aire (áreas sin sombra) de al menos 15 m entre franjas. Los
materiales de matriz tramada en plástico negro tipo "media
sombra", comunes en el mercado, son suficientes. Se sugiere utilizar los
materiales con no más de 80 % de cobertura en la matriz del material,
los de mayor densidad tienden a retener agua y sufren roturas luego de una
lluvia. Es conveniente que la sombra se pueda recoger o retirar en los meses
fríos para no limitar la exposición al sol.

6. Otras protecciones
Forestaciones en cercos próximos a los
corrales proveen también de barreras al viento reduciendo la incidencia
del viento en climas fríos y lluviosos o muy ventosos o incluso como
oferentes de sombra. Sin embargo, debe tenerse en cuenta la ubicación y
las características de la masa arbórea. Los árboles de
hoja permanente deben evitarse en las barreras al este y al norte, los de hoja
caduca serían los indicados para esos sectores ya que voltean las hojas
en invierno y no limitan en ingreso de energía solar en esa
época. Los lados sur y suroeste y oeste pueden protegerse con
árboles siempre verdes que representan una barrera permanente a los
vientos del sur, fríos y frecuentes en invierno.
Las forestaciones se plantean como barrera cuando
incorporan más de una línea de árboles. La
separación entre estos dependerá mucho del tipo de árbol,
pero desde el punto de vista práctico no deberían tener menos de 3 m entre árboles por
las limitantes de la maquinaria para limpiar el área (malezas, ramas,
etc.) o realizar trabajos culturales sobre los árboles. Otros aspectos a
considerar en el distanciamiento son los relacionados con la competencia entre
árboles y la altura a lograr. A densidades altas, las alturas pueden ser
mayores pero es menor el desarrollo lateral de las plantas y su resistencia.
Por otro lado, cortinas muy densas pueden provocar una disminución
excesiva del flujo de aire y ser motivo de incremento de temperatura, humedad,
plagas y olores.
Se sugiere que el grosor de la cortina no
debería exceder 3 veces la altura de la misma. En la medida que la
cortina crece en densidad y grosor la pared al viento es mayor, el movimiento
de aire a través de la misma es menor y, aunque el ascenso de aire en la
cara expuesta al viento es máximo, el descenso de la masa luego de
pasada la cresta de árboles es muy rápido reduciéndose el
tamaño del área protegida. El ancho de una cortina o
cinturón de árboles no debería superar las 7 filas en un
ancho de 45 m.
La protección que se alcanza cubre aproximadamente entre 10 a 20 m desde la cara interna de
la cortina. Las cortinas multi-específicas e incluso con arbustos
permiten incrementar la efectividad rompe-vientos de la barrera.
Adicionalmente, los bosques o plantaciones pueden
proponerse para incrementar la evaporación de aguas y reducción
del nivel de freática a través de la evapo-transpiración
de la masa arbórea en áreas con drenaje pobre o comprometidas con freáticas altas.
Finalmente, las plantaciones en cortinas o en bosques permiten mejorar la
imagen de todo el área por su efecto enriquecedor del paisaje.
7. Calles de alimentación
La ubicación de las calles de
alimentación depende de la distribución de los corrales. Por
estas calles transita el alimento, son las denominadas "limpias" y
deberían corresponderse con los sectores más altos del predio,
con drenaje en un sentido (alejándose de las instalaciones de preparación
de alimentos y de alto tránsito) y abovedadas para que no acumulen agua
y barro. La calle de alimentación debería permitir el
tránsito cómodo de dos transportes de alimento en sentido opuesto
para ir y poder regresar por la misma sin verse obligado a transitar por calles
sucias. El ancho frecuente es de al menos de 5 a 6 m.

8. Calles de los animales
Las calles por las que transitan los animales (o
calles sucias) hacia los corrales de alimentación o viceversa son calles
que se ubican sobre el lado opuesto a los comederos. Son más sucias,
están expuestas al tránsito de los animales y sus excrementos.
Están en áreas mas bajas y en ellas también coincide la
estructura de recolección de los efluentes líquidos de los
corrales. En ellas (a sus lados) deberían planearse los canales
colectores del drenaje de los corrales en tránsito hacia una laguna de
decantación. Deberían también se abovedadas para que
permanezcan secas y sequen rápido luego de una lluvia. En estas calles
es muy importante el diseño de la pendiente general para evitar que se encharquen
y aneguen. En planteos de encierre que no han tenido en cuenta el flujo y
manejo del escurrimientos y efluentes, frecuentemente se observan charcos o
lagunas que inutilizan las calles e incluso avanzan sobre los corrales.
Debido a los movimientos frecuentes de los animales
en un feedlot y a la alta concentración por unidad de superficie, si los
traslados no se logran con tranquilidad y de forma fluida, el nerviosismo se
generaliza y se expone todo el feedlot a trastornos del comportamiento, alteraciones
de la rutina y finalmente a depresión o irregularidad en el consumo. El
estrés generalizado puede terminar en depresión
inmunológica y en avance de enfermedades diversas. Es conveniente que
estas calles sean lo suficientemente anchas para traslados cómodos pero
también posibles de ser bloqueadas con las mismas tranqueras de acceso a
los corrales. Un ancho de al menos 3,5 a 4 m sería el indicado. Ello facilita los
movimientos de hacienda sin exponer a escapes de animales y corridas no
deseables. Tampoco es deseable tener que usar demasiadas personas para cerrar
calles o cortar el ingreso de los animales a determinados lugares. Es
preferible que esos bloqueos ocurran con tranqueras a las que los animales ya
están habituados. Si fuera posible por la infraestructura y el
tamaño de los grupos, sería conveniente que esos movimientos de
animales los realice una sola persona y evitando en todo momento la presencia
de perros.
9 Corrales de recepción
Los corrales de recepción son corrales que
se deben ubicar en la cercanía de los corrales de manejo y tratamiento
de los animales, generalmente también conectados al muelle de descarga. En su
diseño se deberían tener en cuenta los aspectos de diseño
comentados para los corrales de alimentación, excepto que el espacio
disponible por animal podría ser de la mitad porque los animales
estarán transitoriamente en estos corrales. Deben tener comedero y agua
y ser de fácil ingreso y egreso, y una calle de acceso del carro de
alimentación al comedero.
En estos corrales se ingresa con los animales que
recién llegan al feedlot. Es el lugar donde descansan, se los alimenta a
dietas fibrosas (alto contenido de henos o silajes) y desde donde se los lleva
al corral del manejo para vacunaciones, implante, curaciones, marcado,
señalada, castraciones, control de parásitos u otros
tratamientos. Generalmente un lote sin problemas sanitarios no debería
permanecer más de una semana en este corral para ser trasladado a los
corrales definitivos. En algunos casos de orígenes dudosos respecto de
enfermedades se puede utilizar estos corrales para imponer una
"cuarentena" a los animales mientras se los acostumbra allí a
la dieta de alto contenido de grano.
Es conveniente tener al menos un corral de este
tipo. Los corrales de recepción sirven también para tener
transitoriamente animales que han sufrido algún trastorno
metabólico (acidosis), heridas u otro tipo de afección pasajera,
pero no aquellos con enfermedades infecciosas que puedan contaminar el corral y
luego contagiar tropas que ingresan al predio. Para animales enfermos se
construyen los corrales de enfermería u hospital.
10. Corrales de enfermería
Son corrales que deben tener rápido acceso
desde los corrales de manejo pero deberían estar aislados del movimiento
de los animales sanos. Se deben ubicar preferentemente alejados de los corrales
de alimentación y de los de recepción. Se deben planear con
espacios similares a los de recepción y con un diseño similar en
comederos y provisión de agua. Estos corrales se destinan a animales
enfermos con manifestaciones clínicas de enfermedades infecciosas y que
se encuentran en tratamiento. Se planifican al menos un par de ellos con una
capacidad para 30 a
50 animales. En estos corrales los animales permanecen entre 15 y 25
días dependiendo del tipo de tratamiento. Luego del tratamiento de una
afección infecciosa, los corrales deberían ser limpiados y
desinfectados con cal u otro desinfectante total o de amplio espectro.
Se debería disponer de 3 a 5 m2 por animal y una pendiente
de 2 al 5 %. Deben ser de piso firme y seco cuyos lavados o efluentes no acceda
al área de los corrales de alimentación aunque finalmente
terminen en la misma laguna de almacenamiento de efluentes. Frecuentemente se
les incorpora un refugio de las características antes descritas y si las
condiciones de piso en el refugio pudieran poner en riesgo la higiene en el
refugio, es conveniente construir un piso de cemento rugoso con buena pendiente
hacia fuera. Es importante además ubicar estos corrales de tal forma que
sea factible y simple el acceso con vehículos para tratar a algún
animal en el lugar o su traslado.
11. Estructuras de captura y manejo de efluentes y estiércol
El manejo de efluentes líquidos y
estiércol requiere del diseño de estructuras de captura o
concentración, recolección, procesamiento y reuso o
dispersión de las excretas (Figura l). La información sobre la
escala del feedlot (cantidad de animales a contener) y sobre las
características topográficas, edáficas, hidrológicas
y climáticas del sitio constituye la base del diseño. El objetivo
debe ser la contención y manejo de los efluentes líquidos y
sólidos para reducir al mínimo los escapes al medio y el proceso
debería iniciarse con la estimación de los volúmenes a
generar y consecuentemente a contener, tanto en líquidos como en
sólidos.
Figura 1.- Esquema de una estructura de manejo de efluentes
líquidos
y de estiércol en el diseño de un feedlot.

En los feedlots a cielo abierto, los efluentes
líquidos son generados a partir de las deyecciones y el aporte de agua
de las precipitaciones. El área del feedlot, las precipitaciones y las
condiciones del suelo o piso de los corrales (textura, compactación y
pendientes) definen el volumen de líquidos (Figura 3.l). El sistema de
captura de efluentes tendrá sentido si se corresponde con un buen
diseño topográfico y tratamiento del piso de los corrales para
reducir al mínimo la infiltración y facilitar el escurrimiento
controlado (NSW Agriculture, 1998).
Diagrama del diseño del flujo de efluentes en escurrimiento superficial
(NSW Agriculture, 1998)

De manera similar, los volúmenes de
sólidos generados (estiércol) deben ser estimados, y luego
planificado su manejo de acuerdo a pautas que permitan maximizar la
retención de nutrientes y otros elementos con potencial contaminante en
la masa de estiércol, minimizando su movilización no controlada,
y preparando su traslado fuera de los corrales y su uso posterior.
A. Manejo de los efluentes
líquidos
Las instalaciones
para el manejo de efluentes se componen de un sistema de recolección de
los líquidos en escurrimiento superficial a través de una
estructura de drenajes primarios y secundarios colectores y su captura en
sistemas de tratamiento (decantación de sólidos, reducción
de materia orgánica y evaporación de agua) y almacenamiento para
su posterior uso (riego).
1. Área
de captura y drenajes
Se entiende por área de escurrimiento de
efluentes a la superficie de todo el feedlot que recibe o captura líquidos,
lo que finalmente deberán ser conducidos y tratados evitando su
infiltración o movimiento descontrolado. El área deberá
incluir:
♦
área de corrales de alimentación,
recepción y enfermería,
♦
área de corrales y manga de manejo o
tratamientos,
♦
caminos de distribución de alimento y de
movimiento de animales,
♦
áreas de almacenamiento y procesamiento
de alimentos,
♦
áreas de acumulación de heces de
la limpieza de los corrales,
♦
áreas de silajes,
♦
área de lavado de camiones.
En algunos casos el área de corrales recibe
los efluentes de los sectores destinados al almacenamiento y procesado de
alimentos, en otros estos sectores no comparten la misma pendiente por los que
sus escurrimientos deben ser conducidos por vía independiente hacia las
lagunas de decantación y almacenamiento.
Adicionalmente,
debe tenerse muy en cuenta cualquier posible ingreso de
escurrimientos externos al área del feedlot, pendientes arriba, que
pudiera incrementar la cantidad de agua a drenar. Ante la posibilidad de
ganancia de efluentes es necesario desviar esa carga antes de que ingrese al
área de feedlot. De lo contrario se pierde control de los
volúmenes que se recogerán y se incrementan los costos de la
estructura de efluentes (se requerirán lagunas más grandes) como
los riesgos de erosión del piso y el deterioro de las instalaciones.
Estos sistemas de desvío de escurrimientos deben ser diseñados
con salida permanente en drenaje hacia canales colectores y descarga en
áreas más bajas con mucha vegetación, lagunas con salidas
que retoman el cauce natural de las aguas luego de pasado el sector del
feedlot, o lagunas de decantación y almacenamiento que pudieren ofrecer
agua para riego u otros usos.
Drenajes
El sistema de drenajes debería se concebido
para: 1) evitar el ingreso de escurrimientos superficiales al área del
feedlot, 2) crear un área de escurrimiento controlado, 3) colectar el
escurrimiento del área del feedlot y transferirlo, vía sistemas
de sedimentación, a lagunas de decantación y sistemas
evaporación, y 4) proveer sistemas de sedimentación para remover
sólidos arrastrados en el líquido efluente, con el objeto de
manejar los efluentes y proteger los recursos hídricos locales de la
contaminación, evitar la formación de barros y sectores sucios
propicios para el desarrollo de putrefacciones, olores y agentes
patógenos.
Dentro de los corrales
El control de la escorrentía, la
erosión y los sedimentos dentro de los corrales están
determinados por la pendiente, la longitud de los corrales, las
características de la superficie, y la compactación de la
interface suelo:estiércol. Para asegurar buenos drenajes, minimizar los
movimientos de tierra y controlar la erosión y el movimiento de
sedimentos es conveniente que la pendiente se encuentre entre el 2 y 4 % (NSW
Agriculture, 1998). Pendientes superiores al 4 % incrementan los riesgos de
erosión. El largo de los corrales no debería exceder los 70 m y ser más cortos
en la medida en que se incrementa la pendiente.
Los bebederos deberían estar cerca de las
vías de drenaje del corral para evitar que el agua rebalse o
salpicaduras de los bebederos por los animales recorra o se distribuya en la
superficie del corral incrementando los riesgos de deterioro del piso. En ese
mismo sentido, los bebederos deben ser construidos de material u otro recurso
sólido, resistente a las roturas y pérdidas frecuentes.
Adicionalmente, la tierra y material fecal
acumulado debajo de los cercos o lados de los corrales es motivo de embanque
del agua impidiendo el tránsito libre hacia los canales de drenaje. Es
conveniente limpiar con frecuencia (mensual, bimensual o de acuerdo a la
necesidad) debajo de las costas para evitar ese efecto.
Entre corrales
El drenaje de efluentes entre corrales
debería ser parte de un diseño que contempla la
recolección de todos los efluentes y su direccionamiento hacia una
laguna de decantación. En los feedlots grandes, con varias filas de
corrales, los canales primarios de drenaje confluyen en canales secundarios de
mayor capacidad y diseñados para soportar un tránsito de mayor
caudal. Estos finalmente confluyen en uno central que desemboca en el sistema
de sedimentación, previo al ingreso al sistema de almacenamiento.
Los canales primarios en los que drenan los
corrales pueden ser de tierra compactada o de cemento. Los segundos son
más seguros y eficientes, toleran velocidades mayores de tránsito
del agua y auto-limpiantes (se sugiere 3 m/s; NSW Agriculture, 1998), pero
más costosos. Los de tierra son más simples pero el agua transita
más lentamente y exigen mayor mantenimiento y limpieza. Estos canales no
deberían acumular vegetación. Esa vegetación desacelera el
tránsito de material, acumula materia orgánica, provoca
estancamiento del agua. La limpieza de estos canales vegetados es muy agresiva
sobre las paredes y las remueve exponiéndolas a la erosión.
El cálculo del tamaño y pendientes de
estos canales (primarios, secundarios o colector central) depende de los
volúmenes a transportar y el contenido de sólidos. En el
diseño se sugiere que se tenga en cuenta la cantidad de agua a conducir
recogida de una lluvia definida de alta intensidad y cantidad de una frecuencia
de 20 años. Los canales de drenaje construidos en cemento podrían
diseñarse para velocidades de 3 m/s y los de tierra para velocidades no
superiores a los 0,6 m/s, dependiendo del tipo de suelo presente. Se sugiere
que los canales secundarios y colector central tengan paredes con pendiente de
1:3, una distancia libre al pelo de agua de 0,3 m y un mínimo de
profundidad efectiva de 0,6 m
(NSW Agriculture, 1998).
2. Sistema de sedimentación
Estos sistemas están diseñados para
detener el escurrimiento y permitir a decantación de materiales
sólidos antes de ingresar el líquido a las lagunas de
evaporación y almacenamiento. Su función es reducir la
acumulación de sedimentos y evitar el colmatado de las lagunas de
posteriores. Disponer de dos o varias estructuras de sedimentación
sería conveniente para poder limpiar unas mientras se utilizan la otras,
aunque ello dependerá de la frecuencia de lluvias en la región y
los costos (Sweeten, 2000; NSW Agricultura, 1998; Swanson et al., 1973; Lott,
1995).
Los tipos de sistemas de sedimentación se
clasifican en lagunas de sedimentación o decantación, depresiones
y terrazas, variando en profundidad y tiempo de retención de los
líquidos. Las lagunas son de más de 1,5 m de profundidad y no
necesariamente descargan luego de una lluvia. Las otras formas (depresiones y
terrazas) son menos profundas (0,50
a 1 m)
y por su menor capacidad rebalsan y descargan en el sistema de
evaporación o en la laguna o pileta de almacenamiento con mucha
frecuencia (Sweeten, 1985b; Lott, 1995).
El sistema debe desacelerar el agua para lograr una
sedimentación de al menos el 50 %, de los sólidos. Debe ser fácil
de limpiar con maquinaria por lo que el piso debe estar muy bien compactado y
estabilizado para poder trabajar aún con humedad. Se sugiere incluso la
incorporación de una lámina de 30 cm de arcilla mezclada con
suelo y compactada para impedir la infiltración y la posible
contaminación de la freática. Se sugiere que se logre un suelo
con una conductividad hidráulica inferior a 10-7 cm/s,
considerándose a partir de este valor una "desconexión
hidráulica" en el perfil (TNRCC, 1995).
Además de la descarga normal entre la laguna
de sedimentación y la evaporación o de almacenamiento,
debería planearse un vertedero de desborde para que, en caso de que la
laguna se llene muy rápidamente, se pueda dirigir del excedente hacia
las otras lagunas. Se sugiere también la construcción de disipadores para reducir la
velocidad de ingreso de los efluentes a la laguna de sedimentación. La
velocidad flujo del agua en la laguna de sedimentación no debería
superar los 0,005 m/s, la altura de lado libre por encima del pelo de agua
sería de 0,9 m.
Los sistemas de sedimentación deberían ser diseñados para
contener el máximo flujo de 24 horas de una tormenta de la mayor
intensidad en 20 a 25 años (Sweeten, 2000; TNRCC, 1995).
De toda el agua que ingresa por lluvia al
área del feedlot, la cantidad que escurre es menor al 100 % de la misma,
una fracción se evapora y otra es retenida y se absorbe en el suelo. En
sectores compactados como los corrales y las calles la infiltración es
baja y es mayor en áreas vegetadas o de poco tránsito.
Frecuentemente los valores utilizados en los cálculos son de 0,60 a 0,85 para los
primeros y 0,35 a
0,5 para los segundos. Relevamientos en feedlots de EE.UU. (Gilberson et al.,
1980, 1981 Clark et al., 197Y) y de Australia (Lott, 1995) ha determinado alta
variabilidad en la cantidad de escurrimiento en relación a las
precipitaciones ocurridas (entre el 20 y el 50 %), proporción que
varía con el tipo de suelo, las pendientes y la humedad ambiental. Lott
et al. (1994,b) determinaron que se requieren de hasta de 20 mm de lluvia para provocar
movimientos de escorrentía en varios feedlots de Australia.
Si se utiliza un coeficiente de escorrentía
de 0,8 para corrales, calles y otros sectores duros y 0,4 para áreas con
vegetación graminosa, el cálculo del volumen de laguna a
construir sería (metodología sugerida Lott y Skerman, 1995;
citado por NSW Agriculture, 1997):
V = Qp (l/w)^/v (Lott y
Skerman, 1995)
Donde:
V = Volumen de efluentes contener en el sistema de
sedimentación (m3)
Qp = Tasa de ingreso (m3/s) para una tormenta de
la intensidad máxima esperable cada 20 años.
l/w = relación entre la longitud y el ancho en la
dirección del flujo en la laguna a construir
v = velocidad del flujo (m/s); máximo = 0,005 m/s
^ = factor escalar. Lambda (^) es un factor que tiene en
cuenta la acumulación de sedimentos y la frecuencia de remoción:
Sistema de sedimentación
l/w
^
Depresión 2 a 3
2,5
Terraza 8 a 10
1
Laguna de decantación 2 a 3
6
Se plantea a continuación, a manera de
ejemplo, el cálculo de una laguna de sedimentación para un
feedlot con capacidad para 5000 animales (según metodología
sugerida por Lott y Skerman, 1995; citado por The NSW Inter.-Departamental
Committe of intesive animal industries. 1997).
Datos del feedlot:
Capacidad = 5000 animales
Área de captura en el
feedlot (Área) = 12 ha
Área de corrales = 7,5 ha
Caminos, drenajes y otros = 4,5 ha
Áreas con
vegetación graminosa = 0
ha
Coeficiente de escorrentía
(CE) = 0,8
Longitud del área = 0,46 km
Ancho del área = 0,26 km
Pendiente = 9 m/km
Datos climáticos:
Intensidad de la lluvia = 54
mm/hora
Precipitación total (Ppt)
= 42 mm
= 0,042 m
Tiempo de concentración
del agua (Tca) = 42 mm/(54 mm/hora)*60 min/hora = 47 minutos = 2820 segundos.
Cálculos:
Qp =
Área (m2) Ppt (m) CE./Tca =
Qp = 120000 m2 0,042 m 0,8/2820 s = 1,43 m3/S
Relación entre el largo y
el ancho de la laguna (1/w) = 3
Se
utiliza para este ejemplo como factor escalar al correspondiente para una
laguna de sedimentación,
según
el cuadro precedente: ^ = 6
Máximo
permisible de velocidad de flujo (v) = 0,005 m/s
Cálculo del volumen
mínimo a contener:
V = Qp (l/w)^/v =
1,43*3*6/0,005 = 5148 m3
Dada la
acumulación de sólidos estas lagunas o piletas tienden al colmatado
rápido por lo que deben ser limpiadas con frecuencia. El material que
precipita rápidamente es el más pesado conteniendo tierra y
nutrientes de mayor densidad. La acumulación por tiempos prolongados
genera fermentaciones, olores desagradables y es un medio propicio para el
desarrollo de enfermedades y plagas. Sería conveniente que no
transcurran mas de 3 semanas de acumulados los líquidos en estas lagunas
luego de una lluvia y menos de 1 semana si se dispone de sistemas de evaporación
antes de ingresar a la laguna de almacenamiento (NSW Agriculture, 1998). El
flujo de los líquidos hacia las otras lagunas debería ser
controlable no solo por desborde sino por medio de una compuerta regulable para
evitar acumular el sobrenadante por tiempos demasiado prolongados en esta
laguna impidiendo su secado y limpieza.
En los
sistemas modernos de manejo de efluentes se propone la incorporación de
una batería de varias lagunas de sedimentación más pequeñas
y poco profundas (70 a
50 cm),
que operan de decantadores y evaporadores al mismo tiempo, permiten un
desacelerado de los efluentes y ofrecen una amplia superficie de evaporación
(Sweeten, 2000). La disponibilidad de varias (4 a 6) permite por un lado
desviar algunas para proceder a su limpieza. Por otro lado, se logra un período
mayor de permanencia de los efluentes y una mayor precipitación de
solutos en lagunas de tránsito antes de terminar en las de almacenamiento. Este sistema de batería
de lagunas permite que la carga de sólidos de los efluentes que ingresan
a las lagunas de almacenamiento sea considerablemente menor y su eficiencia sea
mayor. Determinaciones experimentales han demostrado que estos sistemas pueden
retener el 70 al 80 % de los sólidos totales colectados con
los efluentes de escorrentía superficial del feedlot (Swanson et al.,
1977). Loudon et al. (1985) indicaron
que la velocidad de tránsito de los líquidos debería ser
inferior a los 0,3 m/s para que ocurra la decantación de sólidos
en suspensión.
Una
alternativa a las lagunas de sedimentación es la construcción de
canales de tierra que por tamaño y pendiente funcionen de
sedimentadores. En esta opción los canales se construyen más
amplios que los comunes colectores de efluentes desde los corrales y con
pendiente controlada, inferior al 1 %. El ingreso de los efluentes en estos
canales, sin aceleración en canales previos, permite iniciar un proceso
de decantación rápido luego de una lluvia. El líquido
conducido por estos canales es vertido en una laguna de evaporación o
directamente en la de almacenamiento si la primera no se justifica por el tamaño
del feedlot. En la boca del vertedero a la laguna es conveniente construir una
maya de matriz de hierro, caños verticales o maderas que opere de filtro
grueso para reducir la velocidad de los líquidos en ese punto e impida
el ingreso de materiales largos y de baja densidad que puedan luego obstruir
sistemas de riego u otros.
Estos
sistemas requieren de una limpieza frecuente y el control del estancamiento. Se
pretende un movimiento lento de los efluentes y la decantación de los
solutos pero no un estancamiento y enlagunado. Se debe evitar que los canales
se conviertan en lagunas de almacenamiento. Por otra parte, en el diseño
de este tipo de canales se debe tener en cuenta los volúmenes a mover
por ellos y la capacidad de todo el sistema para evitar los desbordes y el
anegamiento de calles o banquinas. Otra condición necesaria es el
impermeabilizado de los mismos para evitar la infiltración y la
lixiviación de nutrientes con potencial contaminante. En las condiciones
optimas, esta alternativa ha permitido alcanzar sedimentaciones del 75 al 80 % de
los solutos (Swanson et al., 1977; Loudon
et al., 1985).
3. Sistema de almacenamiento
En la totalidad de la superficie del feedlot las
pérdidas por infiltración deberían ser mínimas y
las producidas por evaporación dependerán del tiempo de
permanencia del agua en la superficie del feedlot y en las lagunas precedentes.
Los diseños de mayor seguridad contemplan una relación entre agua
de escorrentía/precipitada de 0,7 a 0,8 (NSW Agriculture, 1998). Otros menos
exigentes utilizan valores de relaciones de 0,3 a 0,5 (Phillips, 1981).
Sin embargo, estos últimos se combinan con el uso frecuente y sistemático
en riego.
Desde la laguna de sedimentación el
líquido fluye hacia los sistemas de evaporación y finalmente
hacia las lagunas de almacenamiento. Estas lagunas se diseñan para
contener los líquidos y sus funciones son:
a)
la
captura de la escorrentía del feedlot para minimizar la polución
del suelo y los recursos hídricos,
b)
el
almacenamiento del agua de escurrimiento para su posterior uso en riego,
c)
el
tratamiento del agua recogida antes de su aplicación,
d)
la
recolección del agua efluente para continuar evaporación.
Las lagunas de almacenamiento deben ser lo
suficientemente grandes como para almacenar efluentes por períodos
extensos, de un año o mayores (Sweeten, 1988b). Deberían ser
capaces de contener el balance agua entre ingresos por escorrentía y salidas
por riego y evaporación en un año del percentil 90 % más
húmedo. Los rebalses deberían ser infrecuentes. El tamaño
en volumen variará entre 10 y 20 veces el tamaño del de las de
sedimentación, variación particularmente debida a la
precipitación anual esperable, las pérdidas por
infiltración y por evaporación, y los usos del agua acumulada
(Sweeten, 2000).
Toda la superficie de las lagunas deberá
estar bien sellada con arcillas u otros materiales, incluso plástico o
cemento para evitar la infiltración y contaminación de
freáticas (Walker, 1995). Un mínimo de 1 m de profundidad libre hasta
el pelo de agua es deseable. Sería conveniente también construir
un vertedero para dirigir el sentido del desborde de una tormenta de la
magnitud de las que se repiten cada 50 años, de tal forma que la
descarga no provoque velocidades erosivas (NSW Agriculture, 1998).
El diseño debe tener en cuenta la
pérdida de capacidad por acumulación progresiva de sedimentos.
Entre el 20 y el 50 % de los sólidos que ingresan al sistema de
sedimentación fluyen hacia la laguna de almacenamiento. Esta
pérdida depende de la tasa de acumulación y de la de
remoción. Aunque frecuentemente poco visible, el movimiento de
sedimentos y suelo desde el área del feedlot con la escorrentía
es importante y debe ser minimizado. Determinaciones en Nebraska (EE.UU.) sobre
feedlots con infiltración controlada, indican movimientos de 10 a 40 mm de suelo por la
superficie total del feedlot cada año (Sweeten et al., 2000). En EE.UU.
se recomiendan utilizar valores de 32
a 38 mm
de profundidad por el área del feedlot para calcular el volumen de
sedimento que deberá capturase en el sistema de manejo de efluentes y el
volumen que ocupará el sedimento, en particular en la laguna o sistema
de sedimentación (Glibertson et al, 197T).
Las lagunas de tratamientos de efluentes y de
almacenamiento tienden al autosellado del piso en el tiempo si la
compactación inicial ha sido suficiente y el suelo no es excesivamente
arenoso (Sweeden, 1988b). Estudios
conducidos en California (Robinson, 1973) determinaron una reducción de
100 veces en la conductividad hidráulica del suelo de lagunas de
sedimentación luego de 6 meses de uso, proceso que se acelera con el
mayor contenido o agregado de arcillas (Plullips y Culley, 1985). Estudios
conducidos por varios autores (Lehman y Clark, 1975; Lehinan et al., 1970,
Clark, 1975) han detectado escaso o nulo enriquecimiento de nitratos por debajo
de 1 m de
profundidad en fondos de lagunas de sedimentación y almacenamiento que
habían sido tratados y compactados con arcilla expandible. En un estudio
similar, Smith et al. (1994) encontró ausencia de enriquecimiento con
nitratos a los 3 m
de profundidad en 3 feedlots de la región de Amarillo, Texas, en EE.UU..
Por su parte, Miller (1971) detecto enriquecimiento con nitratos en el
área de influencia de 22 feeelots en las planicies altas de Texas cuando
la profundidad de la freática se ubicó en el rango de los 30 a 90 cm. Sweeten et al. (1990,
1995) encontraron niveles de nitratos del 0,25 a 9,1 mg/l, en pozos de
agua en el área de 26 feedlots en la región de Amarillo, Texas.
Las lagunas deben ser también de
fácil acceso para su limpieza ya que habrá que remover
periódicamente el material sedimentado. El sedimento es en parte
estiércol y suelo, variando en proporciones entre 50 a 70 % en sólidos
biodegradables y 30 a
50 % suelo (Sweeten et al., 1981 ). En base seca, el contenido de nutrientes
(N, P y K) es similar al estiércol en el feedlot (sobre base seca)
(Sweeten, 1990 a,b,
Sweeten y Amosson, 1995). Extraídos los líquidos por bombeo, el
material remanente se encontrará depositado en láminas o costras
con contenidos humedad variables entre el 25 y el 80 %, dependiendo del tiempo
de secado y el clima. En climas muy secos y calidos la evaporación es
muy alta y se han registrado los valores más bajos de humedad. Debe
tenerse en cuenta que superando contenidos de humedad del 70 % en cualquier
residuo orgánico resulta imposible controlar las fermentaciones y la
generación de olores (Sweeten 2000).
La extracción del sedimento puede hacerse
inmediatamente de retirado el sobrenadante o esperar un desecado mayor y mover
menos agua. Ello depende de las condiciones climáticas y del
equipamiento para la remoción de sedimentos. En algunos casos el tipo de
maquinaria exige de una barro acuoso para poder remover el material (equipos de
succión), en otros los equipos (palas o barredores mecánicos) son
mas eficientes con material seco (Sweeten y McDonald, 1979; Linderriarin et al,
1985). En estos últimos se deberá deshidratar hasta alcanzar
contenidos de humedad del 60 % o menos. Para acelerar la desecación
puede ser necesario romper la estructura laminar o encostrado del sedimento.
La frecuencia de limpieza de estas lagunas de
almacenamiento se define en términos de años (frecuentemente
entre 1 y 3) y depende de la cantidad de sedimento acumulado, la
producción de olores emanados de procesos fermentativos en el
estiércol asociado al sedimento, la detección de infiltraciones o
de necesidades de arreglos estructurales. La eficiencia de captura de
sedimentos en las lagunas anteriores se vera reflejada en la tasa de
acumulación de los mismos en esta laguna.
El material semisólido colectado puede
utilizarse para fertilización de potreros de la misma manera que con el
estiércol recogido de los corrales o de las pilas de almacenamiento, o
bien puede almacenarse en dichas pilas. En la medida en que las lagunas tengan
oportunidad de secarse y el material decantado pueda ser removido, se reduce la
generación de olores desagradables y el riesgo de desarrollo de plagas y
patógenos. Ello demandaría de un diseño que contemple
más de una laguna de almacenamiento para permitir el secado y limpieza
de una mientras la otra está en funcionamiento.
Se clasifica a las lagunas en:
a) Lagunas de retención o acróbicas:
Se utilizan para retener en forma temporaria el líquido efluente hasta
su aplicación a la tierra a través del riego.
b) Lagunas anaeróbicas o facultativas. Se
utilizan para conservar efluentes por tiempos prolongados y permitir el
tratamiento parcial del agua antes de su uso.
Las lagunas de tipo aeróbico tendrán
profundidades de 1,5 m
o menos (NSW Agriculture, 1998). Son lagunas con mayor capacidad que las
anaeróbicas para la degradación de la materia orgánica.
Las de tipo anaeróbico son de profundidad superior a los 1,5 m, frecuentemente entre
2,5 y 4 m.
Por menor superficie expuesta. la evaporación total es menor, pero el
área ocupada es también menor. En estas lagunas continúan
procesos de degradación de la materia orgánica pero a un ritmo
muy inferior al de las lagunas de sedimentación y evaporación o
de almacenamiento en aeróbico, la degradación oxidativa en los
primeros centímetros desde la superficie de la masa líquida y en
profundidad predominan las fermentaciones.
Oxidaciones y fermentaciones de la materia
orgánica son necesarias para reducir el contenido total de materia y
destruir agentes patógenos, pero pueden generar otros y promover
emisiones gaseosas por volatilización (N y S), degradantes del aire. La
incorporación de sistemas de aireación permite degradación
aeróbica y reducir la emisión de olores indeseables pero la
alternativa más económica es generalmente el uso intermitente de
los líquidos y la remoción periódica del sedimento.
Las tendencias actuales en los diseños
modernos indican una preferencia por la construcción de mayor
número de lagunas de escasa profundidad para maximizar la
precipitación de solutos, la degradación aeróbica de la
materia orgánica y la evaporación de agua (Sweeten, 2000). El
vaciado y limpieza frecuente de las lagunas de almacenamiento reduce las
emisiones fermentativas, de olores desagradables.
Pasos para el diseño del sistema almacenamiento (NSW Agriculture,
1998)
a. Estimar el volumen a contener:
♦
Determinar el
área de captura de efluentes
♦
Determinar el valor de
la precipitación anual total correspondiente al promedio del 10 % de los
años más húmedos de los últimos 20 años.
♦
Seleccionar un
coeficiente de escorrentía
♦
Determinar la
evaporación anual estimada para las condiciones climáticas del
año antes descrito.
b. Definir el numero de lagunas de almacenamiento a
construir: Se recomienda planificar más de una laguna de los tipos
seleccionados de acuerdo a la producción de líquidos y la
capacidad de evaporación de la región, comunicadas entre si.
Estos diseños permiten un mejor control de los volúmenes y
facilitan la limpieza.
Tamaño de las lagunas: Los tamaños
son variables. Los citados a continuación se sugieren por facilidad de
construcción y manejo:
Lagunas aeróbicas:
♦
Ancho: 50 a 60 m Largo: 60 a 80 m Profundidad al pelo de
agua: hasta 1,5 m.
Lagunas anaeróbicas:
♦
Ancho: 40 a 60 m
♦
Largo: 50 a 70 m
♦
Profundidad al pelo de
agua: 1,5 a
4 m
c.
Determinar el período de almacenaje:
El diseño de las lagunas depende del sistema
adoptado. Si se opta por la construcción de una batería de
lagunas aeróbicas, la capacidad total de contención deberá
definirse de acuerdo a los volúmenes netos a retener, descontada la
evaporación anual de los ingresos estimados anualmente, menos el uso anual.
La incorporación de lagunas en serie puede ser progresiva, en la medida
en que se acumula efluente. Por otro lado, si se opta por lagunas
anaeróbicas como sitio de almacenamiento final, las lagunas
aeróbicas se planearan para contener en máximo escurrimiento
durante 6 meses, para drenar el exceso hacia las lagunas anaeróbicas.
Con el transcurso del tiempo, el líquido acumulado pierde calidad como
fertilizante y se incrementa el desarrollo de agentes indeseables. El uso,
luego de 6 meses de acumulación seria recomendable.
Un
ejemplo:
Al efecto de integrar la información
presentada precedentemente se desarrolla el siguiente ejemplo. El factor de
mayor incidencia en el volumen de efluente generado es la precipitación
anual. En segundo lugar inciden la superficie de la cual se colecta el efluente
y la capacidad de evaporación neta
(evaporación-precipitación) anual del medio. Sobre la base de un
planteo de capacidad para 1200 animales y 2 ha de superficie de feedlot se estimó
el volumen de efluente generado y se propuso un diseño de
contención a través de lagunas aeróbicas y
anaeróbicas. Se realizó el ejercicio para tres niveles de
evaporación neta de 300, 500 y 900 mm anuales, que se corresponderían a
tres ambientes diferentes, respectivamente (Cuadro 3.l).
Cuadro 3.1.
Efecto de la capacidad de evaporación neta del ambiente sobre la
magnitud del efluente retenido y
el
tamaño de los sistemas de evaporación, tratamiento y
almacenamiento de efluentes en un feedlot con capacidad
para 1200
animales y una superficie de captura de efluentes de 2 hectáreas.
|
|
Región
|
|
húmeda
|
sub-húmeda
|
seca
|
|
Precipitación,
mm
|
1000
|
800
|
600
|
|
Evaporación
anual, mm
|
1300
|
1300
|
1500
|
|
Evaporación
neta, mm
|
300
|
500
|
900
|
|
Superficie del feedlot,
m2
|
20000
|
20000
|
20000
|
|
Coeficiente
escorrentía
|
0.7
|
0.7
|
0.7
|
|
Efluente generado, m3
|
14000
|
11200
|
8400
|
|
Almacenamiento
aeróbico
|
|
Numero de lagunas
|
2
|
2
|
2
|
|
Ancho, m
|
50
|
50
|
40
|
|
Largo, m
|
70
|
60
|
60
|
|
Superficie, m2
|
3500
|
3000
|
2400
|
|
Profundidad, m
|
1
|
1
|
1
|
|
Captación de
efluente, m3/laguna
|
3500
|
3000
|
2400
|
|
Capacidad del sistema,
m3
|
7000
|
6000
|
4800
|
|
Capacidad anual, m3
|
14000
|
12000
|
9600
|
|
Permanencia, meses
|
6
|
6
|
6
|
|
Evaporación/laguna,
m3
|
525
|
750
|
1080
|
|
Evaporación, m3
|
2100
|
3000
|
4320
|
|
Efluente que egresa, m3
|
11900
|
8200
|
4080
|
|
Almacenamiento
anaeróbico
|
|
Número de
lagunas
|
2
|
2
|
1
|
|
Ancho, m
|
40
|
40
|
40
|
|
Largo, m
|
50
|
50
|
40
|
|
Superficie, m2
|
2000
|
2000
|
1600
|
|
Profundidad, m
|
3
|
2
|
2
|
|
Captación de
efluentes, m3/laguna
|
6000
|
4000
|
3200
|
|
Captación del
sistema, m3
|
12000
|
8000
|
3200
|
|
Evaporación/laguna,
m3
|
600
|
1000
|
1440
|
|
Evaporación, m3
|
1200
|
2000
|
2880
|
|
Efluente retenido, m3
|
10700
|
6200
|
2640
|
|
m3 /laguna
|
5350
|
3200
|
2640
|
|
Evaporado/producido, %
|
23.6
|
44.6
|
68.6
|
|
Efluente
retenido/producido, %
|
76.4
|
55.4
|
31.4
|
|
Efluente retenido por
animal, m3
|
8.9
|
5.2
|
2.2
|
Se describen los elementos tenidos en cuenta para
el caso del ambiente más húmedo citado en el Cuadro anterior:
1.
Datos de escala y clima
♦
Superficie de feedlot (incluye capacidad para 1200
animales en corrales, corrales de tratamientos y enfermería e
instalaciones de preparación de alimentos, calles de distribución
y canales recolectores de efluentes) = 2 ha.
♦
Precipitación anual en año del
percentil 90 más húmedo = 1000 mm.
♦
Evaporación anual estimada para el
año citado = 1300 mm.
♦
Volumen anual de escurrimiento esperable a la
salida de la pileta de sedimentación = 20000 m 2 x 1 m precipitación x 0,7
CE = 14000 m'.
♦
CE = Coeficiente de escorrentía o de
eficiencia de captura del escurrimiento superficial. El rango frecuente varia
entre 0,5 y 0,8; dependiente de
condiciones del suelo para la infiltración rápida,
pendientes del terreno, temperatura del ambiente e intensidad de lluvias.
2.
Cálculo del sistema aeróbico
♦
Se propone la construcción de 2 lagunas
aeróbicas de 1 m
de profundidad de efluente con una capacidad de retención de efluentes
por el periodo de 6 meses:
o
Capacidad del sistema aeróbico = 7000 m3
o
Superficie de lagunas aeróbicas = 7000
m3/ 1 m
profundidad = 7000 m2
o
Superficie por laguna = 7000 m2 /2 = 3500 m2 (50 m x 70 m).
♦
Volumen egresado anualmente de las lagunas
aeróbicas = 14000 m3
- (1300 mm
egreso por evaporación - 1000
mm ingreso por precipitaciones)/ 1000 mm/m x 7000 m2 = 2100 m3.
3. Cálculo del
sistema anaeróbico
♦
Volumen de efluentes ingresando = 14000 m3 -
2100 m3
= 11900 m3.
♦
Se propone la construcción de 2 lagunas
por lo que cada una de ellas deberá contener = 5950 m3
(aproximadamente = 6000 m3).
♦
Las lagunas serán de 3 m de profundidad de efluente
por lo que la superficie mínima de cada una de ellas seria = 6000 m3/3
= 2000 m2
(40 m x 50 m).
♦
Descontada la evaporación que
tendrá lugar durante el año, estas lagunas podrían ser
diseñadas para contener 5350
m3 o de una superficie de 1785 m2 (40 x 45 m), pero debe tenerse en
cuenta la pérdida de volumen por precipitación de solutos y la
imposibilidad de remover todo el material durante el bombeo o limpieza. El
mismo comentario es válido para las lagunas aeróbicas.
Finalmente, la cantidad de liquido recolectado en
el sistema de almacenamiento luego de un año como el citado será
de 10700 m3
(14000 m3
ingresados menos 3300 m3
evaporados), volumen que deberá ser consumido anualmente en riego u
otros usos. De acumularlo, deberá ampliarse la capacidad de
almacenamiento del sistema.
Puede observarse en el Cuadro 5 el efecto directo
de la precipitación sobre la generación de efluentes y el efecto
opuesto del potencial de evaporación neta. En climas húmedos el
efecto evaporante del ambiente es poco relevante y el sistema de efluentes no
puede confiar en este proceso para reducir volúmenes significativamente.
Por otro lado, la producción de efluente es mucho menor en un clima seco
y el sistema de evaporación es altamente eficiente en reducir volumen de
líquido emergente debido a una mayor evaporación potencial. En
regiones húmedas las lagunas anaeróbicas de almacenamiento por
tiempos prolongados serían inevitables, al igual que un programa de uso
sistemático de efluentes líquidos. En climas secos por el
contrario, un sistema que contemple lagunas de sedimentación y
aeróbicas serían suficientes.
4. Sistema de evaporación adicional (opcional)
El proceso de evaporación de agua es
necesario para reducir los volúmenes a almacenar
y manejar posteriormente. La evaporación se inicia en los corrales y
continua hasta luego de aplicado el efluente en el riego por aspersión.
En los canales y lagunas de sedimentación constituyen una buena
superficie de evaporación. En las lagunas de almacenamiento ocurre una
evaporación importante. Sin embargo, en climas húmedos y feedlots
grandes puede ser necesario incorporar un sistema de evaporación
adicional. Este tendrá como principio una amplia superficie de
exposición de los líquidos a la energía solar (Sweeten,
2000). El proceso de decantación de solutos continúa en esta
laguna por lo que se deberá planificar la alternativa de secado y
limpieza periódica.
Esos sistemas evaporación se incorporan en
la salida del sistema de sedimentación, previo al ingreso a las lagunas
de almacenamiento. Clásicamente, se trata de una laguna muy poco
profunda (0,50 m
o menos de profundidad de efluente) que permita exponer a la evaporación
la cantidad de efluentes generados en el feedlot durante 6 meses a 1
año. Su eficiencia depende del clima, de la disponibilidad de suelo
apropiado para la construcción de un sistema impermeable y de la
información hidrológica para asegurarse que es posible evaporar
eficientemente. Un vertedero con compuerta, o tubos de descarga regulable
deberán comunicar este sistema con el de almacenamiento de
líquidos.
Se recomienda una altura libre de 0,5 m y también como
en los otros casos se debería incorporar un vertedero de rebalse hacia
la laguna de almacenamiento para que en caso de sobrecarga el desborde ocurra
en un sentido previsto y a velocidades no erosivas (NSW Agriculture, 2000).
B. Manejo del estiércol
Dependiendo de la digestibilidad de la dieta, un
feedlot de 5000 cabezas puede producir entre 6000 y 9000 toneladas de
estiércol anualmente. Un novillo de 450 kg produce un promedio
de 38 litros
o 27 kg
de excrementos húmedos (orina y heces) por día, con una
variación del 25 % dependiendo del clima, el consumo de agua y el tipo
de dieta. La reducción de la producción total de heces es el
primer factor reductor de polución. Las dietas de baja fibra se
caracterizan por digestibilidades mayores y menores emisiones.
1. Estimación de la producción
La estimación de la producción de
heces está sujeta a las variaciones debidas al balance de nutrientes en
función de los requerimientos del animal, de la digestibilidad y del
consumo de alimento y agua, pero el factor de mayor incidencia es el peso vivo
(PV, kg). Pero, a los términos del diseño del sistema se sugiere
basar los cálculos en la ecuación que se detalla a continuación
(NSW Agriculture, 1998).
1.- Estimación de la producción anual de
estiércol (PAE, kg MS) =
PAE = PV.(PDH.MSH + PDO.MSO).MSE-1.ERE.EUF.AN.D
Se requiere para ello
información sobre:
El peso vivo (PV) medio de los
animales en engorde,
la estimación de la
producción promedio diaria de estiércol por animal en heces (PDH;
kg/día)
la producción diaria de
orina por animal (PDO, kg/día),
el contenido de materia seca de
las heces (MSH, %)
2.- el contenido de MS de la orina (MSO, %),
el contenido de materia
seca en el estiércol al momento de la recolección (MSE, %)
la eficiencia de
recolección del estiércol (ERE, %),
la utilización
anual de esa capacidad potencial (EUF, %),
la capacidad del feedlot
(AN, animales), y
la duración media
de los engordes (D, días).
Ejemplo:
Si se asumen las relaciones presentadas abajo como
valores medios aceptables, puede concluirse que un feedlot con capacidad para
1000 animales por año, un uso del 80 % de esa capacidad, un
período de engorde medio de 320 días y un peso vivo medio de 350 kg, produce 852,5
toneladas de MS de
estiércol/año.
Producción
diaria de heces frescas = 3,4
a 3,8 % del peso vivo
Producción
diaria de orina = 1,2 a
1,8 % del peso vivo
Contenido de materia seca en
heces 20 a 30%
Contenido de materia seca en
orina 3 a
4 %
Eficiencia de recolección
= 70%
Contenido de materia seca en
estiércol = 70%
En los feedlots comunes, a cielo abierto y piso de
tierra compactada, se remueven las excretas sólidas una o dos veces al
año. Desde producido hasta su recolección, se produce una evaporación
significativa del material fecal, alcanzándose valores de 70 a 80 % de materia seca en
la mayoría de los feedlots de climas sub-húmedos y secos. Se
remueve aproximadamente 1 tonelada por animal y por año
-estimación grosera y muy afectada por el tipo de animal, la dieta, el
clima y la frecuencia de limpieza-. Con el desecado y el pisoteo de los
animales, el material pierde volumen, se concentra y densifica
incrementándose su peso específico (Amosson et al, 1999; ASAE,
1988). Cuanto mayor es el período de permanencia de los excrementos en
los corrales, mayores son las pérdidas de elementos móviles como
el nitrógeno y el potasio y menor es el valor fertilizante de este
material (Elliott et al., 1972).
Paralelamente, con la mayor permanencia promedio de
las excretas en el corral se incrementan las emisiones de potenciales
contaminantes del aire, del suelo y el agua. Aproximadamente la mitad del
nitrógeno y 2/3 del potasio contenido en los excrementos se encuentra en
la fracción líquida. El fósforo excretado se encuentra
casi en su totalidad en la excreta sólida. En ese contexto, la
pérdida de los líquidos reduce el valor del excremento y expone
el sitio a la contaminación.
En la medida en que la carga animal de los corrales
se incrementa, aumenta la producción de heces por corral, y la necesidad
de limpiezas más frecuentes, por lo que aumenta la cantidad de material
removido por animal, aunque es de menor peso específico (Amosson et al.,
1999; Lott, 1994 a).
2. Acumulación
La mayor acumulación de estiércol
ocurre en los sectores adyacentes a los comederos. En esas áreas,
también el contenido de humedad es mayor. El ritmo de producción
es mayor al de secado. En años lluviosos, y especialmente en
instalaciones con problemas de escurrimiento o drenajes, las limpiezas
periódicas en el área anexa a los comederos reducen problemas de
anegamiento, suciedad y expresión de afecciones de las patas y
enfermedades (NSW Agriculture, 1998).
El otro sector de alta concentración de
heces es el contiguo a los bebederos. Se le suma aportes de agua por orina. Es
un sector donde los animales frecuentemente orinan. También se aportan
agua los rebalses por desperfectos o salpicado desde los mismos bebederos que
los animales producen. Las limpiezas frecuentes reducen las acumulaciones de
material fecal húmedo y problemas posteriores.
Debajo de los alambrados o cerco del corral ocurren
también acumulaciones importantes de material fecal. Esa
acumulación opera de embalse de aguas obstruyendo el movimiento de la
escorrentía en el momento de lluvias y se produce el enlagunado de los
corrales. Ese encharcado reduce el área de corrales, favorece el
ablandamiento del piso, la infiltración y la erosión del suelo.
Si persiste por mucho tiempo se ofrece un medio propicio para el desarrollo de
bacterias, hongos e insectos (moscas, mosquitos, etc.), la producción de
olores de fermentación y putrefacción y el desarrollo de
enfermedades de las patas.
El área de contacto entre el borde del
guardapolvos o vereda de cemento o suelo-cementado y el piso de tierra del
corral suele ser otro espacio de erosión y acumulación de heces y
agua. Es conveniente vigilar este sector permanentemente. En caso de un
deterioro visible es necesario aportarle material de tierra y piedra o tosca y
compactarlo bien, de lo contrario los animales lo remueven rápidamente.
Finalmente, en el sector de sombras, especialmente
en las sombras dispuestas de este a oeste, se generan áreas de sombra
permanente. En esos sectores se concentran los animales y la producción
de heces es mayor que en otros. Puede ocurrir una acumulación importante
de estiércol que será necesario remover o dispersar con mayor
frecuencia que en el resto del corral.
3. Alomado en el corral
Algunos feedlots, especialmente en lugares sin
pendientes, utilizan como alternativa para incorporar pendientes y compactar el
estiércol el amontonado del mismo en un sector del corral. El
estiércol se amontona, compacta y aloma dándole formas
redondeadas de fácil acceso para los animales. En esa loma
continúa la descomposición del material y el secado por
evaporación. La acción microbiana aeróbica y la
evaporación del agua reducen al 50 % la cantidad de material en el
tiempo. En su parte exterior, la loma permanece seca y los animales se suben a
ella para echarse o alcanzar un lugar drenado y más seco durante una
lluvia. Esas lomas sirven para reducir el espesor del manto de excretas en el
corral y la remoción de material acumulado en lugares críticos
del mismo (cercos, comederos, bebederos y sombra), favorecer el drenaje y
promover el secado rápido del piso. Por la preferencia por lugares altos
que los animales demuestran, también sirve de dispersor de los animales
en el corral.
El empleo de estas lomas reduce la necesidad de
limpieza de los corrales. Al menos, es factible espaciar las limpiezas a
períodos de dos o tres años, o cuando se hace necesario reducir
el tamaño de la loma en el corral. Permite también reducir los
costos de remoción, particularmente si se contrata el servicio.
Para que la loma de material fecal cumpla su
función deber ser confeccionada con prolijidad, en dimensiones adecuadas
(ver lomas en capitulo de estructura) para no ocupar una superficie importante
del corral o ubicarse en sectores donde se impida el drenaje rápido del
corral. Debe ser bien compactada y mantenerse seca. Si no se logra estabilizar,
los animales la dispersarán rápidamente y los efectos
serán contraproducentes por la distribución de material suelto
que se producirá en todo el corral, exponiendo al encharcamiento, a la
retención de agua luego de una lluvia y al movimiento masal de la
excreta y la formación de un barro fétido.
En el caso de remover lomas por su altura o
tamaño, debería compactarse el área removida nuevamente y evitar
que sea un sector donde los animales puedan trabajar con sus patas o cabezas
aflojando el resto. Iniciada la remoción de una loma se debería
remover su totalidad. Si se optara por utilizar la misma para re-nivelar el
piso o darle pendiente, debería mezclarse con suelo adicional de buena
capacidad de compactación y compactarse enérgicamente.
Aunque el uso de las lomas en corrales ha sido
frecuente en los feedlots del hemisferio norte, no se recomienda diseñar
corrales pensando en loma de estiércol como estrategia de manejo de las
excretas y del drenaje. Son preferibles a corrales anegados o encharcados y con
material fecal distribuido por todo el corral sin secar ni compactar. Pero
deberían ser sólo una solución para diseños pobres,
evitables en lo posible. La retención del estiércol en los
corrales por varios ciclos de engorde (años) reduce el valor
fertilizante de ese material (u otros posibles usos), mantiene una alta carga
de excretas en los corrales con lo que se incrementan las emisiones contaminantes
de aire, agua y suelo, en especial si coinciden lluvias extraordinarias y
períodos fríos, de baja evaporación, y se incrementa el
riesgo de deterioro de patas y enfermedades infecciosas. Entre las formas de
contaminación, el olor indeseable es la manifestación de
más corto plazo. La producción de ácidos grasos
volátiles, aldehídos, alcoholes, sulfuros de hidrógeno y
amonio, en procesos fermentativos ocurridos en el material fecal, se incrementa
con la cantidad si la pérdida de humedad no es rápida.
Retirado el estiércol del corral, su destino
es la aplicación directa como fertilizante en un cultivo, el apilado y
producción de compost para su uso posterior como abono o en
generación de subproductos.
4. Limpieza de los corrales
La remoción frecuente del estiércol y
su aplicación directa en la tierra maximiza el valor fertilizante,
reduce los riesgos de polución de aguas y aire y reduce el costo de los
dobles manipuleos. Cargadores con pala frontal se utilizan comúnmente
para limpiar los corrales. En feedlots grandes suelen utilizarse autocargadores
con cepillos raspadores frontales.
Normalmente se limpian los corrales cuando
están vacíos entre salidas y entradas de lotes de animales. Se
deberían limpiar dentro de los 5 días luego de salido el lote de
animales para evitar el encostrado con la humedad diaria y lluvias eventuales.
Si la cantidad de material acumulado excede los 15 o 20 cm de altura y ocurren
lluvias, puede comenzar un flujo masal de la excreta (movimientos similares a
los de la lava volcánica) que ensucia todo a su paso, congestiona drenes
y compromete el acceso a las calles y corrales. Este es otro motivo para
mantener limpios los corrales.
La naturaleza de la excreta acumulada condiciona el
procedimiento de limpieza. La acción de los animales resquebraja
permanentemente las costras superficiales y promueve el desecado del suelo. Sin
embargo, si la capa de material orgánico acumulado se encuentra
altamente compactada y seca, será conveniente, antes de proceder con las
palas de remoción, resquebrajar el manto superficial con equipos cortadores (rolos con cuchillas) y
luego proceder al amontonado y carga del material. En algunos casos la carga
directa con pala frontal es posible, pero el manto deberá superar los 10 cm de espesor (Lott, 1994 a).
De lo contrario se corre el riesgo de romper la interfase endurecida de suelo
estiércol.
Esa capa de suelo-estiércol, de 2,5 a 5 cm de espesor y selladora de
la superficie (Sweeten, 2000), opera de barrera a la infiltración y
protege de la contaminación y de la erosión y debe ser
preservada. La falta de compactación e impermeabilización de los
suelos o la ruptura de la mencionada capa, es el principal motivo de
infiltración y contaminación de freáticas (Mielke el al,
1976; Barrington y Jutras, 1983; Elliott el al, 1972). Estudios conducidos en
California (Algeo el al., 1972) determinaron niveles de nitratos de 60 a 180 ppm a 50 cm de profundidad, apenas
superiores a los niveles de los suelos adyacentes al feedlot. En Nebraska,
Schuman y McCalla (1975) determinaron niveles de 7,5 ppm en los primeros 10 cm de suelo y menos de 1
ppm a los 20 cm.
En el mismo estudio, los niveles de amoníaco fueron de 35 ppm en los
primeros 5 cm
de profundidad y de 2 ppm a los 10
cm. Dantzman el al. (1983) reportaron similares efectos
sobre el contenido de sales en suelos arenosos de Florida. En los primeros 25 a 30 cm el contenido de materia
orgánica alcanzó 15 % y el de sales totales a 4000 ppm en 10 a 15
años de feedlot permanente. Sin embargo, a los 50 cm de profundidad el contenido
de materia orgánica no había cambiado y el contenido de sales era
de 500 ppm.
Ante el riesgo de romperla, es preferible dejar
material y realizar una compactación mecánica para homogeneizar.
En el caso de quebrarla o levantarla es necesario revisar los niveles
topográficos y compactar el suelo nuevamente, incluso con el agregado de
suelo de alta capacidad de compactación.
En los casos en que por el alto contenido de
humedad, la limpieza no resultare muy efectiva o fuese irrealizable será
necesario reducir la carga animal de los corrales para reducir la
presión sobre el suelo húmedo. Si esta situación es
recurrente, deberá tenérsela en cuenta en el diseño de las
instalaciones para contar con corrales vacíos, fusibles en momentos de
mucha precipitación y riesgo de encharcamiento.
5. Apilado fuera de los corrales
El apilado de estiércol fuera de los
corrales, recolectado en pilas en forma de trinchera es la estrategia
más común. Se selecciona un sitio de baja permeabilidad y buen
drenaje, incluido en el área cubierta por el sistema de drenajes del
feedlot para que los efluentes líquidos que se generen en el mismo
escurran hacia el sistema de conducción de efluentes líquidos y
hacia las lagunas de sedimentación, evaporación y almacenamiento.
El estiércol se acumula en trinchera, apilándolo en capas para
permitir mayor evaporación y acción microbiana aeróbica
con el objetivo de lograr reducir su volumen y contenido de agua, especialmente
si se está removiendo húmedo de los corrales (PaweIl, 1994).
El tamaño y la forma de las pilas de
estiércol es variable y no existen demasiadas pautas para ello. Se
realizan apilados en forma de
hileras de 5 a
6 m de
ancho por 2 a
3 m de
altura en su cresta y por el largo que el sitio permita. Entre las hileras
deberá dejarse una distancia de al menos 4 a 6 m para poder circular con
palas o tractores. Es necesario mantener la aerobiosis en las pilas de
estiércol y el menor nivel de humedad posible. El apilado de cantidades
grandes y con alta humedad (por encima del 50 %) favorece la
putrefacción y puede generar combustión espontánea. Ante
dudas con respecto a la distribución en láminas y su compactado
para eliminar aire es conveniente mantener trincheras más bajas (menos
de 2 m de
alto; Sweeten, 2000). Se debería realizar determinaciones de temperatura
entre los 50 cm
a 1 m de
profundidad para prevenir riesgos de combustión.
El lugar de de ubicación de las trincheras
debe ser un sito alto, no anegable y con pendiente definida hacia un canal
recolector del drenaje conectado al sistema colector de efluentes. Es
conveniente que la profundidad a la freática supere el 1,5 m. Con respecto al tipo
de suelo y el proceso de compactación le caven las mismas observaciones
que a los corrales de alimentación. Debe también preverse una ubicación
estratégica con respecto al diseño actual del feedlot o de su
expansión para no bloquear o complicar el movimiento de camiones o
animales, o el fácil acceso para depositar como para extraer el
estiércol.
5.1. Monitoreo de calidad y contaminación
Es conveniente monitorear la calidad del
estiércol periódicamente (anualmente) para verificar cambios
(pérdidas) de nutrientes, minerales, humedad y materia orgánica.
El estiércol tiende a perder materia orgánica, elementos solubles
o volátiles (P, K, S y Na,
principalmente) y humedad en el tiempo (NSW Agriculture, 1998; Lott, 1994 a). Aunque las
pérdidas por volatilización pueden ser significativas en algunos
casos, las de lixiviación y escurrimiento constituyen las más
relevantes por el riesgo de contaminación localizada de aguas.
Se debería iniciar el proyecto con una
caracterización del sitio donde se acopia el estiércol: a)
ubicación topográfica, b) textura del suelo hasta 1 m de profundidad, y e)
profundidad mínima de la napa freática (NSW Agriculture, 1998).
Las determinaciones periódicas deberían incluir: a)
análisis de contenido de N, P, K, sales totales y coliformes del
estiércol; y b) análisis anuales del contenido de de N y P en el
perfil de suelo (5, 50 cm
y 1 m de
profundidad).
6. Compostaje
En las trincheras o pilas de acumulación del
estiércol fuera de los corrales puede promoverse la producción de
compost. En ese caso, será necesario mantener las condiciones de
aireación y humedad adecuadas. El compost producido puede ser utilizado
como fertilizante orgánico por la propia empresa o vendido a terceros
(Jones et al., 1995; Sweeten, 1985,1988 a).
La mayor ventaja del compostaje en medio
aeróbico es la producción de un producto estable que puede ser
conservado y transportado sin tener que soportar olores desagradables ni mover
un material difícil de manejar y atrayente a las mosca (NSW Agriculture,
1998). Las condiciones deseables son: a) un nivel de humedad inferior al 35 a 40 %, y b) un
tamaño uniforme de partícula, de textura friable, reducido en
volumen y peso.
El compostaje aerobio destruye además la
mayoría de los patógenos y las semillas de malezas. Es esencial
sembrar el material orgánico con microorganismos para compost
(lombrices) de origen comercial o con compost en formación que los contiene.
Se formarán cordones de 1
a 1,80
m de alto. La pila debe poder ser mezclada e invertida
al menos cada 3 semanas. Esa inversión promueve la aireación y
recuperación de condiciones aeróbicas. En presencia de oxigeno
aumenta la temperatura y la deshidratación y reduce la emisión de
olores (Sweeten et al., 1988
a)
Para lograr una esterilización efectiva de
patógenos es necesario lograr que la temperatura se eleve a por lo menos
55ºC
durante 3 días consecutivos o a 53ºC por 5 días. Temperaturas de 60 a 70 ºC serían
ideales para eliminar la mayoría de la flora potencialmente
patógena y las semillas de malezas (Wiese et al., 1998). La temperatura
debe ser monitoreada a aproximadamente 60 cm de profundidad en la pila para asegurarse
que el efecto térmico sobre la flora patogénica es el deseable.
La relación C:N que ofrece el
estiércol (10 a 15:1) es baja para el ideal en compostaje (30:1)
(Sweeten, 1988), por lo que seria conveniente incorporar fuentes de carbono
como rastrojos de cosecha u otros residuos con mucha fibra. La masa de compost
debe alcanzar niveles de pH, humedad, contenido de metales pesados, contenido
de sal, fósforo, potasio y otros agentes con potencial contaminante
acordes con las reglamentaciones para el comercio de compost. Esta reglamentación
será propia de cada región o país.
La mayor desventaja del compost es el costo de la maquinaria y la mano de obra
necesaria. También durante el proceso se pierde por
volatilización una importante cantidad de nitrógeno cuando se
parte de estiércol de feedlot porque la relación carbono:
nitrógeno es generalmente baja en ese material. Por un lado se
estabiliza el contenido de nitrógeno del fertilizante orgánico,
pero por otro se pierde valor fertilizante del estiércol.
7. El vermicompuesto
Una alternativa adicional en la utilización
del estiércol es la producción de vermicompuesto. Se alimenta
lombrices de alta capacidad de consumo de materia orgánica con el
material, las que lo consumen produciendo biomasa en vermes y un remanente semi
humificado y homogéneo. El vermicompuesto es un buen acondicionador de
suelo y fertilizante (los detalles sobre la tecnología para generar
lombricompuestos ha sido ampliamente difundida en bibliografía
pertinente por lo que no se la desarrolla en detalle en esta guía). La
biomasa de lombrices puede ser utilizada incluso como suplemento animal.
Contiene una composición en aminoácidos similar a la de la carne,
excediéndola en contenido proteico (61 % vs. 51).
C. Fertilización con líquidos y estiércol
1 . Riego con efluentes líquidos
El objeto de establecer áreas a regar con
los efluentes consiste en minimizar los riesgos de contaminación con los
líquidos emanados del feedlot a través de la generación de
un uso económico del agua, nutrientes y materia orgánica
almacenados en la laguna de almacenamiento. Los cultivos o pasturas producidos
bajo riego serán seleccionados por su alta capacidad de retención
de nutrientes en biomasa aérea y la facilidad de cosecha mecánica
del forraje (Clark et al., 1975
a; Sweeten, 2000). Si la cosecha fuera por medio del
pastoreo directo, el retorno de nutrientes al lote es muy alto y se reducen la
capacidad del sitio para aceptar riegos frecuentes con líquidos
efluentes de alta carga de nutrientes en solución (particularmente fuentes
nitrogenadas y azufradas de alta movilidad). La capacidad del suelo de asimilar
nutrientes es crucial. Los suelos arenosos tienen una muy baja capacidad de
retención de nutrientes, los más francos o arcillosos tienen
mayor capacidad.
En el diseño de la superficie a regar debe
tenerse en cuenta la cantidad de agua a dispersar, calculo que debería
hacerse teniendo en cuenta el volumen a colectar en un año
correspondiente al 90 % más húmedo conocido en los últimos
50 años del sitio. Dado que el aporte por lluvias es también
importante en esas condiciones y el riego debe planificarse en base al
déficit hídrico, la cantidad de agua de lluvia deberá ser
sumada a los aportes y, en función de la demanda anual de los cultivos,
se calculará la superficie mínima a disponer para no generar
excedentes que resulten en la acumulación de residuales en la laguna de
almacenamiento.
La tasa de carga anual de nitrógeno,
fósforo, demanda bioquímica de oxígeno (DBO), sales y
carga hidráulica del efluente a regar deben ser calculados. En algunos
casos será necesario inyectar agua común al riego para diluir la
carga de sales y nutrientes, y ajustarla a la asimilación de los
cultivos (Clark et al., 1975
a,b; Clark, 1975b).
La uniformidad de distribución del agua es
esencial para no generar áreas de sobrecarga, por otro lado el clima y
el tipo de cultivo definen la cantidad a incorporar y la eficiencia de uso del
agua y de los nutrientes. En ambientes con alta capacidad de
evaporación, climas cálidos, los efluentes a regar pueden ser menores en volumen
pero más concentrados. En los casos de climas templados, por otro lado,
la evaporación puede ser escasa y consecuentemente la
evapo-transpiración de grandes cantidades de agua sería el
principal objetivo. Así, se seleccionarán distintos cultivos,
algunos con alta producción de materia seca y alta eficiencia de
conversión de agua en biomasa aérea para retener nutrientes (ej.
maíz o sorgos), escenario de climas cálidos, o se seleccionarán
cultivos de baja eficiencia de producción de biomasa por unidad de agua
utilizada (ej. las leguminosas) (Wallingford et al., 1994; Butchmaker, 1973).
En estos suelos irrigados con fertilizantes líquidos, la movilidad de
los nutrientes es potencialmente alta por lo que se recomienda disturbar el suelo
en la menor medida posible. Las labranzas aceleran la mineralización de
la materia orgánica y aumentan la movilidad de los nutrientes (Harman et
al.,1994).
Es
conveniente disponer de un relevamiento topográfico del área y
del perfil del suelo a regar. Entre las condiciones deseables del suelo a regar
se incluirían:
♦
capacidad de carga hidráulica del suelo,
♦
permeabilidad en la superficie,
♦
baja salinidad a través del perfil,
♦
bajo nivel de sodio
♦
bajo contenido de nitratos,
♦
alta capacidad de adsorción de
fósforo,
♦
freática profunda (más de 1 m),
♦
ausencia de estratos endurecidos limitantes de
la profundidad antes del metro de perfil
Se sugiere que el área:
♦
no tenga antecedentes de inundación
♦
no exista en la proximidad recursos
hídricos superficiales o drenajes no dimensionados para recibir
excedentes del área a regar
♦
sea homogénea,
♦
las pendientes sean suaves o inexistentes.
Será
también necesario realizar muestreos periódicos de nutrientes y
física de suelos para detectar:
♦
Acumulación de algunos nutrientes,
♦
desbalances de elementos nutrientes,
♦
incrementos de salinidad y de sodio,
♦
necesidad de yeso para reducir el efecto de alto
contenido de sodio (natricidad), y
♦
necesidad de lavado para reducir salinidad.
1. 1.Calidad de los efluentes
Las características de la dieta, la
frecuencia e intensidad de las lluvias, el tamaño y diseño de los
corrales y la frecuencia de limpieza de las excretas condicionan la cantidad y
composición del efluente. El Cuadro 4.1 muestra resultados medios de
análisis de efluentes generados durante una lluvia sobre áreas de
feedlot
Cuadro 4. 1.
Contenido de nutrientes en efluentes de feedlot contenidos en lagunas de
almacenamiento
|
|
Australia (1)
|
Texas
|
|
Planicies altas(2)
|
Sur(3)
|
|
mg/litro
|
|
Sólidos totales
|
--
|
2470
|
--
|
|
DQO
|
2100
|
1100
|
--
|
|
DBO
|
500
|
--
|
--
|
|
Nitrógeno
|
148
|
180
|
145
|
|
Fósforo
|
40
|
45
|
43
|
|
Potasio
|
460
|
1145
|
445
|
|
Sodio
|
260
|
230
|
256
|
|
Calcio
|
100
|
180
|
99
|
|
Magnesio
|
72
|
20
|
72
|
|
Cloro
|
620
|
1000
|
623
|
|
SAR
|
4,6
|
4,2
|
4,6
|
|
CE (dS/m)
|
4,5
|
4,5
|
4,5
|
|
pH
|
8
|
--
|
--
|
(1) NSW Agriculture
(1998); (2) Clark et al. (1975b); (3) Sweeten et al. (1981
CE = Conductividad eléctrica (medida de salinidad),
dS/m = deciSiemens/m,
DQO = Demanda química de oxígeno
DBO =Demanda biológica de oxígeno,
SAR = Relación de absorción de sodio.
Los niveles de nitrógeno varían en el
rango de 20 a 400 mg/litro, mayoritariamente en la forma de amonio. La salinidad
(medida en CE) varía en 2
a 15 dS/m y las concentraciones de sodio (en SAR) de 2,5 a 16. Los niveles de
fósforo se ubican en el rango de 10 a 150 mg/litro y los sólidos
totales entre los 2000 y 15000 mg/litro (NSW Agriculture, 1998; Marek et al.,
1994).
La carga de nutrientes de los efluentes es
comúnmente inferior a la demanda de los cultivos utilizables en un
área de riego, al menos en términos anuales. Sin embargo, no puede
ajustarse el riego a la demanda de nutrientes, sino a la de agua (Powers et
al., 1973). Si se utilizara el primer criterio, se podría exceder la
carga hídrica tolerable y se promovería la lixiviación y
la escorrentía. Adicionalmente, se expondría a incrementos de la
salinidad a niveles intolerables por las plantas. El grado de salinidad del
efluente tipo de feedlot es demasiado alto para el riego directo.
Determinaciones realizadas en EE.UU. indican que efluentes almacenados en
lagunas de almacenamiento pueden alcanzar conductividades eléctricas de
hasta 15 dS/m. El mayor contribuyente a ese nivel de salinidad es el cloruro de
potasio, seguido del cloruro de sodio y el de amonio. El agua comúnmente
utilizada para riego tiene entre 0,6 y 1,4 dS/m y es muy segura desde el punto
de vista del riesgo de salinización cuando su CE es inferior a los 0,8
dS/m, pero por sobre los 2,5 dS/m es tolerada por pocos cultivos y pasturas. La
salinidad reduce la producción de forraje, la eficiencia de captura de
los nutrientes y degrada la calidad del suelo en el largo plazo. Muy
probablemente en todos los casos se deberá diluir con agua de bajo
contenido de sales totales si se plantea cubrir déficit hídricos
con agua proveniente de efluentes de feedlot (Marek et al., 1994, 1995;
Sweeten, 1976).
Teniendo en cuenta los factores ambientales y los
de calidad del efluente antes citados, el rango de aplicaciones es muy amplio.
Varía entre 100 y 1000
mm anuales. El riesgo de acumulación de sodio se
acentúa en los valores mayores, con efectos degradantes del suelo. Con
ese tipo de lámina anual es conveniente prever lavados del suelo y un
sistema de drenajes del lote bajo riego como para contener y manejar los
excedentes.
1.2. Programa de uso y monitoreo
El manejo del efluente líquido
debería plantear un programa de uso. Se listan a continuación
aspectos a tener en cuenta en el diseño del programa y a monitorear
previo y posterior a las aplicaciones. Sería conveniente la
opinión técnica de un especialista en riego y
fertilización para ajustar el programa.
Antes de aplicar:
♦
Determinar el contenido de N, P, K y sales
totales del efluente.
♦
Determinar las características de textura
del suelo y su capacidad de retención hídrica.
♦
Relevar el régimen hídrico del
sitio a regar
♦
Describir el balance hidrológico
probable.
♦
Seleccionar cultivos a utilizar y justificar su
inclusión en función de su potencial para capturar nutrientes en
biomasa vegetal.
♦
Determinar el nivel de aplicación de
efluente máxima anual posible de acuerdo a la capacidad de captura de
nutrientes en suelo y vegetación y los límites impuestos por el
contenido de sales.
♦
Asignación de superficies. Con la
información precedente calcular la superficie a regar.
♦
Seleccionar la superficie de acuerdo a pautas
recomendadas con respecto a: a) textura de suelos, b) pendientes, e) distancias
a centros poblados, d) distancia a acuíferos superficiales y pozos de
agua, e) profundidad mínima de la freática, f) capacidad de
evapotranspiración y captura de nutrientes por los cultivos y g) precipitación
en la estación de crecimiento y anual.
♦
Confeccionar un plano con la ubicación
topográfica de la superficie a regar. Incluir la información
citada arriba.
♦
Describir la tecnología de los cultivos a
desarrollar y los momentos convenientes de aplicación de los efluentes
líquidos.
♦
Definir el sistema de cosecha y destino del
forraje a producir.
Luego de aplicaciones
recurrentes:
♦
Determinar periódicamente (anualmente) el
contenido de N, P, K, sales totales, y el pH en el perfil de suelo a los 0 a 20, 20 a 60 y 60 cm a 1 m de profundidad. El
análisis de la evolución de los contenidos de nutrientes y sales
permitirá hacer correcciones en la dosificación y momento de
aplicación para prevenir lixiviación de contaminantes y
salinización del suelo.
♦
Determinar contenido de nutrientes en pozos de
agua y acuíferos superficiales
♦
Determinar el perfil nutricional (macro y
micro-minerales relevantes: N, P, S, K, Ca, Mg, Bo, Mo, Se, Zn, Mn, Al y Cd) de
los forrajes producidos en el lote y contenidos en el suelo. Estos
análisis permitirán la identificación de desbalances
nutricionales debidos a carencias o efectos competitivos entre elementos que
resulten en carencias o acumulaciones toxicas para las plantas como para los
consumidores del forraje generado.
2. Abonado con estiércol
Una tonelada de excrementos de bovinos de feedlot
contiene cerca de 5 kg
de nitrógeno, 1 kg
de fósforo y 4 kg
de potasio. Si no se considera la fracción líquida, el excremento
resulta en 2,5 kg
de nitrógeno, 1 kg
de fósforo y 0,8 kg
de potasio (l kg K2O). Determinaciones en varios feedlots de EE.UU.
indicaron que el excremento promedio de feedlot contiene entre 2 y 2,5 % de
nitrógeno, 0,3 a
0,8 % de fósforo y 1,2
a 1,8 % de potasio en base seca (Mathers et al., 1971,
1973; Arrington y Pachek, 1981; Sweeten y Amosson, 1995). Investigaciones
australianas (NSW Agriculture, 1998) sugieren rangos de 0,7 a 3 % de
nitrógeno, 0,2 a
1,4 % de fósforo, 0,7 a
4 % de potasio sobre base seca y un contenido de humedad del 9 al 54 % para
cálculos de mínimos o máximos según se lo requiera.
A manera de ejemplo adicional, en el Cuadro 4.2 se resume información de
composición química de muestreos realizados en feedlots de
Australia (NSW Agriculture, 1998).
Cuadro 4.2. Contenido de nutrientes en excreta de feedlot (base seca)
|
Nutriente
|
Promedio
|
Rango
|
|
Materia seca, %
|
70,50
|
50 a 90
|
|
Nitrógeno, %
|
2,19
|
1 a 3
|
|
Fósforo, %
|
0,83
|
0,4 a l,3
|
|
Potasio, %
|
2,51
|
1,5 a 4
|
|
Magnesio, %
|
0,98
|
0,5 a l,3
|
|
Azufre, %
|
0,49
|
0,2 a 0,7
|
|
Carbono
orgánico, %
|
12,00
|
5 a 16
|
|
Sodio, %
|
0,69
|
0,3 a 1,3
|
|
Cloro, %
|
1,50
|
0,7 a 2,3
|
|
Cinc, kg/kg
|
154
|
80 a 283
|
|
pH
|
6,63
|
5,5 a 8,6
|
Información de 50 muestras analizadas de
feedlots del sur de Queensland, Australia
(Evan Powell, NSW Agriculture, 1998).
El clima, la dieta, el tipo de instalaciones y la
limpieza afectan la composición final de la excreta acumulada en los
corrales. Debido a esta gran variabilidad en los contenidos, particularmente de
nitrógeno, es conveniente producir información local para ajustar
las estimaciones de las concentraciones de elementos en la excreta
recientemente producida y la que se remueve periódicamente de los
corrales. La primera permitirá conocer las diferencias que se pierden
por volatilización, o disuelta en los efluentes líquidos
vía lixiviación o movimiento superficial. La segunda
calificará la composición de la excreta que se pretende
introducir en un programa de uso.
Como regla general se sugiere disponer de 1 ha a fertilizar cada 20 a 25
animales en el feedlot, en sistemas de secano. En áreas bajo riego, con
cultivos de mayor intensidad, se utiliza una relación de 1 ha por cada 10 a 15
animales. Si se implementan algunas prácticas de manejo y
manipulación de las dietas podrían reducirse las emisiones de
nitrógeno en las excretas y consecuentemente podría incrementarse
el número de animales por superficie a fertilizar (Satter et al., 1998).
Al igual que el planteo de uso de líquidos,
los cultivos producidos en el área fertilizada deben ser cosechados y
extraídos del predio. El pastoreo directo extrae a una tasa muy lenta,
no compatible con un planteo de fertilizaciones recurrentes. Podría ser
más seguro disponer de una superficie mayor y tener así mayor
flexibilidad en la forma de cosecha del forraje. El monitoreo de los efectos de
la aplicación sobre las propiedades del suelo y sobre la calidad de
aguas es necesario para realizar ajustes en
la tasa, forma y momento de aplicación de estos fertilizantes
orgánicos.
Aplicaciones de 8 a 15 toneladas de excreta (en base seca)
provee suficiente nitrógeno para la mayoría de los cultivos en
secano y retrasa o evita la salinización. Aplicaciones de 22 toneladas
de excremento por hectárea, con 35 a 50 % de humedad, proveen la base nutricional
de maíz, sorgo o trigo bajo riego (Mathers y Stewart, 1984).
Se recomienda generalmente fertilizar de acuerdo a
los requerimientos de nitrógeno o demanda de agua de los cultivos (NSW
Agriculture, 1998). El cálculo de las aplicaciones dependerá de
la demanda del cultivo y la cantidad de nutrientes disponibles en el suelo. El
exceso de estiércol resulta en lixiviación
y movimiento superficial de nutrientes e incrementa el riesgo de
salinización. Niveles de 70
a 100 toneladas por hectárea han permitido producciones
sin limitantes nutricionales en varios cultivos de sorgo y maíz, pero
cantidades superiores han deprimido los rendimientos, provocado
salinización, daño a
la producción y contaminación por lixiviación (Stewart: y
Meck, 1977). Debe tenerse en cuenta en los cálculos la disponibilidad de
los nutrientes aportados por el abono.
Los nutrientes estarán accesibles para los
cultivos cuando la materia orgánica aplicada al suelo sea degradada y
los nutrientes sean liberados en formas solubles. Este proceso no es
instantáneo, solamente la mitad
del nitrógeno aplicado estará disponible para el
cultivo en el primer año. El remanente, de degradación más lenta, se va liberando en
los años sucesivos por la acción microbiana. La eficiencia de captura del nitrógeno
por la vegetación ocurrirá en los meses de crecimiento vegetativo
de la planta, poco ocurre durante meses fríos o de cultivos en
dormancia. Asimismo, el nitrógeno es el elemento de mayor movilidad, se
volatiliza, lixivia o escurre y pierde en el agua de superficie si no se lo
captura en biomasa vegetal. Es conveniente fertilizar en la línea de
siembra de los cultivos para aumentar la eficiencia de captura y reducir las
pérdidas por lixiviación.
En cuanto al potasio aportado, el abono de feedlot
contiene nitrógeno y potasio en relaciones similares a las requeridas
por la mayoría de las plantas, por lo que al fertilizar por
requerimientos de nitrógeno con excreta bovina se fertiliza
también con potasio en las proporciones deseables. Las altas cargas de
potasio en el agua son raramente un problema en las áreas de riego por
la alta capacidad de los suelos de retener potasio. Sin embargo, como para los
otros nutrientes, el elemento debe integrarse a la solución acuosa del
suelo para poder ser capturado por la matriz coloide y retenido.
El abono orgánico aporta también
cantidades importantes de fósforo. Este elemento es el menos
móvil, poco susceptible a la lixiviación pero puede incrementar
su tasa de migración cuando el suelo excede las posibilidades de
absorción y retención del nutriente. Las fertilizaciones
recurrentes con excreta incrementan el nivel de fósforo del suelo.
Existe riesgo de sobrecarga de fósforo, particularmente en suelos con
limitada capacidad de retención hídrica. En esos casos
podría ser conveniente fertilizar de acuerdo a la demanda de
fósforo y complementar la posible carencia de nitrógeno con una
fertilizante químico (ej. urea). En esos mismos casos, las rotaciones
con leguminosas permitirían también mejorar el balance del
nitrógeno sin deteriorar el del fósforo.
La fertilización distribuida en varias
aplicaciones escalonadas favorece la respuesta, aumenta la eficiencia de
captura de los nutrientes y reduce los riesgos de lixiviación y
movimiento superficial por lluvias. La incorporación al suelo con una
labranza superficial también mejora la eficiencia de uso de los
nutrientes, en particular del nitrógeno por reducir su
volatilización y acelerar la nitrificación. Dados los
volúmenes de aplicación, deben tenerse en cuenta los posibles
movimientos con precipitaciones y escorrentías en el potrero,
pudiéndose generar sectores de déficit y otros de sobrecarga,
siendo estos últimos también los topográficamente
más bajos y de menor profundidad de suelo hasta el nivel
freático.
Con la aplicación de abonos orgánicos
la respuesta más rápida y visible es al nitrógeno, luego
al fósforo y a los otros elementos que se aportan y pudieran estar en
déficit en el suelo (Mathers y Stewart, 1984; Sweeten, 1979, 1984).
Frecuentemente se menciona a las aplicaciones de abonos como correctores
también de deficiencias de micronutrientes y capacidad buffer. Las
mejores respuestas a la fertilización orgánica se verifican en
suelos de textura franca con bajos niveles de nitrógeno y fósforo.
Aún en esas condiciones se recomienda fertilizar con el mínimo
necesario para retardar el incremento excesivo de fósforo, e incluso
pensar en el complemento con urea u otro oferente de nitrógeno
solamente.
Existe un efecto postergado o residual de la
aplicación de abonos orgánicos que debe ser tenida en cuenta en
el ajuste de fertilidad en años sucesivos (Mathers et al., 1975). El
monitoreo de macronutrientes como azufre, magnesio, potasio y sodio es
necesario para evitar excedentes perjudiciales. El aporte de micro-nutrientes
en estas aplicaciones es menos relevante desde el riesgo de
contaminación y bloqueo de
otros elementos. Por otro lado, es factible que se pueda dar una mejora de la
estructura edáfica (mayor capacidad de retención de nutrientes y
agua) debido a los aportes de estiércol al suelo, pero tal efecto no se
detectará hasta pasados 4 o más ciclos o años (Mathers y
Stewart, 198 1; Sweeten y Mathers,
1985).
Las pendientes del lote constituyen otro factor
condicionante de la magnitud y frecuencia de las aplicaciones de abonos
líquidos o sólidos. En lotes con pendientes mayores al 1,5 % y
que serán sujetos de fertilizaciones recurrentes con efluentes
líquidos o estiércol, sería conveniente construir
almacenamientos de tierra
o bordes en los lados hacia donde la escorrentía superficial se dirige,
si dicho escape pone en riesgo recursos
hídricos u otra construcción próxima (NSW
Agricultura, 1998; Lott, 1994b). Esa
bordura servirá de almacenamiento temporal permitiendo que
el agua encuentre una vía de salida planeada previamente. Franjas de vegetación natural o
implantada que operen de barrera adicional ayudan también a retardar y disminuir el
escurrimiento. Finalmente, se debería evitar fertilizaciones con abonos
orgánicos en áreas de pendiente con distancias menores de 100 m a cursos o fuentes de
agua. Tampoco se debe aplicar efluentes líquidos o estiércol en
áreas de alta recarga de acuíferos ni sobre suelos salinos
(Mathers y Stewart, 1984; Paine,
1973; Lehman y Clarck,
1975)
Por último, se debería evitar lotes
para fertilización con estiércol que se encuentren muy
próximos a sectores poblados o de recreación. El estiércol
recientemente distribuido genera olores que pueden resultar muy molestos a las
personas si la incidencia por proximidad o magnitud es alta (NSW Agriculture,
1998). Es importante
tener en cuenta el sentido de los vientos predominantes y la época de
fertilización. La incorporación inmediata en el suelo reduce el
efecto. La homogeneidad de distribución es otro factor, amontonamientos
de excrementos prolongan la producción de olores. Si se distribuyen
líquidos, la aspersión realizada lo más próxima al
suelo evitará la deriva con el viento y el transporte de olores a
áreas vecinas.
4.2. Programa de uso y monitoreo
El manejo del estiércol debería
plantear un programa de uso semejante al, planteado para el uso de efluentes
líquidos. Sería conveniente la opinión técnica de
un especialista en fertilización con abonos para ajustar el programa.
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